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Lunes, 20 de Agosto de 2018

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Entrevistas CTP

La situación se mantendrá hasta que cambie la política económica de Venezuela, señaló

Félix Arellano: Acnur debe apoyar a Colombia y Brasil por crisis de refugiados venezolanos

Félix Arellano: Acnur debe apoyar a Colombia y Brasil por crisis de refugiados venezolanos
"La soberbia del Gobierno de Venezuela está poniendo a la comunidad internacional en una situación difícil", afirma - Fotos: Jonathan Lanza
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  • Vanessa Davies
  • Sábado, 26 de Agosto de 2017 a las 6:14 p.m.

El profesor de la UCV no descarta que sea necesario instalar campamentos en la frontera. Advierte que una invasión de Estados Unidos no resuelve nada en Venezuela y considera que Rusia puede influir en una negociación entre el Gobierno y la oposición

Seguramente más de uno pensó que Félix Arellano, profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), exageró al manifestar que la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) debía apoyar a los países que están recibiendo a los venezolanos que se marchan del país. Pero las condiciones en las que están llegando los migrantes –que Arellano no duda en calificar como refugiados del hambre- parecen darle la razón.

En conversación con Contrapunto, el analista internacional y exdirector de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV advierte que una invasión de Estados Unidos (EEUU) no resolvería nada en el país.

-¿Necesitan Colombia y Brasil ayuda internacional para atender a los migrantes venezolanos?

-Necesitan ayuda internacional porque la población que está migrando es cada vez mayor en número y afecta las políticas públicas de esos países en salud, educación, vivienda, hasta recreación. No están preparadas las zonas donde están llegando más migrantes venezolanos, como el Norte de Santander y el norte de Brasil. Ambas áreas son de las más pobres de esos países. Cúcuta era una ciudad de venta de productos, ahora debe convertirse en centro de atención de una población con más necesidades, sin recursos. Colombia, particularmente el Norte de Santander, ya está en la necesidad de contar con el respaldo de expertos en el manejo de migraciones: cómo enfrentar esa situación, cómo insertar esa población para que pueda tener algún ingreso.

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-¿Hasta el punto de pedir el apoyo de Acnur?

-El número va creciendo. No pensemos en gente que llega a hoteles o casas de familia, sino que están a la intemperie, en condiciones muy delicadas, recurriendo a la alimentación que les pueda dar la atención pública.

Refugiados económicos

-¿Son refugiados?

-Se van convirtiendo en refugiados. Hay que prevenir un problema mayor con el apoyo de expertos, de asesores que conocen del tema, que saben cómo recibir a la población y permitir su inserción. Y en el caso del norte de Brasil es más grave: es una zona más pobre, menos preparada.

-¿Qué diferencia a una persona que migra de un refugiado?

-El refugiado sale del país porque su vida está en riesgo por sus ideas políticas o religiosas, por su orientación sexual.

-¿No es exagerado?

-No. El venezolano está entrando en la categoría del refugiado económico, en que vive en condiciones económicas que no le permiten sobrevivir. Es el refugiado de hambre. A lo mejor su vida no está en riesgo porque el Gobierno no lo persigue, pero no tiene el apoyo del Gobierno Nacional.

-¿Por qué Acnur?

-La ventaja de Acnur es su capacidad y prestigio. Incluso, Acnur podría promover el manejo de recursos financieros para esas zonas, orientado a la inserción de venezolanos que migran.

-¿Qué se necesita para que Acnur actúe?

-Los gobiernos de Colombia y de Brasil lo tienen que solicitar. Tienen que darle un mínimo de facilidades, y el gobierno anfitrión establece hasta dónde debe llegar su participación. Si se necesitan campamentos, la experiencia de Acnur es enorme.

-¿Se necesitan campamentos?

-No tiene Colombia un complejo residencial para los venezolanos que están llegando. Menos, cuando había una alianza política con el Gobierno de Venezuela y era impensable algo como lo de ahora. Pudiéramos pensar en una migración temporal, pero yo no lo veo así.

-¿Por qué?

-Porque el gobierno no ha dado señal de modificar la política económica. Hemos tenido opciones que han fracasado. Pasamos de ley habilitante a ley habilitante, es el país del hemisferio con más leyes habilitantes. El modelo económico no ha cambiado, no se ha abierto a la inversión extranjera, no respeta la propiedad privada. Hay una enorme desconfianza, incluso, de China, que se ha quejado más de una vez de las condiciones. Al no modificarse las condiciones económicas la migración va a crecer.

-¿Y los países que no comparten frontera con Venezuela también necesitan apoyo de Acnur?

