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Lunes, 22 de Octubre de 2018

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Nacional

Adiós a la "barriguita llena, corazón contento": el hambre incrementa maltrato infantil

La crisis venezolana ha llevado a algunos padres a "tratar de frenar el hambre con correa"

La crisis venezolana ha llevado a algunos padres a
Los niños en la calle necesitan más que comida: Hasta la solidaridad necesita organización - Foto: Jonathan Lanza - Contrapunto / Archivo
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  • Luisa Salomón | @LuuSalomon
  • Sábado, 24 de Marzo de 2018 a las 4:19 p.m.

En medio de la compleja crisis social que atraviesa Venezuela, las iniciativas de apoyo en las calles parecen multiplicarse, pero lejos de solucionarla, pueden terminar por perpetuar la situación de muchos niños en las calles

"La palabra crisis se queda corta" para definir la situación que atraviesa Venezuela en estos momentos, considera el psicólogo Abel Saraiba, de Cecodap.

En un foro sobre maltrato infantil realizado en la Universidad Simón Bolívar este viernes, Saraiba señaló que la situación actual -que considera una emergencia humanitaria compleja- impacta de forma directa a los niños, niñas y adolescentes, principalmente por la alimentación.

"Hay una vivencia de sufrimiento asociada al hambre. Al no poder comer, al no poder obtenerse esa satisfacción, al estar tan vinculado en nuestra cultura el alimento con el afecto, ¿cómo es vivida la falta de alimento como falta de afecto?", dijo.

"La emergencia ha impactado en el estómago, con todo lo que eso significa", señaló.

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El psicólogo, Abel Saraiba, de Cecodap. Foto: Anthony AsCer Aparicio - Contrapunto

"Tratar de frenar el hambre con correa"

Ante la imposibilidad de garantizar el alimento en el hogar, los padres o cuidadores se ven muy afectados. Hay una "presión inmensa para la familia, hay un incremento del uso del castigo físico, sobretodo se traduce en un riesgo brutal para los niños más pequeños", explicó el psicólogo.

Si bien no hay cifras, en Cecodap han observado -en reportes de prensa y denuncias que reciben- un aumento de los homicidios de niños menores de 5 años, los más vulnerables debido a que demandan más atención. La falta de capacidades parentales, "la presión y depresión" que afectan a los padres, terminan por disparar mayores episodios de violencia contra los niños.

Según comentó Saraiba, han recibido casos en los que los padres intentan con golpes controlar el hambre -o la petición de comida- de sus hijos. "Cosas tan dramáticas como niños que tienen que alquilar o vender la canaima por un par de huevos, para poder comer", contó.

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Solo repartir alimentos no es suficiente para ayudar a los niños. Foto: Rafael Briceño / Contrapunto

"Tratar de frenar el hambre con correa"

Es entonces cuando la calle -con todos los peligros que entraña- se convierte en una alternativa o refugio, por la esperanza que representa la ayuda de otros. "El tema de la calle alberga una esperanza debido a que alberga la posibilidad de respuestas y solidaridad de la gente", explicó el psicólogo.

Como las crisis pueden despertar efectos negativos, también de ellas nacen redes de solidaridad que buscan ayudar, pero terminan por perpetuar la situación.

"Cada vez que yo, un poco apelando a mi remordimiento personal y buenas intenciones le doy dinero a un niño en la calle, estoy sosteniendo que ese niño permanezca ahí porque estoy otorgando aquello que no puede recibir en casa", señaló Saraiba.

Diferentes comedores religiosos en Caracas ofrecen comida gratuita a los niños. Foto: Miguel Hurtado / Contrapunto

¿Entonces dejar de ayudar es la solución? No necesariamente.

"Eso no significa ponerle un cerco o levantarle un muro a la solidaridad, sino que hay que encauzar la solidaridad", explicó el psicólogo, que plantea hacer aportes de forma organizada, a través de "iniciativas sostenibles" que no mantengan al niño en la calle, sino que lo ayuden de forma integral.

Los niños en la calle necesitan más que comida: Hasta la solidaridad necesita organización. Foto: Jonathan Lanza / Contrapunto

Toda esta situación empeora, además, con el abandono de los padres, que en algunos casos se van porque sienten que no pueden hacerse cargo de esa responsabilidad. Esto incluye a veces el abandono de quienes emigran y dejan atrás a sus hijos para buscar cómo mantener a la familia.

El problema con el hambre, señaló el psicólogo, es que no solo tiene un efecto físico y nutricional, sino emocional: "comer se vuelve una fuente de satisfacción que no llega".

"El corazón está a la altura del vacío que está en el estómago", comentó el psicólogo.

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