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Sábado, 29 de Abril de 2017

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Opinión

Lo hecho por lo dicho | Cuando lo que decimos nos construye

A lo Gene Sharp y gozando un bolón

A lo Gene Sharp y gozando un bolón
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Una parte de los venezolanos "comprende". La otra no. Gene Sharp ni nos comprende ni le interesa. Solo, desde donde está, sonríe.

Estamos rodeados por la incomprensión. "Los venezolanos" no entendemos la lucha que libran ("democrática" y "pacíficamente") aquellos que se han vuelto discípulos del caos. En estas últimas semanas otra vez marchas, quemas de unidades de transporte público, destrucción del inmobiliario urbano, destrucción de bienes gubernamentales, incipientes guarimbas callejeras, escupitajos y batazos contra los policías, piedras van y piedras vienen, mentiras mediáticas (circulación de fotografías falsas por la redes, uso de "armas químicas" según Smolansky o bombas lacrimógenas lanzadas desde helicópteros), bombas molotov contra policías, bombas lacrimógenas contra manifestantes, Luis Almagro (OEA) se reúne con el canciller de Brasil para mejorar nuestra democracia (sí, el canciller de Temer, un presidente con menos de 5% de aceptación en su país y producto de un golpe de Estado parlamentario), youtube/instagram/facebook/tuiter como aparejos eficaces para la arquitectura de la posverdad, Julio Borges anuncia siete muertos gracias a la represión del gobierno, pero las investigaciones detectan tres y todos ligados a las consecuencias directas de la acciones violentas de las protestas. Y un nuevo enjambre de fotógrafos (en primer plano) hambrientos de que aparezca la imagen que los hará feliz.



Nunca de los jamases se había desplegado una presión a tal escala contra un gobierno. Nunca. Nunca se hizo, por ejemplo, contra las más feroces dictaduras del continente. Nunca se ha hecho, por ejemplo, contra muchos gobiernos represivos y autocráticos del Medio Oriente. Ni a Colombia (por ejemplo) que vivió un desangramiento social cruento y largo, se le hizo la más mínima tensión para que arreglara su desbarajuste. Sin embargo, para Venezuela está la estrategia del caos. O su derivada, como lo expone el excelente politólogo Juan Romero (https://www.aporrea.org/tiburon/a244204.html), la estrategia del "caos constructivo". Los cinco pasos de Gene Sharp para desmantelar gobiernos antipáticos al de los EEUU están plenamente activos desde hace bastante dentro del accionar de la dirigencia opositora venezolana. Cinco etapas reconocibles en todo su esplendor:


Es este exacto acoplamiento entre lo que aquí se hace y lo que dice el manual de Sharp lo que arropa a la dirigencia opositora en un extenso estado de tutelaje simbólico y material. Lo cumbre es que a pesar de tales macabras evidencias, esa dirigencia opositora (como legítimo grupo político) implora (a todos "los venezolanos") un seguimiento absoluto, una adhesión total, una adherencia irrestricta, una aprobación cabal. Usan el sintagma nominal "los venezolanos", pero ¿a quienes tienen en su cabeza?, ¿qué porción de venezolanos existe y cuál no?, ¿cuál les importa y cuál no?

En general, el accionar opositor (marchas, redes sociales, discusiones en la AN, etc.) vive una travesía. Propongo (abusando de los límites de la interpretación) que este video sea semióticamente "descodificado" como una muestra representativa de esa travesía accionaria de la dirigencia opositora:


La mujer, en un también perfecto acoplamiento estético (nada le sobra, todo está en su puesto y hasta un toque "patriótico" ahoga su cuello) se pasea por una de las zonas más adinerada de Caracas (La Floresta) y lo asume como representante incuestionable de un todo.

En el comienzo, envía a sus amigos y seguidores un "los quiero mucho" y hasta un beso con dos de sus dedos. Su impecable imagen inunda nuestra visión. Ha salido a ver que tanto ha calado la marcha del día anterior (siempre "pacífica") en las almas de los otros "sometidos" como ella. Inicia su crónica hablando con calma, expone sus dudas, sus anhelos, sus frustraciones, sus percepciones. En el segundo 43 ya se avecina el cambio: nos asegura que está "…realmente preocupada porque no puedo entender por qué hay gente que no le importa". Ella no entiende el país de los incomprendidos. A partir de allí, a medida que avanzan los escasos poco más de dos minutos que dura su autovideo, esa incomprensión la transforma. De su "les quiero" pasa a "no tenemos las bolas de quedarnos en la puta calle". De un rostro despejado y sereno ("Ablandamiento", diría Gene Sharp) se metamorfosea hasta el rictus del odio más arrebatado, la rabia más amontonada, la furia más desencajada ("Desestabilización", propondría Sharp). La mujer clama por ser descifrada: "Ya basta, coño", "Despierta, Venezuela, coño".

Ella se queja de un "descanso" que no entiende porque cuál es la nota de "…manifestar e irse a dormir". Sin embargo, ese descanso será interrumpido, para su satisfacción, el próximo 19 de abril. En una nueva arremetida de fechas apocalípticas, se anuncia el fin del fin: la madre de las marchas, el fin de la dictadura, el fin de Maduro, la aplicación de la Carta Democrática, permanecer en las calles hasta que caiga Maduro… Los otros venezolanos, los que no "entienden" e, "incomprensiblemente", no los secundan, tendrán que aguantar que solo esa parte de los venezolanos (la que sí "acierta") se convierta en el simulacro de todos (de los que están y los que no están). Es así como Gene Sharp añadirá una nueva estrategia a su manual: la sinécdoque convincente. Con ella se insiste y se insiste, discursivamente, en que una "porción" es el "completo" y que solo esa "parte" (porque comprende) tiene el derecho a asquearse del resto faltante (que no comprende). En los medios, ese trozo debe ser usado y repetido como una legítima totalidad: "Venezolanos en el mundo protestan contra gobierno de su país", "Borges: Toda la región apoya a los venezolanos que quieren elecciones", "Los venezolanos apoyan a Luis Almagro y también los países latinoamericanos", "Capriles: venezolanos apoyan petición de elecciones por parte de la OEA", "Maduro: el gran protagonista en la quema de Judas de los venezolanos", "Venezolanos acatan paro nacional convocado por la MUD".

Las últimas palabras de la mujer del video (y el gesto emanado de su rostro) dejan garabateado el retrato perfecto de ese doble pliegue moral desde el que se transmuta el accionar de la dirigencia opositora en las marchas: comienzan comiendo dios y terminan defecando diablo. Y si mi madre viviera, seguro me diría que Gene Sharp está haciendo fiesta y bebiendo caldo con nosotros. Y sonríe.


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