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Jueves, 15 de Noviembre de 2018

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María Corina Machado: Ya hay una intervención en Venezuela de fuerzas extranjeras

María Corina Machado: Ya hay una intervención en Venezuela de fuerzas extranjeras
- Fotos: Miguel Hurtado - Contrapunto
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  • Emma Sánchez Álvarez
  • Domingo, 16 de Septiembre de 2018 a las 12:06 a.m.

"¿Sabes que ya hace tres meses teníamos información confiable de que más de 60% del territorio venezolano estaba bajo el control directo o indirecto de los grupos no desmovilizados de las FARC y del ELN?", dijo la fundadora de Vente Venezuela

María Corina Machado es líder fundadora del movimiento Vente Venezuela, cofundadora de Súmate e integrante de la plataforma política Soy Venezuela. Sus inicios en la política los recuerda en la Universidad Católica Andrés Bello, donde cursaba ingeniería y fue parte del centro de estudiantes.

“Hoy, viendo hacia atrás, pienso que nuestra generación fue muy crítica con la política y los políticos. Yo decía que lo último que haría en mi vida sería dedicarme a la política y, visto en retrospectiva, si algo positivo nos ha dejado todo esto que hemos vivido, es que ves hoy a chamos muy preparados de todas las carreras, con muy buen desempeño en sus respectivas áreas, que están activamente formando grupos, participando en partidos. Por eso creo que ha habido un cambio profundo para nosotros con respecto a la política como capacidad de transformación de nuestra realidad, de nuestro futuro y de tocar vidas. Así que si de algo me arrepiento es de no haber arrancado antes. Todos arrancamos en la universidad porque teníamos ese germen en nuestra época”.

Hija del empresario Henrique Machado Zuloaga y Corina Parisca Pérez y la mayor de cuatro hermanas. Su abuela fue muy importante en su formación. Siguió los pasos de su papá y estudió Ingeniería Industrial. En lo personal relató que se casó muy joven. “Me casé muy chama, no tenía 20 años, tengo tres hijos que son mi mayor orgullo, de mi único matrimonio, pero a decir verdad ahora tengo una pareja estable, compañero de vida… un matrimonio pues”.

Electa diputada de la Asamblea Nacional de Venezuela por el estado Miranda en 2010, fue la candidata con más votos en la historia de la Asamblea Nacional. También fue precandidata presidencial en las primarias convocadas por la MUD, realizadas el 12 de febrero de 2012.

—¿Cómo ese abono se fue decantando en los años posteriores en su papel de madre, esposa, profesional y luego política? ¿No le hizo ruido involucrar todos estos aspectos?

—Mucha gente me pregunta en qué momento mi vida dio un giro de 180 grados. Yo creo que hubo hitos. Recordando toda mi vida hasta ahora, pienso que estos años tan oscuros nos han dejado cosas positivas y muy profundas como sociedad. Creo que después de este proceso, nosotros vamos a ser mejores personas y una mejor sociedad, producto de haber descubierto de lo que somos capaces de hacer cada uno, y de lo que hemos aprendido de aciertos y errores.

—Sin embargo, se observa en la sociedad venezolana una pérdida de valores demasiado profunda y peligrosa…

—Yo creo que estás tocando el tema medular porque esa pérdida de valores es el daño más profundo e irremediable que este sistema compuesto no solamente por Maduro, sino también por las mafias, ha intentado perpetrar en el país. Claro, lo más fácil de evaluar es lo tangible, se nos caen las carreteras, Venezuela a oscuras, los hospitales en ruina, o sea, todo lo que podamos hablar del Estado fallido que yo lo puedo describir porque lo vivo día a día.

Además, vives la aceleración del desastre de una semana para otra. Pero la destrucción más difícil sin lugar a dudas tiene que ver con el sistema de valores de la sociedad, y eso no significa que los venezolanos seamos menos sólidos o menos fuertes que otras sociedades, siendo estos los incentivos que nos construyen alrededor para que nos comportemos de una determinada manera.

