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Miércoles, 13 de Diciembre de 2017

Contrapunto.com

Arte y Cultura

Más de 55 coros celebran la institución coral que más triunfos internacionales ha dado al país

María Guinand, Alberto Grau y la Schola Catorum: medio siglo cantando por el mundo entero

María Guinand, Alberto Grau y la Schola Catorum: medio siglo cantando por el mundo entero
María Guinad, directora, productora, maestra de miles de voces venezolanas que han crecido en el canto coral - Fotos: Anthony AsCer Aparicio
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  • Nabor Zambrano
  • Domingo, 26 de Noviembre de 2017 a las 11:07 a.m.

El canto puede ser un momento fugaz, pero los fundadores de la Schola Cantorum de Venezuela, Alberto Grau y María Guinand, se dedicaron a dejar una impronta única de amor y pasión que se resume en éxitos mundiales y miles de coralistas

La Viga es una salita a la que se desciende por vericuetos borgianos propios de la arquitectura teatral moderna. Salitas para ensayo, salitas para depósitos de instrumentos y sonido; nuevas escaleras con caminos que se bifurcan hasta llegar a un espacio primoroso que alberga bien los cuerpos de goma espuma de los bailarines, el teatro de cámara o la polifonía que concilia y funde los registros del arte lírico.

María Guinand, directora artística de la Fundación Schola Cantorum de Venezuela (la Schola, para las vertiginosas y atonales redes), antes de anunciar un programa nutrido, verbaliza eufórica: “Somos la envidia de América Latina”. Está flanqueada por Andrés Ferrer, coordinador de la superestructura musical, y Juan Medina, director del Centro Cultural Chacao, la institución anfitriona del festival coral Venezuela Cantat, que se desarrolla desde este fin de semana hasta el 3 de diciembre, con la participación de 55 coros en un marco festivo que además conmemora los 6 años del teatro anfitrión, los 50 de la gesta scholera y los 80 del maestro Alberto Grau, fundador del proyecto, compositor prolífico y docente.

Serán, en el mismo tenor, unos 40 eventos entre conciertos, talleres y conferencias. La faena coral implica una logística de enormes proporciones, seguridad, alimentación, publicaciones, transporte, un enjambre de técnicos y protocolo en acción, búsqueda de apoyos y conciliación de voluntades, patrocinantes que juntan al sector público y privado para que Venezuela Cantat cumpla el requisito que conecta el concierto con el hecho pedagógico, sus talleres, conversatorios, conferencias y exposiciones en sala.

El festival tomará todos los espacios del Centro Cultural Chacao, y otros donde también realizará conciertos. Pero entre los eventos más destacados se encuentra La avispa brava, que se estrenó este sábado 25, pero el sábado 2 de diciembre, a las 6:30 pm será la celebración de gala de los 50 años, y el concierto de clausura del festival, el domingo 3 de diciembre, a las 11:00 am, todos en el Teatro Chacao.

“Somos una organización irreductiblemente entusiasta, una cofradía solidaria, de ciudadanía, que sembramos amor”, expresa María Guinand, como si desgranara frases que luego cabalgarán en una emotiva melodía coral, y que define a Venezuela Cantat como un evento de gratitud y esperanza. “El maestro Grau les presenta sus excusas, pues está ensayando la obra de estreno, La avispa brava".

Luego aclara: "La avispa brava, basada en un texto de Aquiles Nazoa, tuvo su estreno en el Carnegie Hall de Nueva York en junio de este año y contó con 300 coros en cuyo montaje participaron exintegrantes de la Schola que ahora están diseminados en Estados Unidos. Es una ópera de 45 minutos, muy condensada porque el texto es muy largo, casi minimalista, y está estructurada en 4 movimientos y 11 partes, con la participación de la Orquesta Gran Mariscal de Ayacucho bajo la dirección de Elisa Vegas; coros y solistas (mezzos y contraltos), e incluye un pegajoso rap, lo que la hace muy divertida, con mucho ritmo y colorido, muy asequible para los niños. Y conlleva un mensaje de que la mala cara no conduce a nada bueno y que es necesario cambiar de actitud. La participación de nueve corales provenientes de barrios populares de Caracas ya habla del sentido de inclusión social que ha animado a la SCV".

