https://www.somosbelcorp.com/

Domingo, 19 de Agosto de 2018

http://www.contrapunto.com/noticia/dia-mundial-de-la-fotografia-219155

Entrevistas CTP

Pide a quienes migran que estén pendientes porque las cosas "pueden cambiar muy rápidamente"

Jorge Roig: Henri Falcón no está interpretando lo que la calle está sintiendo

Jorge Roig: Henri Falcón no está interpretando lo que la calle está sintiendo
- Foto: Miguel Hurtado / Contrapunto
  •  
  • Emma Sánchez Álvarez
  • Martes, 13 de Marzo de 2018 a las 9:33 a.m.

"Una postergación de cualquier proceso electoral, así como las negociaciones en República Dominicana, yo creo que benefician mucho más a la oposición que al gobierno", afirma el empresario y asesor técnico de la oposición en la mesa de diálogo

Es caraqueño, hijo de inmigrantes españoles y egresado como ingeniero industrial de la Universidad Católica Andrés Bello. Hoy se desempeña como asesor técnico de la oposición en la Mesa de Diálogo con el gobierno y como representante de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Fue diputado por La Causa R en el ya desaparecido Congreso de la República (1994-99), así como también presidente de Fedecámaras, candidato a la alcaldía de Baruta y a la gobernación del estado Bolívar. Tiene dos hijos y se describe como un empresario de pies a cabeza que cree en el libre mercado y niega cualquier militancia partidista.

En entrevista con Contrapunto, Roig afirma que no se irá del país; defiende los partidos políticos y la política, pero se considera de la sociedad civil.

—¿Cuál es realmente la postura que mantiene la oposición con respecto a las elecciones presidenciales pospuestas para el 20 de mayo?

—La oposición no es precisamente una cosa unitaria en la cual exista un solo criterio. Justamente por ser una oposición democrática hay una cantidad de posiciones que van desde unas extremas que sienten que no hay manera de ganar estos comicios y hay que convivir con el gobierno, y otras más extremas aún que creen que este gobierno se cae mañana y que hay que pedir inmediatamente la renuncia de Maduro y que se vaya. En medio de eso hay una situación política en la cual se deben tomar algunas decisiones y convivir en este tiempo. Evidentemente que coordinar esas posiciones es complejo, sobre todo porque además hay algo que yo he venido denunciando: la Mesa de la Unidad, por tener estas diferencias de criterios tan acentuadas, no tiene una política comunicacional acertada. No le informa a la gente cuáles son los próximos planes ni qué se está haciendo.

Roig aclara: "Yo que no soy de la MUD, y que he estado conviviendo en el proceso de la mesa de negociación, lo que sí puedo decir es que sí hay diversidad de criterios, y creo que el que está privando más es el de la formación de este gran Frente Nacional en el cual la oposición y los partidos políticos sean simplemente un actor más y no el protagonista fundamental. Creo que es el momento en que la sociedad civil despierte un poco, y de orientarnos hacia donde tenemos que ir para lograr unas elecciones justas. Todos queremos votar, pero con garantías transparentes, competitivas y libres".

—¿No cree usted que tan culpable es la oposición como la sociedad civil que han sido incapaces de organizarse eficazmente para exigir cambio al mundo? ¿Qué le dice a esa sociedad civil que se enfrasca en la emotividad cargada de rabia, frustración y decepción?

—Yo quiero confesarte que soy un creyente de los partidos políticos y de la política como herramientas para solucionar los problemas de la gente. Cualquier cosa que vaya en contra de esto es lo que se llama la antipolítica, que está tan de moda en estos tiempos, y en la que yo no creo. Sigo profesando que la política es para hacerla a través de las organizaciones políticas. Sin embargo, dicho esto, tengo que decirle que en estos momentos nuestra sociedad civil es algo bien disperso en un país que está desinstitucionalizado por completo, pero tengo un halo de esperanza; especialmente después del acto en el Aula Magna, promovido, organizado y efectuado por la sociedad civil en una especie de reencuentro.

