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Miércoles, 13 de Diciembre de 2017

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Entrevistas CTP

Pero "no nos hacemos mayores ilusiones"

​Vicente Díaz: la oposición debe darle una oportunidad a la negociación con el Gobierno

​Vicente Díaz: la oposición debe darle una oportunidad a la negociación con el Gobierno
"El pueblo debe confiar en que quienes estamos allí defenderemos los mejores intereses de los venezolanos" - Fotos: Anthony AsCer Aparicio
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  • Esteban Yepes
  • Lunes, 27 de Noviembre de 2017 a las 9:29 a.m.

El Gobierno debe entender "que si sus representantes van a estas negociaciones con ánimo de jugar pelota Caribe y viveza criolla, se equivocará con nosotros", advirtió el exrector del CNE

Vicente Díaz y Gustavo Velásquez son los encargados, por la oposición venezolana, para dialogar con el Gobierno de Nicolás Maduro. En principio, se sentarán en la mesa los días 1 y 2 de diciembre en República Dominicana.

Según explica Díaz, sus roles fundamentales como representantes son ayudar a la oposición en todo lo que sea posible para obtener la mayor cantidad de garantías políticas y económicas, en una situación nacional que no duda en calificar como "calamitosa". El trabajo consiste en el uso de metodologías de negociación y fijar temas y contenidos del entorno electoral y político.

“No soy militante de algún partido político de la oposición, lo que me confiere cierta ventaja para relacionarme con los dirigentes de todos los partidos, cosa que hace gran falta dentro de la Mesa de la Unidad. Al mismo tiempo mantengo, aún con las diferencias y adversidades, una relación de respeto y cordialidad con el Gobierno”, asegura Díaz, exrector del Consejo Nacional Electoral (CNE).

–¿Qué se ha iniciado con el Gobierno? ¿Se trata de un diálogo o de una negociación?

–El 1 de diciembre vamos a iniciar formalmente la fase de negociación. Hasta ahora hemos realizado solo conversaciones exploratorias con miras a constituir un diálogo formal y ver si es posible crear las condiciones para ir a un proceso de negociaciones en materias como metodología, agendas, condiciones del país y, sobre todo, en cuanto al acompañamiento internacional, lo cual es muy importante porque en diversas oportunidades se ha llegado a acuerdos que no han sido cumplidos por el Gobierno. Existe un conflicto permanente que afecta la estabilidad política y debemos trabajar en función de lograr que en el país imperen nuevamente la Constitución y las leyes.

–¿En qué se diferencia el diálogo anterior de este proceso de negociación con el Gobierno?

–No participé en diálogos anteriores y no puedo hacer un análisis comparativo de cada uno de ellos. Lo que puedo señalar es que este proceso debemos conducirlo con mucho cuidado, primero en una fase de conversaciones preliminares para ir estableciendo si podemos llegar a futuros acuerdos, y luego en una fase de conversaciones exploratorias públicas con miras a aterrizar en negociaciones. Insisto: esto debemos hacerlo con extremo cuidado para proteger este proceso, que tiene muchos enemigos.Tenemos esperanzas, convicción y compromisos de llegar a acuerdos, pero sin hacernos ilusiones.

–Es evidente que existe cierta reticencia de líderes de la oposición que no desean negociar con el Gobierno…

–El proceso tiene importantes enemigos del lado de Gobierno y también aliados estratégicos que tienen diferencias perfectamente entendibles, ya que en el pasado hubo intentos de conversación que fracasaron por la poca disposición del Gobierno para llegar a acuerdos.

–Si las partes no llegan a consenso, ¿qué podría suceder?

–Cuando se inicia un proceso de negociación se aspira a llegar a algunos acuerdos, porque nadie se sienta a conversar para lo contrario. No nos hacemos mayores ilusiones. La oposición tiene una agenda política que seguirá desarrollando en el resto de los terrenos y este diálogo es un tablero más del proceso de resistencia al golpe de Estado que se verificó cuando la asamblea constituyente suspendió el fuero del vicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara, sin tener competencia para hacerlo, y destituyó también de su cargo a la fiscal Luisa Ortega Díaz y nombró un nuevo fiscal. Se violó la institucionalidad democrática y ahora nuestro objetivo es restablecerla. Si esto no se materializa es ciertamente una posibilidad.

El Gobierno tiene que ceder porque es el que ha expropiado, tiene presos políticos, dio un golpe de Estado, ha tomado decisiones que han acabado con la economía nacional, ha utilizado la autoridad electoral para desarrollar procesos fraudulentos y tramposos. Todo dependerá de la disposición tanto del Gobierno como de la oposición para encontrar acuerdos, pero bajo ningún concepto esta parte claudicará en aquellas cosas que son fundamentales para el ejercicio pleno de la democracia. Si no se verifican las condiciones que conduzcan al restablecimiento de la Constitución y del tejido institucional, obviamente no habrá acuerdos.

–¿Tiene la oposición puntos de honor?

–Sí, obviamente los tiene y supongo que el Gobierno también. Nuestros puntos de honor o las rayas rojas, como los llamamos, no las voy a mencionar, porque son parte de la estrategia de la oposición. Hacerlos públicos sería revelar al Gobierno cuál es nuestra estrategia. Esto lo mantendremos en absoluto estado de discreción, porque será fundamental en el desarrollo del proceso.

–Voceros del Gobierno han planteado un punto, que es pedir a la oposición que solicite a EEUU el levantamiento de las sanciones económicas. ¿Qué piensan al respecto?