Tenemos una sociedad en la que al que trabaja, al que se esfuerza, le quitan su negocio, le arrebatan su propiedad, lo interfieren, lo controlan, lo arruinan, y por otra parte ves que el que se metió en el negocio fácil de la droga o de los ilícitos, llega con una camionetota, ¿qué les estas enseñando a los niños? ¿Qué les estamos enseñando? Esto no es casual, yo creo que es planificado. La búsqueda de la destrucción de los incentivos, estimular un comportamiento antiético, deshonesto, de dependencia, vivir con la mano extendida para no tener que fajarme y ganarme lo mío, incluso de debilidad y cobardía.

—¿Sobre cuál fortaleza de ese venezolano se asienta? ¿Cómo hace para hablar, conjugar, pactar, tejer entre esos dos tipos de venezolanos?

—Ese es el gran desafío, yo te diría una palabra: verdad. Hablarles y aferrarnos a la verdad, primero porque la gente está harta de engaños y medias verdades. Hay que decir la verdad aunque sea dura y costoso, eso me lo enseñó mi papá. Implica muchas veces quedarte sola, correr riesgos, pero no hay otra opción.

Hay evidencias muy claras de cuál es la verdad que enfrentamos en Venezuela. Aquí estamos enfrentando un sistema que nunca antes había existido, yo te diría, en este hemisferio. Ni siquiera es una dictadura, ni siquiera es un sistema totalitario. Lo he dicho muchas veces y mucha gente se ha escandalizado, para mí esto es crimen organizado en el poder que abrió a Venezuela para que ingresaran redes y fuerzas malignas y que han ido penetrando muchos sectores de la sociedad, porque aquí hay mucha gente que ha hecho mucha plata, pero ha habido mucho silencio en algunos sectores porque sabemos lo que son capaces de hacer y los riesgos que eso puede tener, ha habido mucho miedo, pero llega un momento en el cual, como sociedad, terminamos de asumir que esto es una cuestión, literalmente, de vida o muerte.

Esto no es un tema de propuestas ideológicas, de candidaturas o campañas electorales, ¡por favor!, aquí no hay elección a nada mientras este sistema de mafias no salga. No es pedirles que cambien su política. No, hay que sacarlos y hay que sacarlos de raíz porque este es un tema de principios y sí hay una línea roja entre lo que está bien y lo que está mal, lo que se hace y lo que no se hace.

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—Son 20 años en el poder, ¿usted piensa que va a salir así de fácil un gobierno en el que, según usted, se han empoderado esas mafias y antivalores?

—La respuesta es no, no van a salir por las buenas y no va a ser fácil. Nos tomó mucho tiempo asumirlo porque nuestra sociedad, que creció en democracia, como ciudadanos, sabíamos que íbamos a tener problemas y fallas, pero Venezuela nunca iba a dejar de ser libre al menos, y de repente nos damos cuenta de que lo estamos perdiendo todo. Esto es lo peor que nos ha podido pasar en la historia del hemisferio y en 200 años de vida republicana. Pero lo grave es que además no fue casual sino intencional. Qué más quisiéramos nosotros que poderles decir a los chamos: no se preocupen, es suficiente con que seamos 60%, 80%, 90%, vamos a votar y se va. Lo intentamos y nos costó muchísimo asumir que no hay opción, que por ahí no es la salida.

—¿Y cuál es la forma de encontrar una salida si no es la electoral ni el diálogo?

—¿Cómo se derrotan los criminales? Con la fuerza, y aquí te atajo yo a ti porque quiero ser muy precisa, fuerza no es violencia, fuerza es fuerza. A Maduro y su sistema lo único que les queda es usar la violencia en diversas expresiones, física, psicológica, espiritual y comunicacional: un constante bombardeo de la mentira. Eso es violencia: la violencia hiperinflacionaria que te destruye tu vida y subsistencia; la agresión y descalificación.

Nuestra fuerza es precisamente lo contrario, empieza desde la fuerza espiritual y moral de quienes defendemos los valores y creemos en la verdad, obviamente eso incluye la fuerza física. Lo observamos en las madres que no tienen con que darles de comer a sus hijos, el profesor universitario al que se le han acabado las suelas (de los zapatos) de tanto caminar, la fuerza física de pararte en una cola de pensionados y decir: "esto no está bien, no nos rindamos, no nos resignemos". Está, además, la fuerza institucional. Hoy tenemos un Tribunal de Justicia legítimo en el extranjero, expulsado, que condenó –con la aprobación de la Asamblea Nacional– a Maduro de ladrón y de corrupto.