Roig hace una precisión: "La sociedad civil, para quienes vayan a leer esto, es una cosa tan diversa como pueden ser sindicatos, pero también colegios institucionales, colegios de empresarios, dirigentes vecinales, gremios y academias. Cada uno de ellos tiene su forma de protestar, y yo creo que lo peor que se le podría decir a esa sociedad civil es que hay una sola forma de oponerse. En estos momentos lo que está uniendo a la sociedad civil es que nos robaron el derecho al voto, la oportunidad de expresarnos en paz. Esto sí nos reunifica a todos, y que cada quien proteste de la forma que lo sepa hacer. Por eso ese Frente Nacional no puede ser una cosa cuadrada".

—¿A quién beneficia esta nueva postergación de las elecciones presidenciales -al gobierno, a la oposición- para repensar su posición o la posibilidad de negociar acuerdos?

—Contrariamente a lo que la gente pensaba con esa vieja conseja de que cuando íbamos a República Dominicana le estábamos dando oxígeno al gobierno, yo creo que quien necesita más oxígeno es la oposición. Honestamente creo que la oposición viene de unas derrotas electorales importantes producto de su falta de poder para llamar a la gente a votar. Una postergación de cualquier proceso electoral, así como las negociaciones en República Dominicana, yo creo que benefician mucho más a la oposición que al Gobierno. El Gobierno, contrariamente, lo que no tiene es tiempo que perder. Cada día los venezolanos vivimos peor: la hiperinflación hace su efecto en el salario de los venezolanos, se muere más gente en los hospitales por falta de medicinas y crece el rechazo hacia el Ejecutivo. Entonces no tiene tiempo que perder.

El empresario piensa que el gobierno lo que quiere con las elecciones es ganar legitimidad, porque sabe "que en unas elecciones donde no participe la oposición no contaría con la legitimidad nacional, ni mucho menos la internacional que ya se ha expresado en ese sentido".

—En el marco de todo esto, ¿cómo interpreta la candidatura de Henri Falcón?

—Yo soy respetuoso de las decisiones de otros. No soy capaz de decir que es un traidor a la patria porque asomó su candidatura; además, tiene todos los méritos con que un político puede contar para aspirar a la Presidencia de la República. Creo que mucho peor que llamarlo traidor es que no está oyendo las señales que le está dando la gente. Insisto, respeto su decisión; lo que siento es que no está interpretando lo que la calle está sintiendo, y creo que es lo peor que le puede pasar.

—¿Cree que Henri Falcón negoció con el gobierno en función de una posible transición?

—No podría hacer ese cálculo. Lo que sí es evidente es que es una candidatura que no tiene ninguna opción de triunfo y le está haciendo el juego al gobierno. Es claro que el cálculo que pueda estar haciendo cualquier candidato que se presente es cómo posicionarse como líder de la oposición, y eso es muy posible que pudiera ocurrir; de hecho, las encuestas señalan que Henri Falcón cuenta con un número importante de seguidores que pudieran votar por él. Pero el tema no se trata de si se puede o no ganar en las encuestas; se trata de que no es posible que gane las elecciones porque el sistema no se lo va a permitir.

Roig afirma que lo sucedido con Andrés Velásquez en las elecciones de gobernadores "fue un golpe de tuerca demasiado importante. Antes de Andrés Velásquez se podía decir que con las actas en las manos gano, pero ahora ni siquiera con las actas en las manos puedes ganar, lo cual demuestra la vulnerabilidad y debilidad que tiene el sistema electoral. Y si eso lo hicieron con una gobernación, imagínense ustedes lo que el gobierno está dispuesto a hacer con la Presidencia de la República".

Su tesis "es que no hay ninguna posibilidad ni candidato alguno que, en las actuales condiciones, le gane la Presidencia de la República a Maduro, aún teniendo la mayoría de los votos. Con base en esto estoy actuando: pidiendo un sistema electoral más justo. Creo que está haciendo un mal cálculo Henri Falcón".

—¿Piensa que el diálogo con el gobierno debe estar abierto permanentemente en vista de la situación del país y de la falta de transparencia electoral?

