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Martes, 24 de Octubre de 2017

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"Catia está amedrentada por una cuerda de locos solo porque están armados"

Habla una mujer que se refugió en la iglesia el 16-J : "La Catia de Chávez ya no existe"

Habla una mujer que se refugió en la iglesia el 16-J :
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  • Martes, 18 de Julio de 2017 a las 12:56 a.m.

"Por favor, recen por nosotros; ellos van a pensar que estamos del lado de ustedes", dijo el cura de la Iglesia El Carmen, previendo represalias de parte de agresores por haberles abierto las puertas del templo a los opositores el 16-J

"No es cierto que aquí en Catia todos son chavistas", repite una y otra vez una de las 300 personas que quedaron atrapadas en la Iglesia del Carmen de Catia, este domingo 16 de julio, luego de que grupos civiles armados llegaran disparando contra la gente que rodeaba el "punto soberano" que instaló la Mesa de la Unidad Democrática -a las afueras del templo- para la consulta contra la constituyente.

Aunque este lunes 17 de julio el presidente Nicolás Maduro aseguró que la "consulta interna de los partidos políticos de la derecha" se había realizado en paz, como él lo había garantizado, Xiomara Scott, de 61 años de edad, fue asesinada por uno de los miembros del grupo de pistoleros que llegó en moto disparando. Junto a ella, otras tres mujeres cayeron heridas en la avenida: Mary Bordons, Flor Sánchez y Nerys Alcalá.

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Durante todo el día un piquete de los cuerpos de seguridad del Estado separó a los seguidores de Maduro y a los opositores que participaban en las convocatorias que, desde cada lado, les hicieron sus líderes: el ensayo electoral constituyente y la consulta popular.

Fotos: EFE

"Ellos querían venirse contra nosotros y en varias oportunidades intentaron agredirnos, pero un muchacho nos decía que no nos dejáramos provocar", contó Victoria Villamizar, (nombre ficticio a solicitud de la entrevistada para proteger su identidad por razones de seguridad).

"La verdad es que hubo grito de parte y parte", pero la sangre corrió cuando llegaron los motorizados disparando. "Eran muchas motos, yo conté una 10", aseguró Victoria.

Foto: Daniel Blanco

"Nos rodearon y nos lanzaron piedras y botellas y de repente empezaron los disparos. Los que pudimos, nos resguardamos detrás de un quiosco".

Video: Twitter #Bilancieri

"Ellos se bajaron de las motos y le cayeron a patadas a quienes pudieron. 'Fuera de aquí, fuera de aquí', gritaban, entre miles de vulgaridades".


Victoria Villamizar cuenta que la gente corrió hacia donde pudo. "Yo corrí hacia la Iglesia porque era un lugar seguro. La otra opción era echar una carrera hacia la autopista, pero por allá cualquier cosa podía pasar". Ya adentro "nos juntamos para orar", dice.

"Por favor, recen por nosotros; ellos van a pensar que estamos del lado de ustedes", dijo el cura, previendo represalias de parte de los agresores por haberles abierto las puertas del templo.

"A un chamo le dio un ataque epiléptico apenas entramos", recuerda Victoria. Refiere que había "muchas, muchas abuelitas y bastantes niños de 5, 6 años". Y no era casual: minutos antes se celebraba allí una misa por el día de la Virgen del Carmen, que le da nombre a la Iglesia, con la participación del cardenal Jorge Urosa Savino.

"El cardenal no se quedó atrapado dentro de la Iglesia. Él fue uno de los que conversó con los policías para podernos sacar de manera segura", relata Victoria.

Foto: Twitter @HumbertoSanchez

"Nadie quería irse con ellos (con los policías), a pesar de todo entraron a hablar con nosotros". Foto: El Nacional

Dice que más temprano salió el Cardenal y bendijo a los votantes: "Nos saludó como apoyándonos, sí, en apoyo a nosotros".

"Llegamos a pensar que estaríamos allí hasta largas horas de la noche. La gente estaba muy nerviosa y no confiábamos en nadie".

