http://www.facebook.com/OrdenVenezuela

Miércoles, 23 de Mayo de 2018

Contrapunto.com

Arte y Cultura

Hasta el 6 de mayo puede apreciarse en el Trasnocho el trabajo teatral concebido por Miguel Issa

Vivan el desgarrador y jocoso adiós a La Lupe interpretado por Samantha Castillo

Vivan el desgarrador y jocoso adiós a La Lupe interpretado por Samantha Castillo
La intensa vida y personalidad de La Lupe se vive en la escena del Trasnocho Cultural con la protagonista Samantha Castillo - Fotos: Jonathan Lanza - Contrapunto
  •  
  • Andreína Gómez
  • Domingo, 22 de Abril de 2018 a las 12:43 a.m.

La Lupe, ícono de la cultura latinoamericana, intensa y profundamente humana, descarnada, capaz de reírse de sí misma, con sus tristezas y miedos, se ha metido en la piel de la actriz venezolana Samantha Castillo en el espectáculo "Me llaman La Lupe"

Samantha Castillo está poseída por La Lupe. La cantante cubana que en los años 50 y 60 revolucionó la escena con su performance y su canto desenfadado y salvaje, se presenta en el cuerpo de la actriz -ganadora de siete premios internaciones por su interpretación en las películas Pelo Malo y El Amparo- para hablar del exilio, de su resistencia al suicidio y de su amor por la tierra de la que fue expulsada.

Durante una hora de espectáculo, bajo la dirección de Miguel Issa, el público recorre, a través de este relato, sus días más oscuros y tristes. A la vez, se encuentra con momentos llenos de humor e ironía, pues el personaje describe de manera desgarradora y jocosa sus aventuras y desventuras en el mundo del espectáculo


En una atmósfera íntima, rodeada de comodidades, La Lupe describe sus noches mirando al techo y sus añoranzas por las formas y colores de los pisos de su Cuba natal. Se confiesa encerrada en el concreto de un rascacielos que le impide disfrutar del amanecer, y se burla de quienes miran con desprecio a Latinoamérica por considerar que todo lo mejor del mundo se encuentra al norte del continente.

Con movimientos torpes pero adornados por la cadencia de su musicalidad, La Lupe viaja por episodios importantes de su vida. Con su hablar cotidiano, acentuado en el cambio de la "ele" por las "erres", la intérprete de ¡Qué te pedí! y otros boleros que marcaron el show musical de su época, recuerda a sus hijos, habla de su sexualidad y condena la discriminación.

El texto fue presentado por el autor, Roberto Pérez León, para que Samantha lo trabajada como parte de su formación académica en la Escuela Juana Sujo. Y aunque en un principio la actriz se lo fijó como un trabajo más dentro de su carrera, paulatinamente se le convirtió en una obsesión.

Minutos antes de salir a escena y en medio de la transformación física para enajenarse y dar paso a La Lupe, Samantha Castillo mostró como, poco a poco, va dejando espacio para que hable la cantante. Su fuerte no es la vocalización que inmortalizó a La Lupe, pero la encarna de manera tan perfecta que dentro del espectáculo resulta difícil encontrar las fronteras entre una y otra, física y sicológicamente.


Durante la representación, Samantha se convierte en una bola de fuego que va calentando el espacio hasta el clímax final. Cada noche, antes de actuar, Samantha llena su rostro de maquillaje, peina una abundante y ensortijada cabellera, frota su cuerpo con aceites y se coloca el perfume que hace la representación, sencillamente inolvidable.

La revelación con el personaje se la dio su participación en la película El Mal querido, en la que se presentó con un par de escenas junto a Chino Miranda en el papel de Felipe Pirella. La invitación del fallecido cineasta Diego Rísquez le abrió las puertas para comenzar a sentir a profundidad a La Lupe en su piel.

—Pareciera que La Lupe ha estado cíclicamente en su desarrollo actoral. ¿Cómo ha sido ese proceso de maduración?, le preguntamos a Samantha

—Tuve la fortuna de recibir el texto de manos de mi maestro Roberto, quien además de ser biógrafo de la Lupe es una persona muy influyente, incluso de esos que te modifican. Me lo entregó y me dijo que me lo aprendiera. Comencé a trabajarlo y finalmente no lo hice con él, pero al tenerlo en mis manos volvía a leerlo una y otra vez. Al principio lo hice sola como por espacio de un año, después le pedí a un amigo que me dirigiera, porque había un festival de monólogos en el Pedagógico de Caracas. Entonces me inscribí, lo presenté y gané el premio.