—No puede cerrarse nunca. Yo asistí a República Dominicana para representar los intereses de una sociedad civil y no los de la oposición. Si la oposición y el gobierno se hubieran levantado descontentos de la mesa, pero Venezuela hubiese obtenido algún resultado, yo me hubiera sentido muy feliz. Yo no fui a promover que algunas de las partes salieran felices, sino que el resultado fuese beneficioso para Venezuela, y en ese sentido sigo apostándole a la única opción que conozco, que es el diálogo. Hay gente que tiene más información y otras ideas con las cuales yo no puedo comulgar, como que vienen los marines por Puerto Cabello, o que al señor Vladimir Padrino le va a sobrevenir de repente una epifanía democrática y va a poner orden en este país. Como yo no veo nada de eso, y no tengo esas relaciones, en lo único que creo es en el diálogo. Yo soy un hombre de diálogo. Estoy en la OIT, que precisamente es la casa del diálogo. Me fundamento en que todos los problemas se pueden resolver en una mesa de negociación y diálogo, y creo que al final, cualquiera sea el desenlace que nos ocurra, va a terminar siempre en una mesa de negociación.

—¿Por qué el gobierno se niega a dar las garantías electorales que pide la oposición?

—Porque pierde…

—¿Cree que este Gobierno se mantiene en el poder como punto de honor porque tiene miedo a ir a la cárcel o ser perseguido por el mundo?

—Voy a adelantarte algo que no he dicho públicamente, y lo voy a decir quizá por primera vez: gran parte de una de las mañanas que estuvimos en República Dominicana la dedicamos a darle todas las garantías al Gobierno para su eventual salida. Tienes que ofrecerle al gobierno unas garantías de que si pierden van a ser respetados. De nada nos sirve actuar como ellos lo han hecho con la oposición venezolana. Si ellos pierden unas elecciones, hay que respetarles y no desencadenar una cacería de brujas. Hay que respetar la clase política para que tenga oportunidad de volver a participar y ganar eventualmente una elección si lo hacen bien. Hay que respetarle inclusive, y esto no le va a gustar a mucha gente, un dinero que lamentablemente ya se perdió.

Jorge Roig se explaya en este punto: "No estoy de acuerdo con que se respete lo que sea producto del narcotráfico o del terrorismo, pero evidentemente que hay que pasar una página. Los venezolanos tenemos que reencontrarnos y darles unas garantías a ellos de que van a tener una vida y un futuro mañana. Esto ocurrió en República Dominicana. Se les dieron estas garantías delante del señor Zapatero y de los cancilleres. No sé cuanto habrá recibido el Gobierno de esas garantías, pero sí te puedo dar fe, porque fue partidario de ver cómo se elaboraban, de la buena reacción de los cancilleres cuando las vieron; y segundo, de que era una disposición expresa por parte de la oposición de garantizar un futuro mañana al sector oficial en caso de que perdieran unas elecciones".

—¿Cuánto tiempo le da usted a esta situación, manejando escenarios políticos? ¿Habrá alguna vez algún desenlace en que puedan el gobierno y la oposición llegar a acuerdos para salir de esta crisis?

—Me cuido mucho de hacer pronósticos, pero estamos viviendo un equilibrio absolutamente inestable. La única noticia segura que le puedo dar a todo el mundo es que ya falta un día menos.

—La diáspora es un hecho irreversible en Venezuela, así como la frustración y la decepción de muchos venezolanos. ¿Ustedes han hecho focus group o encuestas que les permitan adoptar decisiones adecuadas para que el venezolano pueda recuperar la confianza en el liderazgo opositor y en el voto?

—Yo creo, primero, que tienen razón todos aquellos que están decepcionados. No es poca cosa lo que está pasando en Venezuela, sin posibilidad de obtener un salario digno. Se mueren familiares por falta de medicinas, la inseguridad está azotando permanentemente a la familia y otros tantos problemas. Yo entiendo todas las razones para estar descontentos. Mi posición es que puedes convertir ese descontento en huir por las razones respetables y buscar mejor vida en otra parte, o quedarte aquí y luchar. Yo he decidido lo segundo, pero no critico a nadie que decidió la primera alternativa. Es muy difícil discutir con alguien que ha tenido un problema de seguridad en el país; es su vida y la respeto profundamente. Lo único que les pido es que no hablen mal de Venezuela, porque es un gran país con un mal gobierno.