Poco tiempo había transcurrido del asesinato de Scott cuando comenzaron las negociaciones entre la policía y la gente que estaba atrapada en la Iglesia El Carmen. "Pero nadie quería irse con ellos", porque a las afueras estaba la policía y "también colectivos".

Lo que más duda les generó -según relató Victoria- es que los policías insistieran en una serie de condiciones para trasladarlos hasta un lugar seguro: "Abuelas primero; luego, niños, mujeres y los chamos de último". Nadie quería dejar a los más jóvenes sin resguardo. "No nos daba confianza, porque además fueron indiferentes cuando llegaron los colectivos; se quedaron parados viendo como nos lanzaban tiros", agregó.

"En la puerta estaba uno de los colectivos. ¿Qué seguridad nos podrían dar de que no nos iban a entregar a ellos? Colectivos con música y todo, con los muertos al lado", describe Victoria Villamizar. "Eso sí, no intentaron entrar a la Iglesia".

"Entraron tres policías. Los encargados de negociar por el grupo los escucharon, pero algunos decían que no aceptáramos sus condiciones, que nos podían dejar como carne de cañón". Cuando llegaron a un acuerdo, 20 policías esperaban a las afueras, junto a los autobuses que debían abordar.

Victoria puntualiza que las autoridades no cumplieron. Que les dijeron que los iban a llevar hasta la Plaza Sucre, pero al final los dejaron a dos cuadras de la iglesia. "De allí la gente salía corriendo hacia el metro o un taxi".

"Cuando me monté en el autobús, me topé con un muchacho muy afectado, que recordé que estaba de voluntario en el punto de las firmas", rememora. Ella le preguntó que qué le había pasado: "Los policías me agarraron a golpes antes de subirme", le respondió el chamo.

"Ya no tenemos miedo"

"Cuando en la casa nos enteramos de que habría un punto de la MUD en el Carmen, pensamos que no se iban a dar las firmas en ese lugar; pero al llegar había tanta gente, que eso aumentó la adrenalina de los vecinos, que comenzaron a bajar a votar", cuenta Victoria, con entusiasmo. "Nunca habíamos visto tanta gente dispuesta a dar la cara".

Foto: Twitter @vivasvictor

Usualmente los opositores de este sector del oeste guardan muy bien sus banderas para salir a marchar lejos de sus lugares de residencia. "Se montan en el metro y se van más hacia el este", asegura.

"Nos amenazan, nos dicen que si salimos, nos van a matar", relata. Una señora le contó que, cuando tocaba cacerolas, lo hacía con la luz apagada "para poder protestar".

Victoria Villamizar tiene 32 años y se define como opositora "yo y todos en la casa. Aquí nunca fuimos chavistas. Somos una familia numerosa, de opositores radicales".

La testigo que relata lo ocurrido este 16 de julio en el oeste de Caracas vive en el sector Manicomio, a unas cuadras de donde ocurrieron los hechos.

"Te voy a ser sincera: normalmente tenemos que estar muy por debajo. Hay colectivos que viven cerca y puede haber amenazas después. Por ejemplo, en la cola del supermercado son ellos quienes organizan las colas. Te tratan mal y nos advierten: 'si no sigues el orden, te sales'", contó Villamizar.

Victoria afirma que estaría dispuesta a volver a salir "porque estamos cansados". Ella cree que "Catia está amedrentada por una cuerda de locos, solo porque están armados".

La joven cree que "la Catia de Chávez" ya no existe. "Hoy (el 16 de julio) se desmontó que son el sector popular del chavismo".

No cesó de reiterar que en ese sector del oeste "no todos están de acuerdo con este gobierno". Asegura que no llega la comida y que las bolsas y las cajas de CLAP "no son efectivas".

"Ellos tienes las pistolas, pero hay que salir para que la gente sepa que no los quieren", concluye.

La MUD no pudo realizar la jornada según lo estimado y tampoco Nicolás Maduro se presentó en al Liceo Miguel Antonio Caro, próximo al Parque Alí Primera y a la Iglesia El Carmen, para participar del ensayo que convocó para de elección constituyente.

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