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Martes, 28 de Marzo de 2017

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Arte y Cultura

Inés Muñoz Aguirre, Valentina Saa Carbonell y Marcos Tarre Briceño conversaron sobre este género

Hablan tres escritores del género: “La novela negra es más que un crimen”

Hablan tres escritores del género: “La novela negra es más que un crimen”
De una pregunta partió la conversación: "¿Cómo puede uno concebir un amor sin sufrimiento?" - Foto: Anthony AsCer Aparicio
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  • Lunes, 20 de Marzo de 2017 a las 8:23 a.m.

El foro Amores que matan dejó claro que el "noir" es un estilo que supera las barreras de tiempo y los formatos literarios

La tarde del sábado 18 de marzo en la librería Kalathos del Centro de Arte Los Galpones se realizó el foro Amores que matan, en el cual tres autores de novela negra conversaron sobre distintos aspectos de este género que se ha consolidado como un universo ficcional complejo que va más allá de lo literario.

Inés Muñoz Aguirre, Valentina Saa Carbonell y Marcos Tarre Briceño hicieron énfasis en que “la novela negra” tiene sus raíces más allá los pioneros del relato policiaco del siglo XIX, como el emblemático cuento “Los crímenes de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe.



Amores que matan

Muñoz Aguirre, aparte de ser una prolífica escritora, es reconocida por su carrera en el mundo del teatro, dentro del cual ha realizado diversos proyectos y ejercido sobre todo la dramaturgia. La comunicadora social inició el foro con un recorrido por las raíces del género negro.

Para esta travesía escogió cinco obras maestras de la literatura que tradicionalmente no son catalogadas como de género negro: Las desventuras del joven Werther de J.W. Goethe, María de Jorge Isaac, Yerma de García Lorca, Otelo de William Shakespeare y Medea de Eurípides.

La novela epistolar que inicia la fama de Goethe narra los padecimientos del joven Werther por el amor que siente por Carlota, una joven que no puede corresponderlo por estar comprometida con otro. Este estado de angustia lleva a Werther a quitarse la vida con una pistola que también disparará una ola de suicidios a lo largo de Europa entre los lectores que veían en Werther un modelo a seguir. “¿Cómo puede uno concebir un amor sin sufrimiento?”, se preguntó la autora con respecto a este clásico.

También en María, del colombiano Jorge Isaacs, se relata la historia de un amor idílico en el valle del Cauca que culmina cuando, al regreso de un largo viaje de estudios con el que su padre buscaba separarlo de María, Efraín descubre que su amada y también prima ha fallecido de un ataque de epilepsia.


Aunque propiamente no hay un crimen, para Muñoz, María se acerca a la novela negra por el sentido de tristeza y pesadumbre que logra recrear. “No en toda novela negra hay un crimen”, reiteró quien dentro del género ha publicado La segunda y sagrada familia y A los vecinos ni con el pétalo de una rosa en la colección Vértigo de Ediciones B.

Entonces, más allá de las características propia del género, estas historias sirven como germen de la novela negra por los vínculos entre lo afectivo y la muerte. Allí donde la muerte y el amor se unen se entra en el mundo del noir.

La directora de la cátedra Federico García Lorca terminó su recorrido con tres grandes piezas del teatro donde los amores que matan son el eje de la acción que arrastra a la tragedia.

“No podemos olvidar a los griegos, porque allí está el origen de todas nuestras tragedias. Recordemos a Medea”, heroína que, según el relato mítico que recoge Eurípides, asesina a sus dos hijos frente a su padre Jasón porque se atrevió a rechazarla. “La mayoría de los crímenes amorosos se producen por celos, como en Otelo” de William Shakespeare, obra en la que el moro Otelo ahoga a su esposa Desdémona porque le han hecho creer que lo engañaba, agregó.


Muñoz Aguirre también se detuvo en el asesinato de un hombre en manos de su esposa, como se presenta en Yerma de García Lorca. “Todas estas historias se nos pueden volver contemporáneas” y para ilustrar esta idea leyó una serie de crónicas de sucesos que sitúan estos famosos crímenes en la Caracas actual.

Una Medea en Alto Prado y un Otelo de Los Teques, por ejemplo, dejaron en claro que el género negro trasciende la categoría que se le ha querido dar dentro de la literatura; más bien este tipo de relato nos acompaña desde un principio, pero oculto en las historias que durante siglos han conmovido a los hombres.


Series de TV y disfuncionalidad

“Hoy en día la serie de televisión es una categoría que ha surgido con mucha fuerza en el género negro”, comentó Marcos Tarre Briceño, arquitecto, novelista y analista sobre seguridad en Venezuela. Para ilustrar esta afirmación ofreció a los asistentes varios ejemplos del boom del género negro dentro de la pantalla chica.

