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Sábado, 29 de Abril de 2017

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Arte y Cultura

El "momento decisivo" en la fotografía deportiva

Alejandro Van Schermbeek: “Los fotógrafos debemos organizarnos para que nos respeten más”

Alejandro Van Schermbeek: “Los fotógrafos debemos organizarnos para que nos respeten más”
Alejandro Van Schermbeek lleva 36 años en el fotoperiodismo y se ha especializado en fotografía deportiva - Foto: Nelson González Leal

...hay muchos fotógrafos que se limitan o se conforman con ver su foto publicada en un medio, otros se preocupan por participar en algún concurso y otros que lo tienen como oficio para cobrar quince y último. Alejandro Van Schermbeek.

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  • Nelson González Leal
  • Domingo, 16 de Abril de 2017 a las 9:31 a.m.

La fotografía deportiva, la situación de los fotógrafos en esta área, y la visión de este oficio como un acto enteramente bressoniano, son elementos que integran esta entrevista con Alejandro Van Schermbeek

Alejandro Van Schermbeek lleva 36 años de ejercicio fotoperiodístico y ha transitado diferentes fuentes informativas para captar escenas reveladoras, como aquella de noviembre de 1995 donde un sacerdote da la absolución a un cuerpo que yace de manos atadas en el asfalto, detrás de una furgoneta de la antigua Policía Técnica Judicial (PTJ). Esta imagen remite a aquella del premio Pulitzer y World Press Photo venezolano, Héctor Rondón Lovera, tomada en 1962, durante la insurrección de Puerto Cabello contra el gobierno de Rómulo Betancourt conocida como "El Porteñazo". Al igual que la de Rondón, la imagen de Van Schermbeek alcanza el nivel de premio y el propio fotógrafo revela que se le había otorgado por ésta un reconocimiento nacional, que le fue boicoteado por asuntos políticos.

Esto lo asume con acento firme, una firmeza que no abandona en momento alguno, y que acompaña con una actitud abierta, dispuesta a la conversación y a la camaradería. Van Schermbeek ha asumido un compromiso sindical con el Círculo de Reporteros Gráficos, del cual es Secretario General, y en la sede del gremio me recibe, mientras atiende una reunión con representantes de la Universidad Bicentenaria de Aragua que busca establecer un convenio de profesionalización para los reporteros gráficos. Su trayectoria en el campo de la fotografía deportiva es reconocida por diferentes medios y diversos periodistas y fotógrafos, y le ha llevado incluso a fundar una agencia fotográfica dedicada en exclusiva al deporte AVS Photo Report.

Desde esa trayectoria abordo la entrevista para aproximarnos no solo a un panorama de la fotografía deportiva actual, sino a una experiencia que permita comprender de qué se trata ese acto apasionado que se llama fotografiar.

Alejandro Van Schermbeek muestra la foto que debió otorgarle el Premio Nacional de Fotografía. Foto: Nelson González Leal

- Parece que la fotografía deportiva en Venezuela no ha logrado la proyección de otros géneros, como el fotoperiodismo de suceso o el documentalismo. ¿Qué sucede? ¿Es la fotografía deportiva la Cenicienta de la historia de la fotografía venezolana?


- Es una cuestión de cultura, porque hay muchos fotógrafos que se limitan o se conforman con ver su foto publicada en un medio, otros se preocupan por participar en algún concurso y otros que lo tienen como oficio para cobrar quince y último. En mi caso, el papá que me crió, Alfredo Cardozo, me enseñó a querer lo que hago y eso lo he practicado desde que, a los 9 años, comencé a copiar en un laboratorio, por curioso. Desde allí comenzó el cariño por la fotografía y por eso he trabajado para que mis fotos se vean. Yo renuncié a El Universal en 2004 porque percibí que había llegado a mi tope, aunque ellos destacaron mi trabajo. Y considero que pude darle la vuelta a la fotografía que hago porque me documenté mucho con las agencias, con la suscripción que mantuve por dos años a la revista Sport Ilustrated. Yo ya manejaba la técnica, pero con esas fotos de planos cerrados y expresivos me alimenté mucho.


- ¿Por qué la fotografía deportiva? Tú has abordado otras fuentes, en donde incluso no te fue mal.


- Sí, pasé por todas las fuentes, pero asumí la deportiva porque tienes que trabajar con el momento y ya, no puedes repetirlo, si no lo agarraste se te fue, y eso es lo que me gusta, capturar el momento preciso, la jugada, un atleta que se cae, o una celebración donde lloran, porque también me gusta mucho la parte expresiva del momento fotográfico.


Andreína Acevedo. Foto: Alejandro Van Schermbeek

- Vienes del mundo analógico y ahora trabajas en digital, donde resulta mucho más sencillo y frecuente la intervención de la imagen en los procesos de postproducción.