Asimismo, está la fuerza institucional de las Fuerzas Armadas donde se produjo un quiebre, del cual algunos no se dan cuenta, y desde luego la fuerza internacional, que no son solamente los Estados que están haciendo cosas y que tienen que hacer más, sino también las fuerzas de los mercados internacionales.

—¿Estás de acuerdo con una intervención extranjera a Venezuela?

—Es que ya hay una intervención en Venezuela de fuerzas extranjeras, ¿sabes que ya hace tres meses teníamos información confiable de que más de 60% del territorio venezolano estaba bajo el control directo o indirecto de los grupos no desmovilizados de las FARC y del ELN? ¿Sabes que aquí hay campamentos de las FARC con niños venezolanos porque las mamás no tienen cómo alimentarlos? Ellas no se dan cuenta de lo que significa que se los lleven, porque no se los van a devolver nunca.

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—¿Usted me está diciendo que hay una nueva intervención extranjera, además de la cubana auspiciada por el Gobierno?

—Exactamente, porque la permitió en complicidad. ¿Sabes lo que está pasando ahorita en la frontera con Colombia, en la Sierra de Perijá? El ELN está asesinando a militares venezolanos. Un sargento segundo y un teniente asesinados con minas antipersonales, y el comandante del ELN en la Sierra de Perijá tuvo el descaro de emitir un comunicado diciendo que no aceptaban ninguna intrusión del ejército venezolano, ni de las Fuerzas Armadas venezolanas en territorio que es nuestro, entre comillas. ¿Ha habido una palabra del alto mando militar? Entonces, yo te digo, aquí hay una invasión militar, ¿qué son los agentes cubanos dándoles órdenes a los militares venezolanos, decidiendo sobre tu sistema de identificación o haciendo inteligencia y espiando a los militares y entre ellos mismos, ¿sabes que hay más de 705 refuerzos de inteligencia cubana en Venezuela dedicada específicamente a espiarse entre ellos mismos?

—¿Usted estaría de acuerdo con una intervención de los Estados Unidos en Venezuela, para ser más específica?

—Yo estoy de acuerdo con que toda la comunidad internacional ejerza la presión necesaria, junto con las fuerzas locales, para provocar el quiebre de la dictadura, de la tiranía. Para mí, las acciones concretas que ya están en desarrollo tienen que escalarse y lo hemos planteado, tiene que haber más sanciones, más presiones sobre las mafias que conforman el poder. Pero tan necesarias son las fuerzas externas como las internas, y lo digo por la calle del medio. Nosotros solos como venezolanos frente a una operación criminal internacional no podemos, pero no hay presión internacional que sea posible ejecutar si no existe una fuerza interna en desarrollo y en coordinación.

Yo a lo que aspiro es a poder construir contigo y con los venezolanos confianza, punto. Y si algo yo tengo es confianza en lo que somos nosotros, esta generación nuestra, la de hoy, los que estamos aquí y los que estamos alrededor del mundo. Yo tengo una enorme confianza en la fuerza moral que ha surgido y en la capacidad de salir adelante.

—El hablar con la verdad también le ha reportado momentos duros, ¿cuáles?, por ejemplo.

—Muy duros, como el tratar de vulnerar el honor de la familia que, en el caso de mi familia, es algo que yo valoro y cuido, además de tergiversar, sacar de contexto, manipular tu palabra es algo que a mí, debo decirlo, me desconcertaba mucho de la acción política. Yo decía: "pero digan la verdad, si estamos en desacuerdo vamos a hablarlo, no escondan". ¿Qué me reportó? Yo soy la diputada que más votos ha sacado en el país y también la que menos días ha durado, ese es el récord que yo tengo. También me ha traído enfrentar mucha tristeza, lágrimas y miedo en mis hijos. Eso es algo que me marcó para siempre y fue por eso, por aferrarme a decir la verdad. Muchas veces mis hijos me decían: "mami, no contestes, cállate, no vayas, no más". Y viendo hacia atrás, yo les he quitado tanto. Como mamá, y sé que lo voy a tener toda la vida, es esa sensación de culpa de haberlos expuesto y nunca los podré resarcir.

—La verdad tiene una base que es la certeza. ¿Cuál es la certeza de María Corina Machado en este proceso político?

