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Sábado, 25 de Marzo de 2017

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Los precios del petróleo "no aumentarán como se anuncia", advierte

Habla José Suárez Núñez: en Pdvsa ya no se producen buenas noticias

Habla José Suárez Núñez: en Pdvsa ya no se producen buenas noticias
Ahora Venezuela solo tiene tres clientes: Estados Unidos, China y la India, critica el reportero - Fotos: Ángel Dejesús
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  • Esteban Yepes
  • Sábado, 18 de Marzo de 2017 a las 1:12 p.m.

El veterano periodista de la fuente petrolera hace un balance de la principal industria venezolana. Considera que ahora la gestión prosigue entre mentiras, deudas y politización. "¿Es que ahora no hay gente capaz de conducir eficientemente Pdvsa?"

En reseña en su blog en Petrofinanzas.com sobre el reciente foro organizado por el Centro de Orientación en Energía (Coener) y el Grupo Orinoco (Energía y Ambiente), el periodista José Suárez Núñez alerta sobre el estado en que se encuentra Petróleos de Venezuela (Pdvsa), la principal industria venezolana: sus limitaciones y las oportunidades que tiene de ser reconstruida, considerando la estructura actual del mercado petrolero internacional.

Suárez Núñez ha transitado el periodismo venezolano como reportero y conductor en las fuentes de economía, petróleo y finanzas. Lo ha hecho en medios impresos nacionales, entre ellos el Diario de Caracas, la revista Resumen y El Nacional. Fue director de El Mundo y la revista Élite, y periodista en investigación y redacción en diarios latinos de Estados Unidos.

Indica que los especialistas afirman que existen oportunidades para la industria petrolera venezolana, pero limitadas, y que resulta imperativo que una reconstrucción no sea para reavivar el rentismo, sino para convertirla en un verdadero factor de apoyo para el bienestar de los venezolanos, y para hacer de ella un elemento importante de la economía sana y productiva que el país necesita.

La noticia petrolera

–En medio de las actuales restricciones para lograr información oficial, ¿cómo se hace periodismo sobre economía, finanzas y petróleo en nuestro país?

–Particularmente me cuesta mucho trabajo conseguir noticias porque quienes conducen la actividad petrolera venezolana, en primer lugar, hacen poco o nada, y cuando algo hacen, se descubre que roban y contraen deudas. Si no producen como debe ser, ¿dónde está entonces la noticia?

–Eso es noticia...

–Sí, pero muchas veces repetida de un tiempo para acá.

Historia petrolera en el contexto

Para abordar un balance retrospectivo y actual de la industria petrolera venezolana de las últimas dos o tres décadas, Suárez Núñez comienza con un hito histórico fundamental, como fue el inicio de producción, el 31 de julio de 1914, del pozo El Zumaque I, el primero en territorio venezolano. Todavía produce, aunque unos 18 barriles diarios, y se distingue como el pozo activo más antiguo del país.

Ubicado en el pie del cerro La Estrella, en el campo Mene Grande, municipio Baralt del estado Zulia, el pozo fue escenario del acto de nacionalización de la industria petrolera venezolana el 1 de enero de 1976 (primer gobierno de Carlos Andrés Pérez). En 1996, en el contexto de la llamada Apertura Petrolera (segunda administración de Rafael Caldera), el campo Mene Grande pasó a manos de la compañía española Repsol bajo la figura de Convenio Operativo. En 2007, con la denominada renacionalización del petróleo (gobierno de Hugo Chávez Frías), la localidad productiva pasó a ser propiedad de la empresa mixta Petroquiriquire, formada por Repsol y Pdvsa.

Suárez Núñez relata que, después de 1914, transcurrieron apenas ocho años hasta que ocurrió el histórico reventón del pozo Barroso II, en el municipio Cabimas del estado Zulia, el que reveló al mundo entero el potencial petrolero venezolano.

