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Jueves, 23 de Noviembre de 2017

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Gastronomía

Se autodefine como "un oficiante de la cocina venezolana"

El chef Víctor Moreno: “Sigo pensando que Venezuela es el mejor país del mundo”

El chef Víctor Moreno: “Sigo pensando que Venezuela es el mejor país del mundo”
Los ajíes venezolanos son la apuesta de la cocina de Víctor Moreno - Fotos: Jonathan Lanza
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  • Rubén Rojas
  • Viernes, 15 de Septiembre de 2017 a las 8:57 a.m.

Cocinero de televisión, imagen de productos de consumo masivo, instructor de cocina, este chef se ha paseado por múltiples áreas hasta lograr el sueño largamente acariciado: abrir un restaurante con su apellido

Ya su imagen es reconocida por el público. Supo hacer de su nombre una marca respetada en los medios de comunicación social y entre las agencias de publicidad. Pero le falta hacer realidad el sueño largamente acariciado: consolidar su propuesta culinaria en la mesa pública caraqueña con una cocina a la manera de Caracas y en el restaurante que con su apellido bautizó hace un año.

“Lo más importante al definir este concepto es reconocer la gran influencia que he tenido del profesor José Rafael Lovera y, también, de Armando Scannone”, explica Moreno desde los iluminados espacios del local que regenta y que recrea el ambiente de una casona del siglo 19. “La gente cree que el libro de Scannone es de cocina venezolana, y en realidad es ‘a la manera de Caracas’, algo así como que el 75% son recetas de otros países”.

“Desde que abro Moreno”, continúa el chef, “mi propuesta ha ido creciendo y decido hablar del tema de cocina viajera a la venezolana, como el arroz con mejillones o la salsa putanesca que no son venezolanas; lo que hago es ubicar el gusto cosmopolita de los venezolanos, aunque mi esencia es la cocina venezolana, pues yo tuve la suerte de formarme en el Centro de Estudios Gastronómicos CEGA –primera escuela de cocina especializada en los sabores y preparaciones venezolanas–-, entonces para mí eso no es algo nuevo”, dice.

Moreno puntualiza que "a mí no me pasó lo que le pasó a otros cocineros de mi generación que se dieron cuenta y comenzaron a ver hacia dentro, hacia lo venezolano".

El mandil no duda en afirmar que el hilo conductor de su propuesta gastronómica no es el ají dulce, sino “los ajíes venezolanos: el de occidente o el andino. Yo tengo ají de Sartenejas, jobito, misterioso; en definitiva los ajíes venezolanos, que son la punta de lanza del Restaurante Moreno”, asegura.

“Hay un plato que no he hecho, pero que tengo que hacer muy pronto”, responde desde la nostalgia. “Son los macarrones con pollo de mi abuela Antonia, un plato maravilloso que puede ser elegantísimo. También preparo los linguini fosforera, pensada como una fideúa con los sabores de Margarita, porque mi madre era española, me hacía muchos platos con productos del mar”, recuerda Moreno.

De madre española –gallega– y padre venezolano –andino–, en la mesa de los Moreno se juntaban y mezclaban sabores que marcaron el paladar del niño que hoy seduce a muchos comensales con su personal propuesta culinaria.

Mesas con calidez y personalidad aguardan en el Restaurante Moreno

“Debo decir que mi influencia es mucho más española, porque lamentablemente mi abuela Ida falleció cuando mi padre era muy joven. Entonces me crie en la consejería de mi abuela materna, y eran gallegos. Era una consejería de lujo, donde se comía jamón serrano, vino español, turrón, chorizos. Era otra economía que permitía que aun los más humildes contáramos con productos deliciosos de primera mano. En mi casa predominó mucho más lo español, pero al viajar a los Andes siempre recibía algo de influencia andina”, recuerda.

“Me convertí en un oficiante y fanático de la comida venezolana cuando estudié en el CEGA, en el año 97, hace ya 20 años”, y saca cuentas y cuentas. “Tenía unos 17 años y allí fue donde descubrí esa pasión gracias a Alicia Ayas, la cocinera del profesor Lovera. Ella fue la persona que me dio muchas herramientas sobre la cocina venezolana, porque Venezuela no es Caracas, es la sumatoria de las regiones”.

Muchos de los cocineros de su generación han optado por hacer maletas y viajar a otros países, con sus recetas y sabores. Frente a este tema, Moreno es claro y conciso: “No me he ido, no tengo ni idea de a dónde ir, o si quiero ir a algún lugar, yo esperé cinco años para poder fundar mi restaurante, ya tenemos un año abiertos y yo no descarto la posibilidad de tener un proyecto fuera, pero tengo un compromiso con lo que estoy ofreciendo como restaurante”.

"Claro que la crisis económica nos ha golpeado a todos, pero hay un compromiso mío con ofrecer la cocina venezolana. Hay diferentes lecturas de la situación aquí, diferentes situaciones de cada venezolano, pero yo sigo pensando que Venezuela es el mejor país del mundo, y por eso yo sigo aquí y sigo trabajando por ello”.

Después de años en la palestra comunicacional por su trabajo en televisión y publicidad, el chef comenta: “Me falta mucho por cocinar, porque esperé bastante para abrir mi restaurante, así que tengo muchas fortalezas, pero también debilidades. En el área del restaurante dentro de dos o tres años empezaríamos a ver otros horizontes, esté bien o esté mal la cosa”, puntualiza.

Víctor no duda en afirmar que este año los fogones de su Restaurante Moreno le han servido, pues “como persona he aprendido mucho, y crecido; me di cuenta de que era necesario que yo tuviera un restaurante para potenciar lo que había aprendido a través de los años. Un cocinero sin restaurante es como un comandante sin tropa. Me di cuenta de que la seriedad que se le ofrece a un cocinero con restaurante o a uno que no lo tiene es diferente, y eso es un error".

“Siento que no se daban cuenta de que tenía otras condiciones. Pensaban que era un chef de televisión, y esos no funcionan para cocinar, pero la verdad es que todos los cocineros deben ser respetados tengan o no un restaurante", afirma antes de regresar nuevamente al calor de la cocina para satisfacer a los comensales que no cesan en su empeño de disfrutar la personal propuesta del chef.


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