- Sí, pero creo mucho en que la fotografía tiene que ser la que hiciste y no manipularla. Soy de los que no arman fotos. Hay otros fotógrafos que si manipulan y retocan digitalmente, yo trato en lo posible de no retocar. Por supuesto, la situación nos ha llevado a limitarnos en la actualización de equipos, a mi me gustaría tener mejores equipos, pero la limitante de la divisa nos tiene fregados, porque en el 2004 cuando renuncié a El Universal, me fui a Nueva York e invertí 20 mil dólares en equipamiento de última generación para hacer fotografía deportiva.


- Me hablas de dos aspectos que retomo para formular una pregunta necesaria: el nivel del equipamiento y el “momento preciso” (eso, además, me hace pensar en la fotografía deportiva como la más bressoniana de todas) y te pregunto a partir de allí: ¿Qué se necesita para lograr la foto, la captura bressoniana, en la fotografía deportiva: destreza técnica, buena cámara, formación académica?


- Lo primero es que te tiene que gustar lo que haces. Segundo, debes conocer el deporte que haces. Tercero, debes tener total conocimiento de tu equipo, conocer sus limitaciones, porque puedes tener un equipo de última generación y no funcionar. Es común que en la calle mucha gente te diga “Oye, con ese equipo hasta yo hago buenas fotos”. Yo siempre respondo: “Oye, tú sabes que a mi me dan el fórmula uno de Michael Schumacher y no gano la carrera”. Así que no es solo tener el equipo, sino el conocimiento sobre lo que estás haciendo. Y recomiendo mucho estudiar el trabajo de los fotógrafos de agencia y de muchos otros buenos que hay aquí en Venezuela, mejores que cualquier otro de agencia internacional, aunque tenemos limitantes de equipos y de instalaciones, porque aquí las instalaciones son muy malas.


Elvis Andrus. Foto: Alejandro Van Schermbeek



- ¿Cómo es esto? Dame un ejemplo.


- Te lo digo porque además de haber trabajado aquí, lo he hecho en Estados Unidos, y estuve en el mundial de Francia del 98 y en competencias internacionales de distintas áreas, sobre todo en béisbol, donde me he especializado, y por eso te aseguro que con las condiciones que tenemos aquí hay excelentes fotógrafos. Contados, pero excelentes y muy creativos, y creo que una de las cosas principales que uno debe buscar es la creatividad y no limitarse el trabajo. No se debe partir del hecho de que una determinada foto no va a interesar al medio o a la agencia, eso no debe ser excusa para hacer lo que te gusta y pelearlo, pelear porque se tome en cuenta tu mejor foto.


- ¿Pelear con el medio? ¿Cómo has sentido el tratamiento del medio hacia el trabajo fotográfico?


- Sí, porque nos patean durísimo. Está mal que lo diga, pero creo que uno de los problemas que tenemos es con los redactores. Por lo menos yo a nivel personal tengo problemas con los redactores y con los jefes de redacción, aunque he logrado cambiar muchas cosas y ganarme un gran respeto en los 36 años que tengo cobrando por mi trabajo, que si me lo pagan o no me da igual, ahorita es un mal necesario, pero hago trabajos porque me gustan, no porque me obligan o me mandan para un sitio. Yo he hecho muchas coberturas y he regalado muchas fotos, porque me da nota regalarlas. Y el problema que hay con los medios es ese, que te limitan el trabajo, sobre todo los compañeros redactores. Te lo ejemplifico así: yo llevo más de 25 años cubriendo béisbol, entonces si tú vas a un juego y estás casi diez horas en el estadio, luego llegas a la redacción y el periodista te dice “Mira, dame una foto de fulanito, de una jugada en segunda”. Yo, que soy el que he estado en el juego, respondo: “¿Por qué te voy a dar una jugada en segunda, si ahí el que decidió el juego fue Miguel Benavides, que dio el palo?”. Ahora eso ha cambiado un poco, porque si se utiliza la foto de quien decidió el juego, pero en mis comienzos era la de la mejor jugada.



Salvador Pérez. Foto: Alejandro Van Schermbeek



- En muchos casos los medios de comunicación y un buen número de periodistas continúan viendo al fotógrafo como un “asistente” y desconsideran la imagen fotográfica como un contenido informativo en sí mismo. ¿Qué debe hacerse para cambiar eso?


- Prepararnos. Aunque ahorita las nuevas generaciones de fotoperiodistas son comunicadores sociales, pero hace dos o tres generaciones atrás no eran comunicadores sociales egresados de una universidad. Hay que tener una mejor preparación. Recomendaría incluso aprender a hablar inglés. Y definitivamente debemos organizarnos para que nos respeten más no solo en los medios de comunicación, sino en la calle también.