—Que tenemos en Venezuela la determinación de vivir en un país libre, un país democrático, un país alegre, esa es mi certeza. Venezuela nació para ser libre y la vamos a hacer así, la vamos a reconstruir. Yo tengo esa certeza, no tengo duda de que eso va a llegar. Pero estoy consciente de que no hay fórmulas mágicas, que es un proceso tremendamente riesgoso que requiere un gran trabajo. Yo no les he dicho nunca a los venezolanos esto es fácil ni que va a ser de un día para otro. Sí les he dicho que ese día va a llegar, pero va a requerir fuerza, y en ese sentido, cuando tú me dices: "es que tienen que estar unidos". Sí, estar unidos como sociedad, y hoy lo estamos. Ahora sí, hay un límite.

—Es importante la acción, las palabras de propuesta me parecen excelentes, pero ¿de qué forma piensa que la oposición pueda hacerse fuerte? ¿Por qué no está fuerte y está disperso el liderazgo? La unión de la que me habla es una unión colectiva. Eso es etéreo, se necesita un liderazgo que lo conduzca. Yo necesito saber qué van a hacer todos los partidos políticos, incluyendo el suyo, para salir de esta crisis.

—¿Está o no justificado que el país sienta decepción, desencanto con, yo no diría solo los políticos, sino con una forma de hacer política? Porque hemos estado en varias oportunidades muy cerca de lograr el quiebre, en el 2013, 2014, 2017, donde la sociedad venezolana lo dio todo, arriesgó todo, hasta la vida. La sociedad confió y en ese momento, dándolo todo, hubo una dirección política que, por la razón que sea, no estuvo a la altura, se quebró, se confundió o se asustó, no lo sé. Yo no voy a especular si el tema es chantaje, intereses o miedo, no voy a especular, nunca lo he hecho. No voy a hacer señalamientos individuales, pero la gente sí sabe quién es quién, no es verdad que la gente no cree en nadie, la gente sabe quién es quién y aquí se han caído las vendas.

Entonces, ¿cuál ha sido el planteamiento que nosotros hemos hecho? Necesitamos construir fuerza, la mayor posible, pero con una dirección muy clara, el objetivo, nadie nos saca de ello, es provocar la ruptura, la salida de la dictadura para pasar a la transición, y en segundo lugar, sí hay una línea, convocamos a todos con los brazos abiertos incluso con aquellos con los que hemos tenido diferencias; salvo aquellos cómplices y corruptos.

—Usted habla de "cómplices y corruptos" en la oposición, pero ¿hay pruebas? ¿Se ha denunciado eso ante algún organismo? Las redes y las suposiciones no son suficientes para acusar a alguien.

—Sí, por eso estamos pisando un terreno que es un campo minado, porque como te decía al principio, esto es un grupo de mafias que ha penetrado todo. Te pregunto, ¿tú crees que ha penetrado los medios de comunicación? ¿Tú crees que ha penetrado las Fuerzas Armadas? ¿Tú crees que ha penetrado la academia? ¿Tú crees que ha penetrado el sistema financiero? ¿Tú crees que ha penetrado la política? Yo jamás he hecho una acusación infundada contra nadie, jamás. Yo estoy diciendo que hay personas y organizaciones que públicamente han dicho que lo que al país le queda es la cohabitación con el régimen, el reconocimiento de la Asamblea Nacional Constituyente y que no hay otra sino aceptar los términos de lucha que la dictadura ofrece. En este caso, te estoy hablando de un próximo proceso electoral que para nosotros no es tal cosa. Yo no estoy especulando, estoy hablando de posiciones objetivas, públicas, que todos los venezolanos conocen.

Por eso cuando te digo que cada quien sabe quién es quién, tiene que ver con dos únicas opciones o rutas que existen hoy para quien no se siente parte del sistema: o es una vida que establece cohabitar, demandar y rogar por alguna contraprestación, digamos electoral, reconociendo el régimen, su Asamblea Nacional Constituyente y sus instituciones, y la otra es la ruta de la fuerza, del desconocimiento total, de la rebeldía y del desacato. Como ves, son dos rutas 180 grados distintas. Entonces, aquí cada quien tiene que tomar una decisión individual y no es un tema de los políticos, o de los periodistas, o de los curas. No, desde el cura hasta el militar, como ciudadanos, deben preguntarse de qué lado están, es decir, si están dispuestos a cohabitar o están dispuestos a enfrentar y desconocer, no hay otra opción.