Como venezolano, hace énfasis en que se debe luchar en el país: "Los que creemos y le debemos muchísimo a Venezuela tenemos la obligación de quedarnos aquí. En lo personal, este país me ha dado mucho y no tengo derecho a quejarme. Le diría a la gente joven que no tiene todavía derecho a cansarse. Esta es una novela muy larga con un final que siempre va a ser feliz, y si no es feliz es que todavía no ha llegado el final".

—¿Qué está haciendo la oposición para reorganizarse y recuperar todo el apoyo y el capital político que le dio la gente y que dilapidó con decisiones poco asertivas?

—Te voy a hablar como ciudadano, porque yo no formo parte de la Mesa de la Unidad ni mucho menos. Fui apenas requerido como asesor técnico en el proceso de negociación, pero evidentemente este cargo me ha permitido formar parte de las interioridades. Te voy a hablar en lo personal sin que tenga nada que ver con lo que los partidos están pensando. Primero, creo que en estos momentos ellos se han dado cuenta del valor de la unidad, y eso no es poca cosa. Esta unidad solamente tiene grandes éxitos cuando tiene fracasos. Cuando tienen victorias, como las que tuvieron, evidentemente cada quien se comienza a dispersar creyendo que ese triunfo fue por él. Ahora acaban de tener fracasos, y con ello están aprendiendo que el valor de la unidad es fundamental.

En segundo término, agrega, "tienen que empezar a mirar hacia afuera, a una sociedad que les está pidiendo mejores explicaciones. Creo que la política comunicacional de la MUD ha sido terrible. No hablan cuando tienen que hacerlo. En política, como en la vida, es fundamental tener razón, pero tenerla a tiempo. De nada sirve tener razón cuando a nadie le importa, y además saber comunicarla".

Y en tercer término, añade, " es otra lección que están aprendiendo, es que están mirando más la importancia que tienen los ciudadanos. Los partidos políticos tienen el deber de liderar y señalar una ruta, pero deben propiciar que los ciudadanos se involucren mucho más en la toma de decisiones. El tema que nos está pasando a los venezolanos es demasiado importante como para delegarlo exclusivamente en los partidos políticos. De ahí yo entro totalmente a formar parte de esa sociedad civil que les reclama con muchísima atención un mejor comportamiento: más unidad, más reflexión, más concreción, más madurez y más estadismo a los grupos políticos".

—La gente comienza a verlo como vocero de la oposición, ¿lo es?

—Te agradezco la pregunta. Lejos de ser vocero de la oposición, que por lo demás es bien variopinta, simplemente me escogieron para ser parte de la sociedad civil y acompañarlos como asesor técnico en el proceso de negociación. Evidentemente he declarado sobre este tema, pero no formo parte ni de la MUD ni de ningún partido político. Tuve una militancia de esas extrañas hace un tiempo en La Causa R, pero después de esto no he formado parte de ninguna otra organización política. Estoy dedicado, como ciudadano, a tratar de aportar las salidas que podamos tener tanto la sociedad civil como los partidos para salir de esta crisis.

—¿Qué avizora del futuro a mediano plazo del país, y qué propondría para reconstruir al país y que se retome el camino de la productividad?