“Muchas compañías petroleras extranjeras fueron animadas por los geólogos de entonces, que aseguraban que en territorio venezolano había gigantescos yacimientos de hidrocarburos atrapados en una gran cuenca desde Trinidad hasta Guayana, y más allá del piedemonte andino y la Costa Oriental del Lago de Maracaibo. Los viejos perforadores no confiaban en el uso de tecnologías, sino en su intuición, al perforar primero y confirmar luego si los pozos resultaban productivos a lo largo del tiempo. A los pocos días del reventón en Barroso, decenas de empresas arribaron al país. The New York Times llegó a asegurar que se trataba del mayor pozo productor del mundo. Comenzaron así las pugnas entre Shell y Exxon, entre otras compañías, hasta que el presidente López Contreras permitió el asentamiento de 38 transnacionales petroleras. Luego, con Medina Angarita se instituyó la primera Ley de Hidrocarburos que marcó el periodo de las regulaciones y con lo cual se logró el acuerdo del fifty-fifty –mitad y mitad de las ganancias– entre Estado y compañías. Comenzó entonces a ingresar muchísimo dinero a la nación”, rememora.


Agrega que, a finales de la década de los 50, Venezuela lideró en el mundo la producción y exportaciones, hasta que en 1960 Arabia Saudita, Irak, Irán y Kuwait aceptaron la propuesta de Juan Pablo Pérez Alfonso para crear la OPEP. Ese mismo año se estableció la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP).

Los planes para obtener el dominio pleno de país sobre la industria se concretarían posteriormente. Carlos Andrés Pérez, entonces presidente, quiso adelantar la situación bajo el convencimiento de que los nacionales ya sabían manejar el negocio. Adelanta entonces la nacionalización, prevista para siete años después.

Según Suárez Núñez fue una decisión acertada. Se hizo el pago por mil millones de dólares (a la sazón representaron 4.600 millones de bolívares) y en breve tiempo el país se adueñó de plantas, refinerías, puertos, estaciones de bombeo y de almacenamiento y redes de transporte. En siete años nuevamente ingresaron grandes recursos económicos al país.

Añade: “Fue un gran negocio, sin duda, y sin embargo, aunque fue una buena etapa para la industria nacional, el país se encontró con bajos niveles de inversión en el sector petrolero, ya que las transnacionales preveían la nacionalización. Hacían escaso mantenimiento a los pozos y en materia tecnológica Venezuela tenía que comenzar prácticamente desde cero. Había que pagar a las transnacionales los derechos de royalty, y fue así como se acordó entre las partes el establecimiento de los llamados contratos de servicios, los cuales debieron honrarse durante algunos años. Las compañías extranjeras no habían encontrado petróleo en el oriente del país, y al poco tiempo de la nacionalización se reportaron importantes descubrimiento; entre ellos, los de los campos de El Furrial y Musipán, en Monagas. Allí se utilizaron reductores de producción para evitar su temprano agotamiento. Hubo que invertir mucho dinero en exploración y en el primer año se recuperó la producción en alrededor de 250 mil barriles diarios. La industria se fortaleció, y las 18 compañías nacionales establecidas se redujeron a cinco, luego a cuatro y finalmente a tres: Lagoven, Maraven y Corpoven”.


Nacionalización e internacionalización


–¿Qué sentido tenía que operaran varias empresas filiales de Pdvsa si todas hacían lo mismo?

–Incluso comercializaban sus productos con iguales precios. Cada una de esas empresas tenía sus propias directrices operativas en cuanto a tareas de exploración, producción, refinación y mercadeo. A mi manera de ver, creo que se trataba de evitar el guerreo entre la gente venezolana mientras se acostumbrara a la realidad de manejar una industria nacionalizada. Contrariamente ha sucedido con lo que nos pasa ahora con los gobiernos de Chávez y Maduro. Se dedicaron a unificar y destruir todo. Disgustaron a la gente hasta lograr que se marcharan del país. Chávez llegó a decir que Pdvsa no pagaba impuestos… una de sus tantas mentiras.