El programa pedagógico está dirigido a la comunidad coral con talleres, conferencias y clases magistrales donde se abordarán asuntos esenciales del género, a cargo de Gioconda Cabrera, Cristina Vogeler, Freddy Miranda, Beatriz Bilbao, Federico Ruiz, los mismos María Guinand y Alberto Grau, Pedro Silva, Jesús Ochoa, Miguel Astor, César Alejandro Carrillo, Miguel A. Monroy, Albert Hernández, Gilberto Rebolledo, Behomar Rojas, María Colón, Michel Eustache, Isabel Palacios y Pablo Morales.

Un parpadeo en el tiempo remite la memoria de María Guinand a experiencias ciertamente marcadoras y, según sus propias palabras, brutales. Fueron los años de formación, disciplina y retos, como el vivido en el montaje de la Octava sinfonía de Gustav Mahler en el año 1998 en el Teatro Teresa Carreño.

Este montaje contó con 1.200 voces en el escenario con corales provenientes de todo el país que debían cantar en alemán y latín y que nunca habían oído hablar de Goethe. Menudo problemón, que se resolvió de la más inverosímil manera, metiéndole en la cabecita a los niños de Tucupita las voces del Fausto con guías de audio para lograr un acercamiento lo más fidedigno posible al genio alemán. Bueno, a todos los niños que en idiomas lejanos y bien intrincados se enterarían de lo que es vender el alma al diablo.

–¿Es mucho pedir un resumen de 50 años en esta lidia de formar cantores, verlos partir, el eterno recomienzo, ese río de voces aguas abajo que no regresa, esos surcos sembrados que dan cosechas pero que exigen nuevas faenas de sembradío?

–La mejor manera de resumírtelo es a través de las redes sociales. Porque un coralista que vive hoy en día, digamos en China, que cantó con nosotros hace 30 años, y estuvo presente en un montaje sinfónico coral de tal obra, en una gira tal, en el estreno tal, sube una foto a Instagram, sube una foto a Facebook, y de repente todos los que están en la foto aparecen, todo el mundo aparece, con un comentario, con una visión, con un afecto, con una palabra. Lo que yo recojo de esa experiencia es afecto, redes, comunicación, humanidad, solidaridad. ¿Qué más te puedo decir? Eso me hace sentir como la mamá de muchos hijos que ni siquiera sé dónde están, pero que siempre recuerdan con alegría y gratitud la experiencia vivida en el canto coral.

–Hay un tema de navidad de Irving Berlin cantado por Bing Crosby que ha vendido más 100 millones de copias. "La cumparsita" parece ser el tango más tocado en Argentina, y entre las orquestas venezolanas la "Suite margariteña", de Inocente Carreño, es el tema más interpretado por la Sinfónica Venezuela. ¿Cómo anda de fidelidades la Schola con sus autores, con qué “encore” terminan de echar al público?

–Es una pregunta super, super, superdifícil, porque cuando uno se sienta y dice vamos a cantar algo, inmediatamente tú recurres a la memoria de los compositores venezolanos. Este año es el centenario del maestro Antonio Lauro. Y todos los coros nos podemos poner a cantar "Allá va un encobijado", un poema de Alberto Arvelo Torrealba y música de Antonio Lauro. Todo el mundo recuerda al maestro Antonio Estévez y podemos cantar, por supuesto, "Mata del Ánima sola". Todos recordamos al maestro Sojo y podemos interpretar "El cántico". O "El curruchá" del maestro Juan Bautista Plaza. Y los niños pueden recordar las canciones de Modesta Bor, por ejemplo, "El canto de los tiguitiguitos".

"La música de Alberto Grau quizá es más contemporánea, pero también es más cercana a los niños. Todos los niños reconocen algunos de sus cantos, por ejemplo 'Brujas y hadas' con letra de Jesús Rosas Marcano, o 'La marranidad en Navidad'. Pensando en música de otras latitudes hay una canción con poesía de Mario Benedetti y música de Alberto Favero y arreglo de Liliana Cangiano, 'Te quiero', que se convirtió desde hace como 25 años en una especie de himno para la Schola. Alberto (Grau) mi esposo, siendo catalán de origen, en los primeros años comunes por allá por los años 70 nos trajo la canción de Navidad que más ha marcado a los catalanes, 'El niño de la madre'. ¿Quién no cantó nunca el 'Cantemus' del maestro Inocente Carreño. Una pieza, así, una sola, no sé, te he definido como estilos, como distintos momentos".

