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Viernes, 23 de Junio de 2017

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Arte y Cultura

El actor cumple 35 años de trayectoria artística y afirma que se ha reinventado permanentemente

Carlos Cruz: El teatro es una experiencia que no tiene comparación con nada

Carlos Cruz: El teatro es una experiencia que no tiene comparación con nada
Para Carlos Cruz, "el teatro venezolano vive el peor momento en cuanto a niveles de calidad" - Fotos: Jonathan Lanza
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  • Alai Amenabar | @AmenabarAlai
  • Viernes, 17 de Marzo de 2017 a las 11:26 a.m.

El actor venezolano celebra su permanencia en el cine, la televisión y el teatro con su versión de la obra "Divorciarme yo....", original de Orlando Urdaneta. Esta tarde, a las 6:00, levanta el telón del Celarg para actuar en el unipersonal

Muchos son los actores que se han formado en el país, pero pocos pueden decir que han alcanzado los 35 años de exitosa trayectoria como lo ha hecho el venezolano Carlos Cruz, quien este 17 de marzo regresa al teatro con la pieza original de Orlando Urdaneta Divorciarme Yo..., en el Celarg, todos los viernes, sábados y domingos.

Amante empedernido de las artes escénicas, Cruz comenzó a enamorarse del teatro a los 21 años de edad, luego de participar en un grupo amateur de San Antonio de Los Altos. Poco tiempo después se dio a conocer a nivel nacional con sus actuaciones en reconocidas telenovelas como Mis tres hermanas, Por estas calles, Cosita rica y Viva La Pepa.

–¿Cómo fueron sus inicios en el mundo del entretenimiento?

–Comencé en un grupo de teatro de aficionados en San Antonio de Los Altos. Después de ser atleta tras varias lesiones me retiré y me quedé como "perdido en el espacio"’, y es gracias a un conjunto de gaitas, de esos que salen al final del liceo, que tuve mi primer contacto con el teatro, porque nos tocó alquilarle el equipo a una señora que estaba montando una obra de teatro con niños, lo que hizo que comenzara allí como sonidista.

"Después de esa experiencia yo quedé fascinado. Dije 'quiero hacer esto'. Entonces, hablé con la directora y me puse a la orden por si en alguna oportunidad quería hacer un montaje con gente un poco más grande. Tiempo después ella me llamó, hicimos tres obras y formamos un grupo de teatro que se llamaba Gulima y de ahí fui a la Escuela Nacional de Artes Escénicas César Rengifo y formé parte de la primera promoción de graduados de la institución. Así empezó todo y han sido 35 años de formación constante. Yo nunca he parado, cada vez que tengo una oportunidad hago talleres acá en Venezuela y en el exterior. Ha sido un carrusel".

Junto a la actriz Fabiola Colmenarez en la telenovela Cosita rica

–Usted ha tenido la oportunidad de hacer TV, teatro y cine, ¿en qué medio se siente más cómodo?

–Ciertamente he tenido la fortuna de hacer mucho teatro, tv, y no he hecho todo el cine que quisiera. Por este motivo puedo decir que la actuación es mi pasión. Me siento muy cómodo en el cine, tal vez por mi personalidad porque yo soy muy introvertido, entonces siento que el cine puede registrar la actuación sin mucho esfuerzo. Pero el teatro es una experiencia que no tiene comparación con nada. Por eso es que siento que el teatro es la escuela. Es donde uno aprende. Hay más mística.

Permanencia en el país

Muchos actores que tiempo atrás se dedicaban a participar en telenovelas dentro del territorio nacional, se fueron de Venezuela ante el panorama pesimista que se avecinaba con la poca (o nula) producción de dramáticos. Sin embargo, no todos tuvieron esta posibilidad, o simplemente apostaron por seguir trabajando en el país, reinventándose en sus profesiones, comentamos con Carlos Cruz.


–¿Cómo hace para seguir manteniendo vigente su imagen en Venezuela?


–Busco reinventarme. Desde hace algún tiempo para acá (cuatro o cinco años aproximadamente), por fin pude ejercer algo para lo que me preparé muchísimo tiempo, que es dar clases. Yo me fui formando como preparador en la César Rengifo y todos los talleres a los que asistía lo hacía para mí como actor, pero siempre fijándome en el proceso del profesor. Y desde hace como cinco años estoy dictando talleres, tanto en Caracas como en el interior. He tenido la oportunidad de dirigir tres obras. Entonces, siempre busco diversificarme dentro de la actuación y evidentemente visualizando la posibilidad de que lo que haga sea rentable económicamente hablando. Tal vez ahora trabajo menos días, pero con mayor calidad.