- Interesante lo que apuntas, porque en varias de las entrevistas que he hecho se ha insistido en que la fotografía es un oficio solitario. Considerando las obvias características y diferencias entre la fotografía deportiva y otras como el documentalismo o la artística, ¿cómo ves esto?


- De arrancada te digo que esto no es un oficio para mí, es mi pasión y si lo tengo que hacer sin dinero o sin cobrar, lo hago. En segundo lugar, considero que mi trabajo es artístico, me considero un artista que se ha dedicado a la fotografía periodística, porque de niño estudié pintura en la Francisco Narváez de Nueva Esparta, donde viví hasta los 16 años. Allá me moví entre las dos cosas, pero terminé en la fotografía porque me atrajo más la captura del instante, la magia del copiado. Además, esta pasión se ha tornado un asunto de familia. En mi casa todos adoran lo que hago y mis dos hijos hacen fotografía desde los nueve años también, el mayor tiene 17 y el menor 13.


El DT Néstor García. Foto: Alejandro Van Schermbeek


- ¿El que sea un asunto de familia quizás pueda garantizar la conservación del trabajo fotográfico? Porque es común encontrar fotógrafos cuyo trabajo se pierde con su muerte por no haberse preocupado de un adecuado registro y archivo, y ahora en el mundo digital, donde se dispara hasta diez veces más, esto parece ser un problema mayor.


- Mira, yo tengo el negativo de la primera foto que hice guardado en casa. Una de las cosas en la que hacía énfasis Alfredo Cardozo era en que había que archivar el trabajo, por eso aprendí a ser un coleccionista de mi trabajo. Desde que empecé identifico todo, hoy con la metadata, pero con lo analógico hacía mis sobres, ponía mis fotos en acetato e identificaba cada sobre con números para guardarlos en carpetas. Me enseñaron que debía ser organizado con mi trabajo. Fíjate que eso que dices de la despreocupación por el registro pasó en muchos periódicos también. El Nacional perdió mucho material porque no identificaban. Igual El Universal, la Cadena Capriles. Allí se guardaba la foto, ni siquiera el negativo. Hoy eso ha cambiado, por fortuna. Pero para mí lo más valioso ha sido siempre el archivo. A mí se me pierde una foto y es como si me cortaran un dedo.


- Vienes del mundo químico. ¿Ha sido complicado el paso a lo digital?


- No. La tecnología digital me parece increíble, porque además tengo cajas y cajas de negativos, organizados, pero son muchas cajas que he venido digitalizando y eso significa ahorro de espacio, aunque lo digital también puede perderse, aunque como soy muy metódico con el trabajo se minimiza ese riesgo. En verdad el cambio de lo analógico a lo digital me parece buenísimo, lo único es que las nuevas generaciones se perdieron esa parte bonita del proceso del revelado y del cariño por cómo comenzamos. Digo esto porque ahorita cualquier fotógrafo puede hacer fotos y corregir los detalles en el momento, antes no. Y por eso recomiendo a los fotógrafos de la generación digital hacer por lo menos un intensivo de fotografía analógica, hacer el laboratorio, pasar por todo el proceso. Esa fue la experiencia donde mejor aprendí a conocer la luz, a conocer bien el equipo y a desenvolverme con la fotografía. Ejemplifico con una anécdota: recuerdo que en mis comienzos con el deporte me mandaron a hacer un juego de tenis donde jugaba el hijo del dueño del Bloque De Armas, para quien yo trabajaba. Hice cuatro rollos de 36 en diapositiva, es decir 144 fotos, y cuando revelo y veo que tan solo una foto me había quedado bien, en el sentido de que tenía fuerza, y ni siquiera era el hijo del De Armas, dije “No, esto no puede seguirme pasando”, y entonces comencé a documentarme más y a buscar mejores trabajos.


Octavio Alessi. Foto: Alejandro Van Schermbee

- ¿Qué es una buena foto?


- La que voy a hacer mañana. Yo todavía no he hecho mi foto buena, no estoy conforme.


- Ok, pero ¿qué debe tener una foto deportiva para ser considerada una buena foto?


- Composición, debe ser creativa, debe tener buena exposición, y que hable por sí sola, que cuando la veas diga todo.


- ¿Cómo distinguirse en un campo donde hay tantos fotógrafos, donde la competencia es tan fuerte?


- Por la mirada. Te explico: a mí me gusta ayudar a los jóvenes - y también a los no tan jóvenes -, enseñarlos, a veces hasta les digo cómo encuadrar, porque estoy claro incluso en que si los tengo al lado no van a hacer la misma foto que yo estoy haciendo, y además si veo que hacen lo que yo estaba haciendo esto me obliga a seguir mejorando mi trabajo, porque sí, me gusta la competencia, y ando en una constante competencia con mi trabajo, y confieso que me gusta ser el mejor en lo que hago, y para ello hay que tener el ojo bien pulido. Estoy seguro de que aunque los tenga al lado, ellos no ven lo que yo veo.