—Para algunos sí hay otra opción, la que está en medio, un lado y el otro son dos extremos, y se trata de ejercer o desarrollar la política…

—No hay una opción en el medio, esa es mi posición. Desmond Tutu lo decía en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, entre el bien y el mal, entre el crimen y la justicia y, en este caso, es entre las mafias, el crimen organizado y la verdad; no hay indiferencia y si te mantienes indiferente, al margen, al final, incluso sin querer, estás siendo útil para que el sistema se mantenga. Yo sé que es muy duro lo que te estoy diciendo porque al final lo que estoy diciendo es que nadie puede evadir una decisión que es personal y uno no se puede esconder detrás de unas siglas, o de un gremio, o de una universidad, o un partido, o apelar a la obediencia de vida. Por eso yo le digo al militar: "no te acepto, tú tienes que desacatar las órdenes que son contrarias a tu conciencia y a tu compromiso y a tu juramento ante el país". Eso aplica a todos nosotros, a cada uno como ciudadano. El tema no es excluir ninguna organización, pero al final es una decisión individual. Cada uno tiene que decir de qué lado está, y cuando enfrentas el crimen organizado no hay posición media, no la hay.

—En función de eso, dígame por favor, ¿qué punto de encuentro tiene la oposición?, ¿de qué forma ustedes pueden ser suficientemente responsables para entender que la gente lo que quiere es unión?

—La gente lo que quiere es que Maduro salga del poder, una fotografía donde se mezclen estas dos visiones, eso sí confunde, porque aquí lo que el país necesita saber es que hay una ruta clara, y nosotros la tenemos y de hecho yo quiero decirles a los venezolanos que aquí sí hay un camino por recorrer y que sí estamos avanzando, porque el caos y el colapso ya nadie los puede parar. Maduro no lo va a detener, ahora ¿qué le queda al régimen? Miedo de la represión. Yo les quiero decir a los venezolanos que la capacidad de represión del régimen también se ha quebrado, no porque no quieran, porque son capaces de matar a todo el mundo, es porque ya no pueden. Su nivel de represión cae junto con el colapso de la dictadura, ¿o es que no vemos lo que está pasando en las Fuerzas Armadas? ¿Sabes cuántas deserciones y cuántas bajas ha habido? ¿Cuántos venezolanos dentro de las Fuerzas Armadas están presos? Yo me los encuentro en todas las alcabalas, me lloran, me abrazan, me saludan y el régimen lo sabe.

Además, no solo la capacidad de represión ha decaído, sino que la presión que estamos logrando desde afuera y una conducción política en la que estamos claros, generan hoy una condición distinta. Con esta presión de afuera ellos colapsan y se quiebran adentro, porque las sanciones sí funcionan, y mira cómo se está sacando todo para afuera, de lado y lado. Entonces, ¿qué tenemos que garantizar? Una conducción política que ahora no se asuste, una conducción política que le genere confianza al país, y eso sí, tiene que ser amplia, donde estén representados todos los sectores y esto no es un tema ideológico. Hay gente que puede estar ideológicamente opuesta a mí, del partido comunista, pero es una gente que quiere que Venezuela sea (un país) libre de mafias y ahí podemos trabajar juntos, yo tengo una posición ideológica totalmente distinta.

—¿Estaría dispuesta a reunirse con Acción Democrática, Primero Justicia o Voluntad Popular?

—Si no son cómplices, pero yo igual me reúno con sus militantes en todo el país. Lo que no estoy dispuesta es a hacer concesiones a la dictadura, porque en este último caso la respuesta es no. No voy a reconocer la asamblea constituyente, y nuestra estrategia no puede confundirse con ningún líder que le haya concedido a la dictadura el reconocimiento de su permanencia en el poder.