–¿Partituras, afiches, discos de pasta y CD, abundante correspondencia, fotografías, videos, placas, medallas, en fin, el patrimonio de la Schola está a buen resguardo?

–Sobre eso les tenemos una buena noticia. Contamos con un equipo de voluntarios organizando desde hace tres años todo lo que es nuestro acervo histórico. Un trabajo de hormiguita. La sede administrativa la tenemos en la Biblioteca Nacional donde está el acervo de las partituras, y frente a la Biblioteca está la casita donde guardamos más de 10 mil títulos. Es uno de los archivos corales más grandes de América Latina.
Lo tenemos todo registrado y computarizado y la gente puede ir allí y consultar lo que necesite, aunque por el tema de los derechos de autor no se puede prestar un servicio de biblioteca, pero nosotros orientamos al visitante sobre páginas web, bibliotecas y lugares donde puede conseguir lo que busca. Lo mismo hacemos con el material histórico, discos, prensa, premios, calladamente, porque queremos que nuestro legado se sustente en una realidad que pueda ser consultada por quienes quieran escribir sobre la Schola. Nosotros no queremos que nos inventen nuestra historia. Queremos que la historia esté, y por eso hemos hecho el libro de los 50 años. Nosotros queremos escribir nuestra historia y que si alguien quiere buscarla la encuentre y que a través de ella pueda extrapolar lo que ha sido Venezuela, lo que ha sido el movimiento musical, lo que ha sido el movimiento coral.

–Medio siglo cantando, viajando por el mundo, arrancándoles a otras agrupaciones sus premios, ¡qué de memorias y vivencias!

–Tanto a la Schola como a la Cantoría Alberto Grau nos marcó profundamente el participar en el Festival Internacional de Coros Guido D’Arezo en Italia que en su momento era el evento más importante, tanto en el año 74 que fue la Schola como en el 89 cuando fue la Cantoría. También en el concurso de Neuchatel, en Suiza. Fueron momentos que marcaron hitos y nos impulsaron a crecer artísticamente. En los últimas dos décadas la Schola tuvo unos retos fabulosos porque a través del estreno de una obra del compositor argentino-americano Osvaldo Golijov, La pasión según San Marcos, pudimos estar en todos los grandes teatros del mundo y ese estreno se hizo en Stuttgart en el Festival Europeo de Música, y fue un riesgo tremendo porque no sabíamos cómo iba a reaccionar el público y la obra causó sensación, tal sensación que la obra se hizo más de 60 veces en el mundo, fue nominada a un Gramy y ganó el premio Eco en Alemania. Y con esa obra fuimos luego al Lincoln Center, fuimos a la Sydney Ópera House. Subimos a otras ligas; es decir de las ligas de los festivales donde se comunica el mundo coral, subimos a las grandes ligas de los grandes teatros. Esos fueron para nosotros momentos extraordinarios.

Fue una entrevista con María Guinand, no una rendición de cuentas de una gestión de medio siglo. Pero si de memoria, un echarle lápiz al asunto, multiplicar a vuelo de pájaro tantos niños por coro por tantos coros por tantas ciudades, por tantos años, por tantas décadas, cónfiro, María Guinand se tantea unas 40 mil gargantitas y si de seguir en la misma onda de contar tickets de avión se trata, ufff, entre la Schola Cantorum de Caracas, la Cantoría Alberto Grau, la Coral Juvenil y el Orfeón de la Universidad Simón Bolívar, la gestión, organización, planificación, mucha cabeza fría, podrían calcularse en unas 75 giras, tal vez un poquito más.

"Para mí lo más importante del legado de la Schola hoy en día es la formación de directores. Desde que Alberto inició la Schola Cantorum tuvo una visión muy clara: el director coral no puede ser un aficionado, el director tiene que ser un profesional. Esa ha sido una máxima de la Schola. Y para lograrlo hay que crear una plataforma y una estructura, para que el director de coros sea un profesional y de ser posible los coralistas también. Por lo menos 60 directores de coros profesionalizados han salido de las filas de nuestra institución", dice con orgullo.

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