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Miércoles, 18 de Julio de 2018

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Economía

​Señalan que la guerra económica no existe

Economistas dicen que la sociedad venezolana debe exigir plan de estabilización económica

Economistas dicen que la sociedad venezolana debe exigir plan de estabilización económica
Se reunieron en la Comisión de Finanzas de la AN - Fotos: Miguel Hurtado
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  • Esteban Yepes
  • Martes, 19 de Junio de 2018 a las 1:46 p.m.

Anabella Amadi, Melissa Evaristo y Tamara Herrera convergen en que la solución a la hiperinflación, que podría alcanzar 1.330.000% interanual, llegará solo con un programa de estabilización económica con el concurso de la sociedad venezolana

Las economistas Anabella Amadi, Melissa Evaristo y Tamara Herrera coincidieron en afirmar que la hiperinflación en Venezuela es atribuible a las políticas económicas de la administración central, lejos de achacarla a una guerra económica que aseguran que no existe y que las soluciones, que llegarán en tiempo indeterminado, dependerán de un programa de estabilización económica que, aunque es posible, será exigente y demandará el concurso de la sociedad venezolana en general.

Anabella Abadi, economista de ODH Grupo Consultor; Melissa Evaristo, economista junior de la firma Economérica, y Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera, estuvieron acompañadas por José Guerra, presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, y el diputado Rafael Guzmán.

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Al Gobierno la crisis le estalló en la cara

Abadi expresó: “Debemos entender que está en manos del propio Gobierno central resolver el problema de la hiperinflación y nosotros, como ciudadanos, debemos exigirle respuestas. Lo ideal para atacarla consiste en implementar un programa de estabilización integral que incluya medidas para combatir otros problemas que vienen asociados".

Y continuó: "En el caso particular de los precios, se necesita un nuevo sistema cambiario, una reformas fiscales que impliquen dejar de cubrir el hueco fiscal con la emisión de dinero inorgánico, y por supuesto, una política monetaria responsable. Y fundamental es que la autoridad monetaria, el Banco Central de Venezuela, recupere definitivamente su autonomía”.


Agrega que el Gobierno central tiene un discurso según el cual trata de revisar, rectificar y reimpulsar una y otra vez sus políticas económicas, pero sostiene que “ya la crisis le estalló en la cara”.

“Con insistencia aduce que está tomando medidas, entre ellas que se reunirá con el sector empresarial, cosa que empezó a realizar hace varios años, pero no hemos visto una revisión efectiva de la política económica. El problema de fondo estriba en que no se reconoce que es la propia política del Gobierno la que ha generado la crisis que vivimos. Se trata de atacar un monstruo con una guerra económica que en realidad no existe. Y mientras el Gobierno no acepte que está en sus manos resolver el problema de la política económica que ha generado la crisis, definitivamente no será posible superarlo”, esgrime la economista.

A su modo de ver, se vende la idea de que la reconversión monetaria de alguna manera facilitará la vida al venezolano y recuerda que el dinero tiene tres funciones básicas: es la unidad de cuenta nacional, que en el caso actual sigue siendo el bolívar fuerte, y debería facilitar las transacciones y permitir resguardar el valor del trabajo, sobre todo si el pago de sueldos se hace con (moneda) local. Para ella, nada de esto está ocurriendo. Una eventual reconversión monetaria lo que haría es ajustar los problemas asociados a la unidad de cuenta para facilitar los registros contables de empresas e instituciones.

Para la economista, dolarizar no es la medida adecuada para el caso venezolano, entre otras razones por los costos asociados a la pérdida de la política monetaria y cambiaria y porque el BCV ya no sería el prestamista de última instancia.

Por otro lado, al referirse a la sobrevivencia de las empresas privadas en un escenario de hiperinflación, recomienda que deben flexibilizar sus procesos para adelantarse a la subida de los costos, y en vista de que para ellas la mayor preocupación consiste en fijar los precios y cobrarlos, les sugiere que coticen en moneda dura, lo que no quiere decir que dolaricen los precios sino que utilicen un signo monetario con baja inflación como referencia y en función de ello cobrar los precios en bolívares, que es la moneda local.

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Previsión de hiperinflación de 1.330.000 % interanual al final del año

En otro orden, Melissa Evaristo, se refirió al total del costo de los 50 bienes de la denominada canasta alimentaria normativa —que por cierto, antes era publicada por el Instituto Nacional de Estadística, pero que dejó de hacerlo—, el cual se deriva de dividir el costo de dicha canasta entre el salario mínimo.

Evaristo explicó que de esta manera se obtiene la cantidad de salarios básicos necesarios para adquirir la canasta alimentaria. Si bien en mayo del año pasado se necesitaba 1,3 salarios mínimos para comprarla, para el mes pasado se necesitaban 20 salarios. Por otro lado, en octubre del año pasado, cuando en Venezuela inició la hiperinflación, registrábamos una inflación mensual de 50,6 % junto con una inflación interanual de 1.305 %. Ahora, cuando en mayo pasado obtuvimos 99,2 % de inflación mensual, la inflación interanual se impulsó a 22.117 %.


