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Viernes, 09 de Diciembre de 2016

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Opinión

Caracas pública | Cartografía de la vida urbana

¿La muerte como costumbre?

¿La muerte como costumbre?
Debemos expresar y hacer valer nuestro deseo de vivir una cotidianidad sin armas - Foto: Cheo Carvajal

...para que quienes tienen responsabilidades de Estado asuman su rol nos toca, no mascullar, no maldecir, sino actuar a viva voz desde una gran sensibilidad e inteligencia colectivas.

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  • Cheo Carvajal
  • Miércoles, 30 de Noviembre de 2016 a las 2:43 p.m.

Entre políticas de exterminio, ausencia de control de armas y municiones (en un país donde el gobierno pretende controlar todo), ¿qué hacemos los ciudadanos?

La violencia nos está pasando por encima. No es una simple metáfora: además que nos arropa y se lleva por delante (mata) a cientos de venezolanos cada semana, seguimos impávidos, ensimismados, como si no fuese con nosotros. Como si hubiésemos perdido la capacidad de respuesta y apenas nos quede replegarnos, encerrarnos. Esperar y salir ilesos. ¿Cómo entender este comportamiento tan contrario al instinto de conservación?

De la muerte casi nunca hablamos en plural, sino en singular (aunque se trate de una docena, verbigracia Barlovento). Las víctimas son otros, no nosotros. Por pudor o tabú (para no sentirnos “pavosos”) casi nunca decimos “nos están matando”, sino que nos referimos a la muerte violenta en tercera persona (a menos que la víctima sea alguien con notoriedad pública, entonces viene la indignación). O en susurros, para no asustar a los niños. Una forma de decir que nos aleja del hacer.

Nos regodeamos en el relato y los detalles del cómo acontecen las muertes. Como en un comic, exclamamos “ooohhhhh” horrorizados y repetimos frases huecas: “¿hasta dónde vamos a llegar con esta situación?”, “esto se lo llevó el diablo”, “estamos en manos de dios”. Y así seguimos adelante, asumiendo la muerte violenta como parte del paisaje. Absolutamente naturalizada. Como si cada semana nos sacudiera un sismo o como si un tsunami arrasara selectivamente un poblado costero: esta semana 123, la que viene 140. Gramática y aritmética de guerra.

¿Cuántas muertes violentas llevamos este año en Caracas? Por los “partes de guerra” se infiere superan los 400 mensuales ¿De esas muertes, cuántas tienen que ver con esa política de exterminio de las OLP? Al parecer una cuarta parte de ellas. El asunto es que muchos celebran esta política del gobierno (¿no es acaso una celebración, un triunfo, lo que exhiben los titulares de Últimas Noticias?). Pero no sólo en la clase media, tan proclive a aceptar la muerte de un sector de la sociedad, que de vez en cuando le salpica. Hace poco le pregunté a una cristiana activa en un barrio de Petare sobre las OLP, y mi percepción (por su respuesta evasiva) es que algunos la asumen como un mal necesario, como si tácitamente aceptaran el daño colateral de la muerte de inocentes, sin entender que esta “paz” por la fuerza, es apenas temporal, que la violencia crecerá en cantidad e intensidad.

Estoy entre los que se niega a asumir la muerte violenta como una costumbre, como algo inevitable. No puedo aceptarla como parte del paisaje cotidiano. No estoy dispuesto a aceptar que la vida cada vez valga menos (por demás en un contexto donde todo es más costoso e inaccesible). No acepto que las instituciones de gobierno no cumplan con su rol de garantizar la vida y la seguridad de la gente, que no asuman su obligación de controlar el uso de armas y municiones, o que, peor aún, hagan de estas una lucrativa industria cuyo correlato es el desamparo ciudadano y la descarada supresión del derecho a la vida (según la investigadora Verónica Zubillaga más de 90% de las muertes violentas en Venezuela se producen por armas de fuego).

Pero para que quienes tienen responsabilidades de Estado asuman su rol nos toca, no mascullar, no maldecir, sino actuar a viva voz desde una gran sensibilidad e inteligencia colectivas. No sirve ya la respuesta del encierro, que alimenta otra industria perversa (la de la seguridad privatizada, la de la privatización de la ciudad). Sólo sirve la organización, la articulación, la prevención, el reclamo colectivo y sostenido, la contraloría social.

Nos toca actuar, cada uno desde su ámbito, para (en el país de los excesivos “controles”) exigir al Estado el control de armas y municiones, con observación permanente de la sociedad civil organizada. Exigir políticas sostenidas de desarme y destrucción sistemática de armas (no esporádicos shows). Exigir la desmilitarización de la seguridad. Proponer políticas de prevención y generación de oportunidades. Proponer políticas urbanas de integración social y espacial. Nos toca articularnos, comprometernos, crear redes de acción. Le toca a los medios de comunicación hacer mucho más que relatar esta cruenta realidad. No se puede seguir informando, impunemente, con un lenguaje que atenta contra el derecho a la vida.

Es pésima actitud seguir asumiendo la muerte desde el puro horror. Se vuelve costumbre.

Tres foros

Desde la “Red de Activismo e Investigación por la Convivencia” estamos preparando tres encuentros para reflexionar y proponer acciones, a partir de este sábado 3 de diciembre bajo el nombre de Tenemos derecho a la vida, a la seguridad y a la ciudad. La intención es juntar investigadores con activistas, líderes comunitarios y líderes de organizaciones, urbanistas y artistas, vecinos y comunicadores, y que de estos encuentros surjan propuestas de acción que puedan asumirse en red.

El primero de ellos se realizará este sábado 3 de diciembre en el emblemático barrio Catuche, en el Centro Comunitario “La Quinta” de Fe y Alegría. El tema será: Respuestas comunitarias ante la violencia y el desamparo y sobre ello harán planteamientos Doris Barreto, coordinadora del Centro Comunitario, Verónica Zubillaga, investigadora y profesora de la USB, y Gabriel Visconti, arquitecto de AGA Estudio. La idea será escuchar otras experiencias entre los asistentes y acopiar propuestas. El cierre se hará con la lectura de un relato del escritor Héctor Torres.

El sábado 10, a las 11:00 am el encuentro será en el teatro Alameda de San Agustín del Sur. Allí el tema será Seguridad militarizada y ciudad privatizada para debatir sobre las políticas de Estado en esta materia. Y el sábado 17 de diciembre, en el marco del evento El Calvario Puertas Abiertas, en El Hatillo, compartiremos sobre la importancia de la transformación del espacio público y la participación ciudadana bajo el tema Ciudad integrada, ciudad de oportunidades.

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