–De regreso al pasado, ¿qué beneficios reportó al país la etapa de la internacionalización?

–No fue una etapa, fue un paso sobre la marcha. Fue una forma de hacer inversiones en el extranjero para llegar con nuestros productos al mercado final. Parte del negocio consistió en mezclar crudos pesados y livianos y procesarlos en las refinerías adquiridas en Alemania, Suecia, Inglaterra y Estados Unidos. El negocio se hizo en momentos adecuados, cuando se realizaban cambios tecnológicos en los patrones de refinación. Para ello, Venezuela eligió acertadamente el centro financiero de los Estados Unidos en el Golfo de México.

Orimulsión, gas, mentiras y política


–¿En qué momento entró al escenario la Orimulsión y que pasó con ella?

-La Orimulsión de la Faja del Orinoco fue un recurso producto de tecnología nacional para convertir crudos pesados en combustible capaz de sustituir el carbón para generación de energía eléctrica, más económico y menos contaminante. La invención pasó por todos los exámenes habidos y por haber. Teníamos buen mercado para el producto en países como Dinamarca, Italia, China y Corea del Sur, entre otros. Con la llegada de Chávez al poder se consideró que este petróleo –que estábamos mezclando con agua con el uso de un surfactante– revertiría mayores recursos al país si se cobraban impuestos por sus ventas. Fue parte de una filosofía inexplicable que quiso transformar todo, cambiar hasta los nombres de los proyectos y de los productos. A un pozo se le llegó a bautizar con el nombre de Hugo Chávez. Yo llamo a esto adulancia. Con la llegada de Chávez se fue de la industria petrolera nacional un valioso capital humano y el que queda descuida, entre otras responsabilidades, las labores de mantenimiento de los pozos. Cifras revelan que se han cerrado 18 mil pozos que pueden recuperarse. El campo de El Furrial, que llegó a producir entre 400 y 500 mil barriles por día, ahora escasamente arroja menos de 100 mil barriles; incluso se asegura que produce más agua que petróleo, ya que se que descuidaron las labores de mantenimiento de las bombas de succión y el agua penetró en los pozos.

–¿Qué ha ocurrido con la producción de gas? ¿Qué sabe usted de la operación de plantas como la del Criogénico de Oriente?

–Si antes el país producía 6.140.000 pies cúbicos diarios de gas, ahora se logra lo mismo, incluso con la adición del campamento La Perla en el estado Falcón, donde operan la española privada Repsol y la estatal italiana ENI. Este gobierno administra muy torpemente el negocio. Comenzó a hacer trueques y ventas a futuro, entre ellos con países del Caribe a los que entrega crudo y recibe frijoles. Se han otorgado subsidios a los energéticos en el mercado interno y Pdvsa ha hecho desembolsos sociales y realizado actividades que no tienen que ver con el negocio petrolero... grave error. En los contratos de ventas a futuro a China se recibe dinero adelante sin control, que nos genera mayores deudas e incertidumbre económica. La única manera viable de hacer negocios en cualquier parte del mundo consiste en tener dinero en tu mano para hacer lo que más convenga. Este es el caso contrario: recibimos dinero y ahora debemos petróleo. No existe control sobre los costos de producción y refinación, y así la industria se deteriora aceleradamente. Por lo visto, lo único que interesa a quienes manejan esta administración es cogerse el dinero.

Tal como lo reseña en su blog Petrofinanzas, estas decisiones han dejado a Pdvsa sin la disponibilidad financiera requerida para invertir en sus proyectos de alta rentabilidad, y se ha perdido una oportunidad de invertir para aumentar la capacidad de producción. Contrariamente, Pdvsa ha recurrido al endeudamiento externo, concentrando inversiones en la Faja y retrasando los pagos a proveedores y socios, lo cual ha debilitado su flexibilidad operativa y aún más su disponibilidad financiera.