Al que desaliente diciendo que no hay fuerza, yo le digo que sí hay que hacer. El que diga que no confía en los venezolanos, yo sí confío. También confío en que existe una reserva moral en las Fuerzas Armadas. Yo sí confío, porque conozco este país y conozco las instituciones. No confundamos unanimidad con fuerza, todo lo contrario. Este es el punto clave. Cuando tú obligas a que todos aquellos que no quieren enfrentar al régimen y no creen que sea posible salir de él tomen decisiones con la vanguardia, terminas anulando la vanguardia y avanzando al ritmo más lento bajo la dirección del más débil. Esta es la hora del coraje. Los que no quieran acompañar esta política están en su derecho. Yo creo que la opinión pública y la historia juzgará de manera implacable, pero están en su derecho.

Ahora, nosotros le estamos hablando a un país que se está muriendo de hambre, que nos están expulsado de manera consciente y sistemática. Hoy es 12, mañana 13 va a ser muy tarde para muchos venezolanos, carricitos venezolanos que se nos mueren porque no hay medicinas en los hospitales, los viejos que se nos desploman en la cola y ¿qué les vamos a decir? Es que los sectores de la oposición no se pusieron de acuerdo en que a esto había que enfrentarlo con fuerza. ¿Esa es la respuesta al papá que está viendo partir a su último hijo, al que se suicidó porque le aniquilaron su negocio de toda la vida? Porque es que no hubo claridad, no. Si no están decididos a enfrentar el régimen, allá ellos, nosotros sí estamos decididos y estamos convocando a todo el que lo esté.

Yo te digo, hemos tragado grueso porque hemos tenido diferencias importantes en el pasado y yo digo con los brazos abiertos vamos para adelante, en términos, políticamente hablando, del sector que sea, pero eso sí, los que estamos dispuestos estamos resteados a seguir adelante. Ahora, si aquí va a venir alguien a llevar información al régimen de cuál es la política que estamos llevando adelante, de dónde nos vamos a reunir, de cuál es nuestra estrategia. No, ese no lo quiero. La ruta de la cohabitación lleva a la sumisión, la ruta de la valentía, del coraje, del desconocimiento y de la fuerza, lleva a la libertad.

—Pero, ¿cómo adivinar quién es el caballo de Troya?

—Yo de eso no voy a hablar, los hechos hablan por sí mismos y la gente sabe, en su comunidad, quién es quién, dónde están esos vínculos o esos canales de comunicación. La gente lo sabe porque son 20 años aprendiendo a enfrentar una tiranía brutal y cruel. Yo tengo la responsabilidad de cuidar y proteger a aquellos que han confiado en mí, en nosotros. Yo tengo la obligación de avanzar por una ruta donde hay riesgos, pero hay una conducción política que no se va a quebrar. Yo te pregunto: ¿qué hubiera hecho Rómulo Betancourt, Gustavo Machado, Rafael Caldera o Jóvito Villalba con un delator?

—¿Entonces hay delatores en la oposición?

—Por supuesto, por las razones que sean, porque te amenacen un hijo, porque conocen que te comiste un cocosette que no era tuyo, porque usan los mecanismos más crueles que la inteligencia cubana aprendió y te quiebran gente buena. Eso a mí me parte el alma cuando ves que a una gente honesta y buena la quiebran porque la llevan al límite, donde siente que lo van a liquidar, o le van a liquidar su familia. Eso es lo que enfrentamos.

—Algunos analistas creen que su posición se trata de ego y vanidades, ¿qué puedes decir al respecto?

—No, mi posición es firme. No se trata de ego o vanidades, sino de cuentas bancarias.

—¿No le parece extraño lo de The New York Times instando a Trump a no inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela?

—No lo creo, creo que todavía en algunos actores hay confusión, porque no terminan de entender que lo que está en juego en este régimen es mucho más que los propios actores que están ubicados en Venezuela.

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—¿Sigue en comunicación con el presidente Iván Duque en relación con la crisis entre Colombia y Venezuela?

—He tenido comunicación con muchas personas del Gobierno colombiano y, efectivamente, siento y le ratifico a los venezolanos que en Iván Duque y Martha Lucía Ramírez tenemos grandes aliados de la causa de la libertad en Venezuela. Ellos tienen plena conciencia de algo que yo repetí muchas veces cuando podía viajar a Colombia, y es que no habrá paz sostenible en Colombia mientras no exista en Venezuela un sistema democrático que combata de lado y lado, los crímenes, la guerrilla y el narcotráfico con igual fuerza. El futuro de Venezuela y de Colombia está íntimamente, intrínsecamente e inevitablemente amarrado.

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