—Pertenecí a La Causa R, partido que no exigía carné. Tuve una experiencia política importante en el extinto Congreso desde 1994 a 1999, y después presidí la organización más importante del país (Fedecámaras). Esto me dio la oportunidad de interpretar lo que está pensando el sector político. Yo soy un empresario. Siento, pienso, vivo y creo en el libre mercado y la libre iniciativa, que son conceptos elementales que están profundamente enquistados en mi hipotálamo y que pasan por cómo generar mucho más empresarialidad en el país. Fui político precisamente para defender estos valores en los que sigo creyendo. En aquel momento se adelantaron muchas iniciativas que lamentablemente hoy no existen y han sido interrumpidas. Algunos procesos de apertura que los empresarios venezolanos debemos defender se vieron truncados; te tengo que hacer una confesión que quizá me traiga algunos inconvenientes: aquí también ha habido una clase empresarial que ha vivido recostada del Gobierno, y que prefiere, antes que la libre competencia, contar con el ministro de turno. Esto ocurrió en la mal llamada Quinta República, y también en la Cuarta. Siempre hay empresarios que creen que es mucho mejor conocer al ministro de turno que competir.

Su punto central "es volver a una economía social de mercado que nos permita más competencia, elaborar y aprobar leyes que promuevan el desarrollo; que el Estado intervenga para evitar los conflictos que surjan por posiciones monopólicas o ventajosas de poder, pero que permita que los empresarios desarrollen su capacidad creativa y su libre iniciativa. Esto es lo que hace a los países grandes y que han progresado: se aprueban pocas leyes, pero se cumplen".

—La sociedad civil y la oposición parecieran no tener un plan de país...

—Eso no es tan cierto, porque yo he tenido la oportunidad de trabajar en 50 o 60 mesas de trabajo para desarrollar diferentes planes, y ya está armado un plan de transición. De lo que yo no estoy tan convencido es de que sea la sociedad civil que tenga que lanzarlo, porque esa sociedad civil es muy compleja. A lo mejor esta libertad de mercado de la que estoy hablando no le llama la atención a un grupo de vecinos, como me llama a mí. Yo creo que decidir cuál es el proyecto político que queremos encabezar es parte de una política pública que tiene que ser desarrollada y ejecutada por alguien que los venezolanos escojamos para gobernar. Lo que hace falta en este momento es una consigna que nos una a todos los venezolanos, y esta consigna es que queremos votar con garantías de transparencia y equidad. A partir de esto podemos decidir cuál es el gobierno al que aspiramos. Más que un plan alternativo –que ya existe-, yo buscaría una consigna que nos una a todos los venezolanos, que es votar para dirimir nuestras diferencias en paz.

—¿Por qué cree que el Gobierno no ha solicitado ayuda humanitaria para paliar la situación que existe en Venezuela?

—El Gobierno no recurre a la ayuda humanitaria por una simple razón: sería reconocer que en un país petrolero, donde cacarean tener las reservas más grandes del mundo, la mal llamada Quinta República y el mal llamado Plan de la Patria han sido un gran desastre, como de hecho lo son. Es reconocer que Chávez no tenía razón y que Maduro lo que ha hecho es profundizar la crisis. La peor sanción que tenemos los venezolanos se llama “Plan de la Patria”.

—Venezuela está perdiendo los mejores talentos y las universidades están quedando sin estudiantes ni profesores por la diáspora; la salud y las medicinas son inalcanzables para la gente, la inseguridad es el pan de cada día. ¿Qué puede hacer la oposición para darle al venezolano esperanza y confianza en el país? ¿Y qué les diría a esos venezolanos que están emigrando?

—La gente que se ha ido se ha preparado en Venezuela, salen con sus carreras y están ejerciendo en otros países labores muy dignas, pero que no son para las que fueron instruidos. No es extraño ver a un abogado o un ingeniero manejando un carro de Uber, o profesores atendiendo una arepera. Es una decisión muy personal. Yo creo que vale la pena aportarle los conocimientos aprendidos al país. Yo tengo mis dos hijos aquí y soy afortunado, pero el tema de la inseguridad no me deja generalizar mi concepto. Venezuela en algún momento volverá a ser un país lleno de oportunidades, y valdrá la pena vivir y morir aquí. En estos momentos todo es muy confuso y no soy quien para darle consejo a nadie, pero esa gente que se preparó, espero que esté pendiente, porque aquí las cosas pueden cambiar muy rápidamente, y Dios mediante, Venezuela volverá a ser un país condenado al éxito.

http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/