–¿Corrupción…?

–Sí. Aquí no se siguen las prácticas normales que orientan a una industria petrolera sana y efervescente en cualquier parte del mundo. A través de Petrocaribe se entrega petróleo que no se cobra, con financiamiento a 20 años. Cuando ese dinero regrese al país, tendrá muy poco valor.


La Apertura, momentos entrañables

–Usted como periodista, ¿qué novedades conoce sobre las actividades de exploración de reservas petroleras?

–No se ha hecho nada. No se han hecho inversiones. Por lo visto se cree que el petróleo sale solo del subsuelo. Mediante las actividades geológicas sé que se han sumado muy pocas reservas probadas de crudos livianos al mapa petrolero nacional. Desde hace una década, aproximadamente, no se ha reportado el descubrimiento de algún nuevo campo petrolero. Conviene anotar que, cuando se hicieron los contratos de servicios con la denominada Apertura Petrolera, se invirtieron 16 mil millones de dólares y se recuperaron 5 mil millones de barriles utilizando pozos viejos y marginales mediante labores de mantenimiento e inyección de vapor, gas, agua o químicos. Se logró recuperar hasta 500 mil barriles diarios de pozos que habían sido abandonados.


¿En qué consistió la Apertura Petrolera?

–En invitar a las empresas extranjeras a invertir en el país mediante el cobro de 1% de las regalías y una reducción de 14% de impuestos. Esto fue razonable y conveniente, ya que si el Estado no tenía los recursos económicos, pero sí el recurso petrolero, entonces tenía que ofrecer algo atractivo a los inversionistas y operadores. En el proceso que se inició entre los años 1995 y 1996 participaron 32 empresas bajo la modalidad de contratos de servicios. Fue un gran proyecto, porque permitió el regreso de las transnacionales al país, entre ellas Shell y Chevron, con aportes sobre los 16 mil millones de dólares. Esto representó un gran movimiento de dinero que repercutió, entre otras cosas, en los procesos de refinación mediante el establecimiento de un complejo industrial que apoyó la actividades de procesamiento de crudos de la Faja del Orinoco. Se generaron entre 4 y 5 mil nuevos empleos y se logró convertir crudos de 8 grados en condensados de 32.

–¿Como evalúa la actividad de refinación ahora?

–Lastimosamente las refinerías han sido desmanteladas. Tenemos que importar petróleo para procesarlo en nuestras instalaciones, ya que producimos muy poca cantidad de crudos livianos. Hemos tenido, incluso, que importar gasolina para abastecer nuestro consumo.

–A propósito, ¿qué conocimiento tiene sobre la atención del mercado interno?

–Se abastece con la importación de gran cantidad de combustible, procedente en buena parte del Golfo de México, en vista de la reducción de nuestra capacidad de refinación.

–¿De la Apertura Petrolera hasta entonces qué ha pasado con el recurso humano venezolano?

–En el transcurso de los 15 a 20 años que duró la Apertura Petrolera a nuestros recursos humanos se les dieron cursos intensivos en el Centro Internacional de Educación y Desarrollo (CIED). Allí se capacitaron entre 30 y 40 mil personas, con becas –muchas de ellas– provenientes de Estados Unidos. Desde aquí se enviaron profesionales de la ingeniería a estudiar en universidades norteamericanas especializadas en hidrocarburos, como las de Texas y Oklahoma, entre otras. De los centros de estudios universitarios de Norteamérica con especializaciones en yacimientos, que eran nuestro norte y de mayor interés, egresaron más venezolanos que estadounidenses. Hay algo que Chávez nunca mencionó y que yo me encargué de repetirlo: al cabo de siete años de la Apertura Petrolera se tenía el compromiso de revisar los contratos de servicio, lo que no se hizo. Lo que sí decía el Gobierno es que nada más se les cobrase 1% a las compañías por regalías. Cierto es que, después de siete años de la Apertura, el barril de crudo liviano de 32 grados se cotizó en 13 dólares, lo que significó que tanto el país como las compañías percibieron mucho dinero. Adicionalmente tuvimos un mercado de medio millón de barriles diarios y llegamos a producir 3,3 millones diarios. Ahora tan solo producimos 2,2.