-El migrante pobre de va a ir a Colombia. Ese país ha asumido una posición humanitaria y ha dicho “puertas abiertas”, pero no sé cuanto lo podrá mantener. Venezuela, cuando estaba boyante económicamente, tenía severos controles para el ingreso de los migrantes latinoamericanos, exigió visa a los países andinos.

-¿Cuál es la diferencia entre contar o no con Acnur?

-Acnur tiene la experiencia en el manejo de población que llega abruptamente: alimentación, apoyo. Son programas que se deben trabajar en horas para enfrentar el hambre y las enfermedades.

Hasta que cambie la dinámica económica

-¿Por qué Acnur no se ha pronunciado?

-Porque solo actúa si es invitada. Acnur ha trabajado para apoyar la migración colombiana en Venezuela que huía del conflicto colombiano; ayudaba al Gobierno venezolano en los planes de asistencia, de ubicación y de inserción. Acnur no cobra a los gobiernos por hacer su labor, que la hace tremendamente bien.

-¿Por cuánto tiempo se necesitaría?

-Hasta que en Venezuela haya señales de cambio de la dinámica económica, porque al haber cambio mucha población regresa.

-¿Es una situación que se prolongará?

-Es una crisis que se va a prolongar en el tiempo. Los gobiernos anfitriones no están preparados y deben comenzar a prepararse. Hay un estudio que habla de unas cuatro oleadas de migración de venezolanos. Una oleada, de los botados de Pdvsa, que tenían un currículum excepcional. Otra, de individuos con recursos que llevaban dinero para inversiones. Una tercera, de profesionales sin chequera, con título y una base académica. Y la cuarta, de personas con menor preparación y más necesidades. Entra al dedillo lo que plantea la filósofa Adela Cortina al hablar de aporofobia, rechazo al pobre. Las personas que salen de Venezuela lo hacen porque no tienen cómo vivir en el país.

-¿A quién le corresponde la planificación de la recepción de esos migrantes o refugiados?

-Al gobierno anfitrión.

-¿Por cuánto tiempo deben prepararse para recibir a los migrantes venezolanos?

-Mínimo dos años, a menos que el modelo económico venezolano cambiara, que haya señales que paren la salida. Un cambio de políticas para mayor seguridad jurídica, mayor confianza de los inversionistas sí ayudaría. China hizo un cambio de política sin hacer un cambio de gobierno. Un cambio de políticas económicas podría detener el espíritu de irse. Las personas se están yendo por necesidad. Por eso se habla del refugiado económico. Sí hay exiliados políticos, pero en grandes masas se van por hambre y miseria.

-¿Y si los países no nos quieren?

-Ponen obstáculos, no dan facilidades para permanecer, no dan facilidades para entrar. Pero ningún muro detiene las migraciones. Cuando entra población población ilegal a un país es porque hay un sistema de migración deficiente, alguien está ganando por el ingreso de esos ilegales. Después de que entran, si la posición es no aceptarlos, vienen las expulsiones. Lo vamos a empezar a vivir en Estados Unidos con Donald Trump y todo pareciera indicar que pasaría con Venezuela. El país que está siendo ejemplo de mayor dureza es Panamá.

-A qué lo atribuye?

-Es un país con pocos recursos económicos para sostener migrantes necesitados. Era muy bueno recibir inversionistas, chequeras, individuos con fortuna. Pero recibir la pobreza implica un costo muy alto para Panamá.

-¿No es un gesto poco solidario?

-Es un gesto muy poco solidario. Nos ha tocado vivir las paradojas: nos creímos boyantes en los años 80: pedíamos visa, poníamos obstáculos. Ahora es al contrario.

-¿Otros países podrían sumarse a lo de Panamá?

-No creo que lo hagan. No es un gesto solidario, pero además para una persona pobre no es fácil llegar a Uruguay o a Chile. En todo caso, no es la misma magnitud de migración que llega a Colombia, Brasil o las islas del Caribe.

-¿Incluiría al Caribe en la recomendación de pedir apoyo de Acnur?

-Podría formarse un pequeño grupo, coordinado por la CAF, integrado por Colombia, Brasil, Panamá y algunas islas del Caribe para ver mejor el tema.

-¿Qué debe hacer el gobierno de Venezuela?

-El mundo entero le ha pedido que acepte ayuda humanitaria. En este caso tendría que colaborar con esos gobiernos para que las salidas no sean más duras, para que los registros funcionen y sepamos cuántos han salido. Lo que debe hacer el gobierno, principalmente, es evitar las migraciones, y para eso debe generar confianza.


“Estamos en el limbo”

-No hubo consenso para una Cumbre de la Celac sobre Venezuela.