“En nuestro ranking de Econométrica comparamos a Venezuela con otros países de Latinoamérica que han pasado por procesos de hiperinflación. Según nuestros datos, mientras que a Bolivia le tomó 18 meses llegar a este punto y a Argentina le tomó 11 meses, Venezuela tan solo necesitó de 8 meses para alcanzar el segundo lugar en el ranking. Las proyecciones de Econométrica se basan en escenarios y según estos, en este momento el país advierte una inflación promedio mensual de 78%. Si se mantiene este promedio mensual, podríamos cerrar este año en aproximadamente 114.000% de inflación interanual”, agregó Evaristo.

Sin embargo, adelanta que es posible que en el segundo semestre del año la inflación tienda a acelerarse en forma importante como ha ocurrido en el transcurso del primer semestre.

“En nuestro escenario opminista registraríamos una inflación promedio mensual de 86%, que podría cerrar en más de 200% interanual, mientras en el escenario pesimista, si se reporta una inflación promedio mensual de aproximadamente 121%, la inflación interanual en diciembre de 2018 contra la de diciembre de 2017 podría superar 1.330.000%”.

Las políticas precursoras de la escasez y el “manganzoneo”

El cierre de las exposiciones correspondió a la economista Tamara Herrera, quien desglosó lo que llama las políticas precursoras de la escasez, según las cuales persiste una sobrerregulación laboral que conduce a la indefensión del más débil de la relación patrono-trabajador, a lo que califica de “manganzoneo” porque aduce que no se ofrece la debida protección al trabajador, produciéndose en consecuencia las contrataciones forzosas de personal que al final resultan sumamente costosas para el Estado. Agrega por otra parte que los subsidios indirectos resultan ineficientes y que sus ajustes se hacen con notables retrasos, lo cual genera costos y graves problemas a la economía venezolana.

“Todos estos procesos conducen a la caída de la productividad y la producción, y exacerban la dependencia de las importaciones. Si antes fuimos rentistas, ahora lo somos mucho más. La desconfianza generalizada en las políticas públicas alimenta este dudoso desempeño. Por ejemplo, el martes 12 de junio el Gobierno anunció que en adelante es posible adquirir el dólar Dicom al precio de Bs 1.300.000 sin haberse oficializado un convenio cambiario para estos efectos. De manera que notamos que no existen asideros para tener confianza en las normas, lo que conduce al debilitamiento de la demanda de dinero”, acusó Herrera.

A su modo de ver, otro de los errores de las políticas económicas (que debe revertirse) es que nunca se respetó ni valoró la estabilidad de la economía, y como ejemplo está la subordinación del BCV, incluyendo la expropiación de las reservas internacionales, cuya administración ha sido absolutamente opaca y las consecuencias se pagan hoy con mea culpa de personas que participaron en cambiar la normativa legal para facilitar ese proceso de extravío de recursos y corrupción.

Señala que adicionalmente se ha creado un endeudamiento externo, no para financiar el desarrollo sino para sostener un esquema de distribución de renta inapropiado. Y que mientras tanto se produjo uno de los endeduadamientos más feroces que conozca la historia venezolana y que, en paralelo, la confianza en los altos precios del petroleo permitió que algunos inversionsitas obtuviesen, bajo sus propios riesgos, excelentes tasas de interés.

Estima que el éxito de la reforma económica es posible pero exigente y que, para ello, se precisa de un liderazgo político claro y fortalecido que tenga como convicción la inclusión en forma tal que el país no sea una continuidad de la división polarizada característica hasta nuestros días. Sostiene que para ello es fundamental el apoyo de los organismos multilaterales y de la comunidad internacional.

Agrega que los elementos críticos sobre los cuales se debe montar un programa económico tiene que contemplar, entre otras cosas, el rescate del derecho a la propiedad y la seguridad social concebida en funcion de las necesidades de la sociedad y no del control social, como hasta ahora ha venido ocurriendo.

“Actualmente la distribución de alimentos y de dinero están asociados a propósitos políticos y no a las necesidades reales de la población en general. Cualquiera de los programas que se emprenda debe contar con el financiamiento de los organismos multilaterales o de cualquier otro socio de la industria petrolera, siempre que se le genere confianza y claridad de los proyectos y en el personal que administrará los recursos. De lo contrario, no será posible recuperar las importaciones ni reactivar la economía y esto también implica una reestructuración y la reingeniería de Pdvsa”, dijo.

Si el país disfrutara de estabilidad económica y las tasas de inflación fueran de un dígito, la diferencia de precios del dinero o de los bienes entre un un lugar y otro seria ínfima al igual que los salarios.“Solamente en ese momento la sociedad debe exigir y apoyar un programa de estabilización. Sin este proceso de concientización y conocimiento por parte de la sociedad, que a todos nos incumbe, no es posible esperar que la estabilización económica sea sostenida y exitosa”, concluyó.

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