Recurso humano, producción y tecnología

–¿Puede afirmarse entonces que la industria petrolera nacional tiene déficit de recurso humano calificado?

–Sí. Si el país redujo en un millón su producción, uno se pregunta: ¿Qué ha pasado entonces? ¿Es que ahora no hay gente capaz de conducir eficientemente Pdvsa? También el déficit de talentos se refleja en la ocurrencia de accidentes industriales. Pdvsa ha reportado más incidencias fatales que cualquier otra empresa en la historia y un ejemplo está en lo que sucedió en Amuay, donde hubo más de 60 muertos, y no se dio un reporte detallado de lo que en realidad ocurrió, porque no se tiene a la gente preparada para controlar este tipo de situaciones, y menos para explicarlas.

–¿Qué se sabe de los progresos de las actividades de investigación y desarrollo que se realizan a través de Intevep?


–No tenemos noticias de nuevos descubrimientos, invenciones o creación de nuevas o importantes patentes. En el Informe Anual de Pdvsa anteriormente se anunciaba la existencia de alrededor de 200 patentes propias. Desde que existe la actual administración no tengo información sobre la existencia de alguna nueva. En Intevep había gente preparada y dedicada a eso. Ahora se sabe que en forma paralela a las reuniones entre ejecutivos de las áreas de Exploración y Producción, se hacen cónclaves del partido de gobierno. Todo se ha politizado.

Endeudamiento y futuro

–¿Cuál es el estatus del endeudamiento de Pdvsa?

–Cuando llegó Chavez a gobernar, Pdvsa debía alrededor de 1.300 millones de dólares. Ahora esta deuda asciende a entre 200 y 300 mil millones de dólares. Se sabe que la empresa también ha dado respaldo a los empréstitos del Estado, sobre los cuales no hay control ni seguimiento.


–¿Se publican esas cifras, se conocen?

–El Informe Anual de Pdvsa refleja algunos datos y pueden hacerse comparaciones, sobre todo con cifras grandes y gordas. Por ejemplo, si antes se tenía una nómina de 34 mil empleados y ahora aumenta sobre los 170 mil, es decir, cinco veces más, y se produce un millón de barriles menos... A esto se suman los pagos a las misiones… No se tienen cifras exactas que ofrecer al país. La misión y los objetivos de la industria petrolera nacional han sido desvirtuados hacia el tema político e ideológico en menoscabo de su productividad.


–¿Cómo visualiza el futuro de la industria petrolera nacional?

–No sabemos qué harán con ella, porque no anuncian sus planes. Eso de acudir a la OPEP a pedir que no baje el precio del crudo no es un plan propio de Pdvsa, sino de todos los países productores de petróleo. Eso no lo controlan la industria venezolana ni el país, como quiere hacerse ver. Ahora Venezuela solo tiene tres clientes: Estados Unidos, China y la India. Al primero llegamos a vender 1.800.00 barriles diarios y ahora solo le comercializamos unos 600 mil. A China bajaron las ventas y la India solo nos compra alrededor de 400 mil barriles diarios. Venezuela no tiene petróleo para competir en el mercado de la manera como lo hacen con sus crudos livianos países como Arabia Saudita y Rusia.

–A raíz de los últimos acuerdos de la OPEP y de otros países productores, ¿qué puede esperarse del aumento de los precios del petróleo?

–No aumentarán como se anuncia, porque persiste la recesión en Europa. Sus países dejaron de comprar dos millones de barriles diarios. A la vez Estados Unidos ahora tiene más y mejores recursos que los nuestros, como es el esquisto.

"Además, la politización ha destruido nuestra capacidad de competencia", sentencia el periodista.

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