-Esto pone en evidencia que ni Celac ni Unasur son los organismos que pueden enfrentar los problemas que vivimos en la región. Si los organismos actúan desde una perspectiva ideológica, no aceptan el debate, y la realidad es que todos los problemas deben someterse a un debate con opiniones divergentes que deben ser respetadas.

-El Gobierno dijo que la Celac era el escenario ideal.

-Pudo serlo. El Grupo de Lima es una prueba de que los latinoamericanos queremos enfrentar los problemas entre latinoamericanos: no invitó a Estados Unidos. Hay un rechazo a Estados Unidos que creo que es equivocado, pero en todo caso no es mala idea que nosotros abordemos nuestros temas.

-El Gobierno lo llamó la “conjura de Lima”.

-El Gobierno quiere un grupo sumiso, un grupo complaciente, pero eso no va a ocurrir hoy día en ningún escenario internacional.

-¿No se debe esperar nada de la Celac o de la Unasur?

-No. Lo concreto sería trabajar con el Gobierno de Venezuela en una negociación en la que esas organizaciones contribuyan como mediadores, y eso no lo quiere aceptar el Gobierno.

-¿Y Caricom?

-Es otra prueba evidente de que el mundo quiere la paz y quiere dialogar con Venezuela, pero Venezuela no ha reaccionado a ninguno de los ofrecimientos con seriedad: ni del Vaticano, ni del Caricom, ni del presidente uruguayo Tabaré Vázquez. Vázquez ha ofrecido Uruguay para mediar, pero el Gobierno sabe que cuando alguien así se ofrece, no es para perder el tiempo.

-¿Entonces estamos en el limbo?

-Estamos en el limbo. El Gobierno de Venezuela no quiere aceptar ninguna propuesta concreta, y la comunidad internacional no quiere intervenciones: quiere diálogo serio.


Invasiones no resuelven nada

-¿Lo que dijo Trump sobre la acción militar es para tomarlo a la ligera?

-Todo forma parte de la personalidad del presidente Trump. Pareciera que su equipo trabaja para apagar incendios, para control de daños. La gira del vicepresidente Mike Pence por América Latina fue para control de daños, con el ánimo de coordinarse. Trump tiene salidas inconvenientes.

-¿Usted descarta una invasión?

-Anunciarlo es darle puntos al Gobierno venezolano. Una invasión no resuelve nada. Las intervenciones agravan la situación y el que interviene termina con los trastos en la cabeza.

-¿No lo ve viable?

-No lo veo viable en el corto plazo. Pero la soberbia del Gobierno de Venezuela está poniendo a la comunidad internacional en una situación difícil. Pueden venir medidas de carácter económico que van a repercutir en el país.

-¿Hay bloqueo financiero?

-Hay un clima de ver con mucho ojo lo que pasa con Venezuela. Dinero fresco no hay, porque no hay confianza de pago. Además, hay un debate sobre el comportamiento del país en el ámbito internacional. Hay una actitud cautelosa hacia Venezuela.

La Casa Rusia

-El Vaticano considera que Rusia es un factor importante para la negociación política en Venezuela.

-El Vaticano está actuando muy bien: con mucha seriedad, sin agresividad y sin emociones. El Vaticano está practicando la filosofía cristiana y perdona los errores.

-¿Rusia puede influir?

-Mucho. Al gobierno venezolano la idea de Rusia le introduce beligerancia. El Gobierno de Venezuela ha asumido una estrategia mundial contra el imperio en la que cree que va a asumir un rol importante; tanto así, que China tuvo que aclarar que no estaba vinculándose con Venezuela con una estrategia político-militar, sino con una estrategia comercial y económica. El Gobierno ruso juega al desorden internacional; para tratar de consolidar su liderazgo mundial participa en cualquier escenario de conflicto.

-¿Eso lo convierte en un factor importante?

-Se está convirtiendo en un factor importante. El Gobierno ruso no está molesto; China sí estaría molesta de que la incorporen en una estrategia militar en la región.

-¿Cómo la crisis de los misiles, con Cuba y Estados Unidos, en 1962?

-Queremos repetirlo. A Rusia y a Venezuela les convienen esos aires del pasado. A Rusia le da protagonismo mundial.

-¿Y qué gana Venezuela?

-Perpetuarse en el poder. Cree que ya tiene el mecenas. Rusia le garantiza un mecenazgo político. En Venezuela no hay tantos intereses económicos como los que Rusia tiene en Siria, pero esos intereses pueden crecer. Por eso, que el Vaticano, Juan Manuel Santos y México incluyan a Cuba es un elemento positivo para llegar a una negociación seria y equilibrada, en la que entren justicia transicional y salvoconductos.

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