Tarre Briceño se detuvo, particularmente, en seriados que presentan un protagonista disfuncional. Primero presentó a Lisbeth Salander, protagonista de la trilogía Millenium de Stieg Larsson. Fumadora, borracha, bisexual, punk, con piercings y tatuajes en varias zonas de su cuerpo se puede notar que Salander no es una detective común. Sin embargo, su memoria fotográfica, extrema inteligencia y sus roces con la vida oscura de unas ciudades aparentemente perfectas la llevan a resolver una serie de crímenes intricados.


Tarre Briceño subraya que precisamente es un personaje disfuncional quien puede investigar los crímenes más raros. Otra antihéroe de la pantalla que señala es Sara Nogén, protagonista de la producción danesa Broen (El puente). Broen narra un crimen que da pie a que se inicie “una investigación mutua entre un detective danés y una detective sueca”. Con una personalidad tremendamente fría, incapaz de suavizar sus palabras, la solitaria y eficaz Nogén junto a su compañero deben descubrir de dónde surgió ese cuerpo cortado por la mitad justo en la línea fronteriza en el puente de Øresund que separa Suecia y Dinamarca.

A Tarre Briceño le interesa este tipo de personajes “que traen una nueva tipología de detectives” por lo que pueden aportar a la renovación de un género cada vez más masificado que debe conseguir extremas formas de captar espectadores.

Por último mencionó a Jackie Stevenson de la serie británica River. Stevenson es pareja del detective John River, un hombre poco corriente que va por la vida con cargas emocionales que lo afectan profundamente y que “tiende a confundir la realidad con lo que imagina”. Se podría decir que son la típica pareja desigual que resuelve crímenes y vence sobre los canallas, si ella no estuviera muerta.

El autor de estremecedoras novelas como Rojo express y Bala morena también habló de su experiencia como escritor, del sentido de suspenso que exige este tipo de narraciones, además del conocimiento profundo del modus operandi de los criminales y también de la policía y organismos venezolanos, si se quiere escribir novela negra en este país.


Relatos de la orilla negra

Valentina Saa Carbonell, autora de novelas como Mi mano fue su intimidad y Óyeme con los ojos, empezó su intervención en el foro Amores que matan leyendo tres fragmentos que sobrepuso a propósito para que parecieran contar una sola historia como si fuera del mismo autor.

Eran tres fragmentos de los tres célebres iniciadores del género: Agatha Christie, Arthur Conan Doyle y Edgar Allan Poe. Así hizo notar al público que el noir en el principio de su consolidación tenía una retórica muy definida.

Como Muñoz Aguirre, Saa Carbonell también remite su orígenes a la Antigüedad, incluso hasta la Biblia. Cito, por ejemplo, el asesinato de Abel en manos de su hermano Caín como un posible antecedente. Desde ese momento, distintos crímenes en la historia han aportado argumentos suficientes y cercanos al género negro.

Para la novelista, la narración de un crimen y las interrogantes que genera conforman la estructura de este tipo de relato. Lo negro sería mucho más amplio que lo policial o lo criminal.

Aun así la comunicadora social, con una amplia trayectoria como escritora y guionista para radio, teatro, televisión y el ámbito publicitario, señaló que “la novela negra es más que un crimen”, lo que la define es la investigación.

Saa Carbonell comentó que este género trata de “describir el modo de operar de los detectives y cuáles particularidades tienen para descubrir aquellos detalles imperceptibles para el ojo común”.



Llamó la atención sobre el ambiente que una novela negra genera, lo que rodea a sus personajes en su búsqueda por la verdad. “Generalmente, en la novela negra los espacios son sórdidos”.

También se refirió a Relatos de la orilla negra, una antología de relatos negrocriminales de los autores de habla hispana más representativos del género en ambas orillas del océano Atlántico, publicado por Ediciones del Serbal en España. Por Venezuela, este libro recoge un cuento de Tarre Briceño.

Su editor José Luis Muñoz en el prólogo señala: “Mi idea, que he ido madurando a lo largo de muchos años, es la de reunir a tantos escritores amigos, a los que he conocido escribiendo, y reivindicar la literatura negra que se hace, aquí y allá, en esta orilla, en la que me encuentro, y en esa otra orilla de enfrente, tan lejana y tan cercana, en el idioma cervantino”.

Según Saa Carbonell, “La Orilla Negra es una editorial que viene a confirmar que la novela negra es un género”. Esperamos que así sea, con todas las de la ley.


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