Salida Maratón 42K. Foto: Alejandro Van Schermbeek


- ¿Crees que la profusión con que se dispara ahora, gracias a la tecnología digital, le ha hecho daño a la fotografía?


- Bueno, creo que ahorita es mucho más preciso todo. Fíjate, yo ahora tengo una cámara que no es profesional, llevo 4 años con una 5D MarkII, que da 3 disparos por segundo y ya llegué a tener cámaras de 11 disparos por segundo, y ahora hago la foto casi precisa con un disparo, me limito más el disparo, lo controlo más. Creo que la foto de las acciones es, por supuesto, importante, pero en toda la fotografía la parte creativa es fundamental, por eso procuro componer bien, estoy pendiente de los fondos, de la profundidad de campo, del movimiento. Por eso ahora soy muy observador de la imagen que hago y de la que hacen los demás, con sentido crítico.


- ¿Cómo es hacer fotografía deportiva en Venezuela?


- Aquí hay muchas limitantes para trabajar. Claro, ahora hay más reglas y hay que cumplirlas, y me parece que está bien, pero por ejemplo tenemos el caso de los puestos para la cobertura, cuando vas a trabajar te meten tres cámaras de televisión con 12 asistentes y tres maquilladores, sobre todo cuando es Caracas-Magallanes. Es decir, no hay respeto por el trabajo fotográfico. Hay que educar a los compañeros camarógrafos. Aquí falta aún mucha cultura de organización en la cobertura del área deportiva. Y ahora con las páginas web nos cargan locos, porque además todo el mundo hace fotos con el celular. Creo que debe haber limitaciones en esto. No digo que no puedan estar en los estadios para hacer entrevistas, pero cuando estás trabajando y hay un espacio donde sólamente caben ocho fotógrafos, no puedes meter páginas web que no tienen el equipo idóneo, que trabajan con celulares o con cámaras cargadas con un 135mm con abertura F/5.6.


Miguel Cabrera. Foto: Alejandro Van Schermbeek

- Aunque la fotografía deportiva se maneja fundamentalmente a color, tú has hecho fotografía en blanco y negro dentro de otras fuentes. ¿Qué opinas sobre el color y el blanco y negro?


- A mi me encanta el blanco y negro y creo que ayuda muchísimo a la fotografía, le da otra connotación, le da fuerza. Es más difícil el color y el blanco y negro es capaz de salvar una foto que a color no sirva para nada. Los dos, tres o cuatro tonos en grises, los contraluces, ayudan mucho a la fotografía, y me parece que es más difícil una buena foto a color que en blanco y negro. Aquí la gente le tiene miedo a los contraluces y yo los adoro, en color o en blanco y negro. Adoro las fotos que son difíciles de hacer, porque además soy un fotógrafo que trabaja completamente en manual.


- ¿Puedes contarnos cómo es tu proceso de trabajo?


- Mira, yo siempre estudio la locación donde voy. Ya dos o tres días antes me pongo ansioso por lo que voy a hacer y comienzo a pensar cómo hacer una buena foto. Siempre tengo como un cosquilleo y estoy en la noche pensando en los probables ángulos, en la iluminación, en lo que me puede tocar donde voy a ir, y siempre pienso mi foto.


Alejandro Van Schermbeek: "Siempre pienso mi foto". Foto: Nelson González Leal



- Cerremos con tus referentes en la fotografía deportiva.


Hay muchísimos: Ernesto Morgado, Fernando “El Pollo” Sosa, Iván Buznego, Vicente Correale, Pedro Arias, Orlando Alviarez, Luis Bravo, de Maracaibo, Faustino Pérez, del diario El Siglo de Aragua, Nelson Castro. Hay muchos buenos fotógrafos deportivos en Venezuela, pero sobre todo me impactan los más viejos, porque uno los veía trabajar con muchas limitantes, de equipo, culturales, y sin embargo eran unos caballos que sacaban fotos extraordinarias, muchas veces no entendías cómo lograban esas fotos con esos lentes que usaban. Ahorita hay muchas más facilidades para trabajar, en cualquier área de la fotografía. Antes tenías que hacer el béisbol con película de 800 asas y forzarla en el revelado, explotar el grano y copiar tu foto. Hoy, en la era digital, es ganancia por todos lados, por eso es que hay tantos fotógrafos. Inclusive eso ha sido impulsado por los teléfonos, ahorita con un smartphone se pueden hacer muy buenas fotos.


- ¿Harías fotos con un teléfono?


- Yo creo que la fotografía tiene que ser hecha con una cámara reflex. El teléfono es un relleno, que sirve para una foto familiar, para una reunión, pero para hacer una buena foto necesitas una cámara de fotografía reflex, de lentes intercambiables, aunque no sea de óptima resolución.

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