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Martes, 24 de Octubre de 2017

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Este cuento sí ha cambiado

Este cuento sí ha cambiado
Frida Khalo. Google Images. -

A muchas mujeres en la actualidad ya no les motiva casarse, ni coser, ni lavar, ni poner la mesa en su santo lugar.

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  • Milfri Pérez
  • Martes, 29 de Septiembre de 2015 a las 5:31 a.m.

Sobre el cambio de paradigma en el rol de la mujer como esposa y la influencia de Frida Khalo

“Arroz con leche

me quiero casar

con una viudita de la capital.

Que sepa coser

que sepa lavar

que ponga la mesa en su santo lugar”

Esta es la versión del Arroz con leche en Venezuela, una de las canciones que durante varias generaciones cantaron los niños que hoy son adultos.

La letra lleva implícito un mensaje del ideal para casarse que estaría buscando quien canta la canción. Esto quiere decir, en primera instancia, que quien la canta busca una pareja para casarse, no para vivir juntos o para pasarla bien.

El perfil de esa mujer es el de una ama de casa que sepa lavar, coser y poner la mesa y eso fue el ideal social durante mucho tiempo.

Pero las cosas han cambiado, ahora ese ideal de la canción es cuestionado por muchas mujeres. De hecho, hace poco leí en una red social: “Jamás le cantaré esa canción a mi hija”.

Es así como uno comienza a ver mujeres que se vuelven iconos del momento social que estamos viviendo, mujeres que en otros tiempos fueron cuestionadas o ignoradas.

Una de esas mujeres es Frida Kahlo. La artista rebelde, bisexual, bebedora de licor, con una belleza extraña, con un vestir tradicionalista, amante de un afamado pintor (Diego Rivera) pero una mujer muy sufrida, que durante largos períodos de su vida debió estar inmovilizada debido a las operaciones que le hicieran en la columna.

Esa mujer es la antítesis de la mujer del arroz con leche. Y esa mujer ahora es admirada por una generación de otras mujeres que pueden tener entre 25 y 40 años y que cambiaron el ideal de ama de casa por el ideal de algunos aspectos que representa la vida de Kahlo; un tipa que hacía lo que quería y con quien quería, aunque seguía siendo una mujer envuelta en el drama.

No puedo dejar de pensar que esa admiración hacia Frida Kahlo como arquetipo tiene un poco de la mujer sufrida, amante desgarrada, típico de nuestra cultura latinoamericana, pero también conlleva el ideal de la mujer libre, que decide su propia suerte, que ama a quien quiere y como quiere y que se muestra rebelde ante unos patrones sociales que ya no le motivan (saber coser, saber lavar y poner la mesa en su santo lugar).

Frida Kahlo es un icono, sus pensamientos y frases pululan en las redes sociales, la gente las comparte, así como comparte una frase de Mahatma Gandhi o una de Albert Einstein.

Frida es uno de esos personajes que la sociedad refiere, bien sea por lo que representan, por lo que son, por lo que han hecho o por lo que hicieron durante su vida. Personajes que se convierten, de cierta manera, en espejo del momento que se está viviendo.

A muchas mujeres en la actualidad ya no les motiva casarse, ni coser, ni lavar, ni poner la mesa en su santo lugar. Ahora muchas mujeres admiran a Frida Kahlo. En otras palabras: Este cuento sí ha cambiado.

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