Después de eso hice como un par de funciones pero nunca más lo retomé, hasta que me llamaron para grabar en la película de Diego Rísquez y fue después de eso que me quedé como con una espinita. Posteriormente intenté presentarme, sin éxito, pues se cayeron las fechas del teatro y después yo salí embazada y decidí dedicarme a la maternidad.

Durante los sucesos de abril del año pasado el texto comenzó a repetirse en mi inconsciente. Y ya había soñado dos veces con hacer el espectáculo. Entonces me dije, esto tengo que hacerlo. Allí apareció Miguel Issa y comenzamos de cero. Él quiso que olvidara todo lo que había hecho anteriormente con el personaje. Y en realidad estoy muy satisfecha con lo que hemos logrado, explicó la actriz mientras llenaba sus párpados con la característica sombra negra.


—¿Cómo logró el trabajo corporal y hacer sentir que La Lupe está en escena sin cantar ni una sola estrofa de sus canciones?

—Miguel y yo pasamos mucho tiempo hablando del proceso del trabajo del actor. Tenía mucho miedo porque yo no canto y entonces, a pesar de que había buscado muchas formas de ver cómo interpretar esa esencia, la revelación me la dio Miguel cuando me dijo que buscara el cuerpo de esa voz. Fue así como llegamos a este resultado, porque me dio la suficiente irreverencia para meterme en el personaje sin prejuicios y pretender imitar. Y todos los días estoy buscando, reflexionando, leyendo. Es ahora cuando entiendo ese concepto de la obra inacabada, porque es encontrar cada día nuevos elementos para enriquecer el trabajo físico e interior, que disfruto como una oportunidad de liberación.

—Dado que esta propuesta busca los sentimientos más profundos del personaje, ¿con qué palabras lo describiría?

—Esta Lupe es intensa y profundamente humana. Se muestra con sus miedos, descarnada, ya que es capaz de reírse de sí misma, pero también con sus tristezas, sus nostalgias y muy frágil. Al mismo tiempo el personaje muestra su soberbia y su nobleza. Es un ser completamente vivo e influyente. Fíjate cuanto tiempo ha pasado desde que murió y sigue presente en el imaginario y el recuerdo de muchos y siempre que se habla de ella o se presenta algo relacionado con su vida causa impacto. Para mí es como si La Lupe estuviera en constante conexión.

La pasión por las divas "holocáusticas"

"Me llaman La Lupe" se estará presentando en la Sala Plural del Trasnocho hasta el próximo 6 de mayo. Esta apasionada puesta en escena, llena de dramaturgia del movimiento, es mérito y logro de Miguel Issa, el bailarín, coreógrafo, cofundador de la compañía Dramo y director teatral, quien constantemente reinventa la escritura corporal. Su búsqueda pareciera infinita y su profesionalismo le permite salir airoso de los compromisos grandes y pequeños, porque todos los asume con el mismo nivel de importancia que demanda el hacer arte con alto nivel de exigencias.

Miguel Issa nos devuelve a otra mujer del arte: La Lupe / Foto: cortesía venezuelasinfónica.com

—¿Qué fue lo que lo trajo a esta nueva aventura creativa?

—En primer lugar yo soy fan de todas esas divas “holocáusticas” y tengo una fascinación particular por esos personajes en decadencia. Ya sabía del proyecto porque mi hermana Adriana había participado en la primera producción que, como digo yo, por razones astrales no se dio. Entonces le comenté que a mí me palpitaba hacer la obra y me puse en contacto con Samantha, porque ya había visto el guión y me había gustado muchísimo. Este ha sido un trabajo muy rico, además nos ha permitido recorrer un proceso que posteriormente vamos a sistematizar para compartirlo con los alumnos en nuestras clases y talleres.

—¿De qué forma la dramaturgia del movimiento encajó con La Lupe?

—A mí me apasiona el personaje desde siempre. Incluso yo imitaba su performance quitándome los zapatos y lanzando collares y zarcillos. Su forma irreverente de asumir la escena fue un punto de partida, pero luego fuimos buscando los movimientos con cada emoción dibujada en el texto. El espectáculo está lleno de colores y matices. Creo que el resultado va más de tener éxito, porque es uno de los proyectos que sientes que marca tu carrera.

Me llaman La Lupe cuenta la producción general de Adriana Issa y Yesenia Camacho; la asistencia de dirección de Fernando Garantón; el vestuario de Raquel Ríos, el concepto escenográfico de Erlen Zerpa y el diseño de iluminación de Darío Perdomo. Las funciones son los viernes a las 7:30 pm. Y sábados y domingos a las 7:00 pm.

http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/