–¿Cómo analiza usted la situación y el nivel del teatro nacional en la actualidad?


–Mucha gente dice que este es el mejor momento del teatro nacional, y yo realmente no sé hasta qué punto eso es verdad. En cuanto a cantidad de propuestas, sí es el mejor momento. Pero en cuanto a calidad, creo que es el peor de todos los momentos porque hay muchos productos televisivos (que yo los llamo así despectivamente), que se han ido al teatro y que llenan salas porque tienen fama por las telenovelas que han hecho, pero la calidad ha mermado muchísimo, porque intentan trasladar la televisión a las tablas.

"A mis alumnos siempre les advierto que cuando quieran hacer un taller, tengan cuidado con quién lo dicta porque mucha gente que comenzó en televisión, que no ha estudiado nunca nada, anda por ahí por la vida dando talleres de actuación, quitándole el dinero a la gente. Pero resulta que el hecho de que una persona haya hecho TV, no te garantiza que tenga la preparación para impartirle conocimiento a los demás".

–¿En Venezuela un actor puede vivir del teatro? ¿Es suficiente económicamente?

–Creo que esto ha cambiado, porque antes, cuando yo comencé, uno hacía teatro por amor al arte. Eso no daba ganancias a nadie. Pero, quiero creer que ahora sí se puede vivir del teatro (risas). Hay que buscar distintos "frentes", pero sí se puede. Uno trata de montar un espectáculo que tenga la posibilidad de venderse en el interior del país, que ahí es donde básicamente está la rentabilidad de las obras. Gracias a Dios, “Divorciarme yo...”, antes de estrenar, ya está vendida a Barquisimeto, Maracaibo, Valencia y Carora.



Divorciarme yo...


Como parte de la conmemoración de los 35 años de su trayectoria artística, el actor estrenará el 17 de este mes el unipersonal Divorciarme Yo..., una historia que cuenta la trágica experiencia amorosa de su personaje, Manuel, quien ya ha atravesado cuatro divorcios y se "automaletea" de su casa por miedo al compromiso. Un drama contado en clave de comedia.


–¿Cuando sale a escena en Divorciarme Yo..., debe cambiar su energía dependiendo de lo que le transmite el público?


–No. En este caso contamos la historia de un hombre, quien ha atravesado cuatro divorcios. Evidentemente, cuando yo me dirijo al público, la gente reaccionará de una u otra manera, pero yo sigo teniendo mi realidad como personaje. No es para nada un stand-up comedy. Hay una energía del público, hay una devolución que a uno lo modifica, pero siempre dentro de la construcción de mi personaje.

–¿Tiene usted algún ritual antes de salir escena?

–Intento relajarme. Hay un ejercicio que se llama “el aquí y el ahora”, que es una actividad de relajación activa y comienzo a expresar, expresar y expresar, porque si me quedo callado, me pongo como una bomba de tiempo. Me voy inflando. No me gusta comer mucho el día del estreno. Desayuno y no como más, así llegue muerto de hambre a la hora de la función, porque me da miedo que me den dolores de estómago. Todavía después de 35 años que llevo en esta profesión, hay momentos en los que estoy justo detrás del telón, a punto de salir a escena y me digo "Dios mío por qué yo estoy metido en esto". He debido haberme quedado en mi casa. Dedicarme a otra cosa (risas).

–En 35 años de carrera, ¿cree que le falta algo por hacer?

–Sí, claro. Tengo un proyecto que quiero montar a finales de este año o principios del que viene que es hacer teatro con música, mas no musical. Quiero interpretar la vida de un cantante, para lo cual me he estado preparando desde hace como un año, tomando clases de canto. Ya tengo listo el texto. Ya el director está hablado y la orquesta también está conversada, porque además quiero que esté sobre el escenario. Esa es una de las actividades que me faltaba hacer porque para mí el canto siempre ha representado una especie de pesadilla, pese a que me gusta, y sorpresivamente siempre he recibido críticas positivas, me aterra.

"Quiero que tanto este proyecto como Divorciarme yo... sean mis ‘caballitos de batalla’, es decir, quiero llevarlos por todo el país", dice este destacado actor venezolano para quien 35 años de pasión parecieran ser "la gasolina" que le mantiene comenzando una y otra vez.



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