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Viernes, 09 de Diciembre de 2016

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Opinión

Con aires de cambio | Política en Acción (Democrática)

El modelo moribundo

El modelo moribundo
Imagen tomada de https://es.panampost.com -

...el problema en Venezuela, no ha sido de un patrón jurídico y moral a seguir, sino de un modelo de gobierno moribundo.

Hoy estamos en una etapa decisiva y definitiva en nuestro país, porque la gran mayoría de venezolanos exige un cambio inmediato y urgente en la conducción política del país, para dar paso al progreso, al bienestar, al rescate de nuestra democracia

Lo que comienza mal, termina mal, solía decir mi amada madre Cristina Parra de Gutiérrez que Dios tenga en su gloria, y nada más cierto que esta premisa de vida, porque donde no hay compromiso, bases sólidas, sinceridad y pasión, tarde o temprano fracasa en el intento, porque se desvanece en el tiempo. Tal es el caso de la dizque revolución, y es que cuando el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías, se juramentó por primera vez y para desgracia de nuestro pueblo, como presidente de la República de Venezuela ante la Constitución del año 1961, a la cual llamó la “moribunda”, ya comenzó muy mal, porque desconoció un articulado democrático de equidad, justicia e inclusión.

Posteriormente, en 1999 se aprobó una nueva Constitución Nacional, donde supuestamente se soportaban la inclusión, la justicia social y otra verborrea más con la que subestimaron a la de 1961, y de qué ha servido, si ellos mismos se han encargado de ultrajarla y violentarla a conveniencia, porque como buenos dictadorzuelos, no han respetado nuestra Carta Magna en lo más mínimo, y cada día cometen más excesos constitucionales en detrimento de nuestras instituciones y de los derechos de nuestro pueblo. Así que el problema en Venezuela, no ha sido de un patrón jurídico y moral a seguir, sino de un modelo de gobierno moribundo, hediondo a formol y que da sus últimas patadas de ahogado para mantenerse en el poder haciendo de las suyas.

Posteriormente, con la consigna “Patria, socialismo o muerte”, se llevaron todo a su paso, y con esa justificación trasnochada y retrógrada de socialismo del Siglo XXI, pusieron en práctica un plan de exterminio de la democracia y del estado de derecho. Comenzaron de a poquito y aprovechando la efervescencia del poder y del apoyo popular. Manipulando a la gente y sembrando el odio y la división entre hermanos, penetraron todas las estructuras y órganos del Estado, carcomieron la economía del país, se llenaron los bolsillos de dinero mal habido, muchos de los altos jerarcas voltearon sus ojos hacía el negocio del narcotráfico y como el barbarazo acabaron con todo, y hoy vivimos las consecuencias de medidas populistas e impropias que nos condujeron a un atolladero histórico prácticamente irreversible en el cálculo de su daño patrimonial.

Todos recordamos con horror como el presidente fenecido usaba un espacio en cadena nacional, para gritar con jactancia y aberración “exprópiese”, y así más de 5 millones de hectáreas productivas fueron confiscadas o robadas por revolución, comenzaron una cacería de brujas contra el empresariado venezolano, y muchos tuvieron que bajar sus santa marías y salir despavorido de esa declaración de guerra a muerte. De manera obsesiva Hugo Chávez se empeñó en acabar con la clase media y trabajadora del país; de igual forma acabó con la independencia de poderes y la institucionalidad, la Fuerza Armada Nacional la convirtió en un brazo ejecutor de su política y así todo lo construido por la democracia venezolana, lo echaron a un lado como chatarra, ofreciendo un paquete social que terminó siendo el fraude más grande de la historia venezolana.

No hay mal que dure cien año ni cuerpo que lo resista, y bueno sabiéndose muerto en vida por un Cáncer fulminante que migró su ser, nos dejó como castigo y un recordatorio para no olvidarlo jamás, a su hijo “bobo” Nicolás Maduro Moros, y como era de esperarse, peor ha sido el remedio que la enfermedad. No obstante, la farsa construida por el presidente fenecido casi en 15 años, éste lo echó a la borda en menos de lo que canta un gallo, quedando desnudo ante Venezuela y el mundo ese proyecto socialista en extinción. Hoy son muchos los que anhelan volver al pasado y no haber votado jamás por esta estafa, y otros los que añoran los gobiernos democráticos. Pues bien, una cosa es cierta, no hay vuelta atrás y por algún designio debíamos vivir este trauma, para valorar y apoyar nuestra democracia por encima de todo.

Hoy estamos en una etapa decisiva y definitiva en nuestro país, porque la gran mayoría de venezolanos exige un cambio inmediato y urgente en la conducción política del país, para dar paso al progreso, al bienestar, al rescate de nuestra democracia y de nuestro estado de derecho, hoy sometido y en riesgo por unos bárbaros que usaron el poder para beneficiarse y para hacer de los pobres cada día más pauperrimos y en el olvido.

Este modelo moribundo tiene sus días contados, y más temprano que tarde y por la vía democrática, civil y pacífica, vamos a sacar con votos a Nicolás Maduro de la Presidencia de la República y en Venezuela volverá la luz para siempre y dejaremos en las catacumbas esa oscuridad en la que nos sumergió la Revolución del Siglo XXI.

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