–Para comenzar a conversar, el Gobierno ha puesto sus puntos en la agenda y nosotros también, los cuales iremos viendo y evaluando en el transcurso de las negociaciones y no tendremos inconvenientes en conversarlos, pero si se trata de exigir cosas a la oposición, y si ella no está dispuesta para esto, obviamente habrá piedras de tranca. Estamos preparados para flexibilizar lo que haya que flexibilizar y ponernos duros cuando tengamos que hacerlo. Estamos en una fase muy prematura como para hablar de puntos de honor. En lo interno obviamente tenemos los nuestros y nos imaginamos cuáles son los de ellos, pero eso será parte de la dinámica de la negociación.

El Gobierno ha puesto sobre la mesa como punto de agenda el tema de la soberanía económica, pero es su responsabilidad acabar con el cerco financiero porque fue él mismo el que se lo creó, no la oposición, que mal puede decir a los gobiernos de Estados Unidos, Europa y América Latina que deben alinear sus políticas internacionales con los intereses de la oposición. Es una fantasía pensar así. No hay un factor político en el planeta que pueda lograr algo de esa naturaleza. La Constitución de Venezuela expresa que cualquier iniciativa y compromiso financiero internacional tiene que ser aprobado por la Asamblea Nacional, a lo cual se ha negado el Gobierno. El cerco financiero se lo generaron sus propias acciones y lo que le corresponde es regresar al canal institucional y constitucional.

–¿Cuánto pueden durar las negociaciones y de qué depende el éxito?

–La negociación depende básicamente de tres cosas: disposición e interés de las partes para llegar a acuerdos; metodología y reglas claras que conduzcan adecuadamente el proceso, y respaldo antes, durante y después del proceso de todos los factores que hacen vida política y social en Venezuela. Este es un acuerdo de naturaleza política entre los partidos libres de la oposición y el Gobierno Nacional, y ese debe contar con el entendimiento y la comprensión de los factores que hacen vida nacional, como son los trabajadores, los estudiantes, el sector productivo y la Iglesia, entre otros.

–¿Se han planteado refrendar los acuerdos con una consulta popular?

–Tenemos en diseño varios mecanismos para garantizar que esto funcione. No se trata solo de llegar a acuerdos, sino de aterrizarlos con medidas concretas y mecanismos de verificación y garantías. Uno puede llegar a celebrar el mejor contrato del mundo, pero si no se tienen cláusulas de penalización ni mecanismos de seguimiento, vigilancia, control e implementación, todo será letra muerta. Se trata entonces de crear un instrumento para sacar a Venezuela de esta postración y crisis política, económica y social. Vemos cómo muchos venezolanos desean irse del país y eso es algo realmente dramático. Necesitamos una nación donde quienes están se quieran quedar, y los que se fueron deseen regresar. Para eso hay que construir crecimiento económico, estabilidad política, alternabilidad republicana y seguridad ciudadana. Si el Gobierno ve este proceso como algo de lo que obtendrá algunas ventajas tácticas para invalidar a la oposición, se está equivocando, porque eso no ocurrirá. Estamos preparados para ello. Lo primero que debe lograrse son los acuerdos, y luego, que se materialicen, lo que requiere de seguimiento, garantías y apoyo.

–Si no hay acuerdos, ¿qué hará la oposición?

–Continuar con su agenda. La oposición está clara en que este es un tablero más y por eso prosigue su proceso fundamental de sustituir este Gobierno por uno realmente democrático, que respete la constitucionalidad y el estado derecho; que crea en la separación de poderes, en la igualdad de oportunidades, en la solidaridad social y no en la manipulación social y la utilización de los sectores vulnerables para -a punta de clientelismo y ventajismo- lograr el control electoral.

Los CLAP y el carné de la patria son distorsiones de la economía. Pueden funcionar en un momento determinado para salir de una crisis temporal de abastecimiento, siempre y cuando no tengan aliento permanente, pero son objetos de corrupción, bachaqueo y sinvergüenzura. Sus propósitos no son aliviar las necesidades de la gente, sino potenciar la opción electoral gubernamental sin importar si quiebra Venezuela.

Cuando Jorge Giordani salió del Gobierno, declaró que se había destinado 22 mil millones de dólares de las reservas nacionales con tal de ganar las elecciones. Esa acción criminal debe superarse. Por eso la oposición debe continuar con su agenda para conducir a un cambio de gobierno, no solo por cambiarlo, sino para establecer políticas públicas económicas y sociales diferentes que conduzcan a la sostenibilidad económica en el tiempo, promover la inversión nacional y extranjera, repatriar de capitales, brindar programas sociales y garantizar la estabilidad republicana.

–¿Cuál es su opinión sobre la decisión de Antonio Ledezma de abandonar el país?

–Ledezma es un aliado estratégico de la oposición. Celebro que ahora es un hombre libre que escapó de sus secuestradores. Él no tenía razones para permanecer detenido. Ahora es una persona exiliada, aunque libre.

–¿Cuál es su mensaje para el Gobierno?

–Que entienda que si sus representantes van a estas negociaciones con ánimo de jugar pelota Caribe y viveza criolla, se equivocará con nosotros. Que actúe pensando en el país y no solo en su interés de mantenerse en el poder.

–¿Para el pueblo de Venezuela?

–Que debe confiar en que quienes estamos allí defenderemos los mejores intereses de los venezolanos, ya que lo hacemos con convicción, sin ilusiones, con confianza y con flexibilidad para llegar a acuerdos, sin caernos a engaños. Si llegásemos a un acuerdo que no resulte conveniente, tenga la seguridad de que no lo suscribiremos. Y si el acuerdo resulta provechoso, lo firmaremos, buscaremos el respaldo necesario y lo explicaremos por la calle del medio y con orgullo.

–¿Y para la oposición?

–Que le dé una oportunidad a esta negociación. Que tenga confianza, ya que trabajaremos para lograr lo mejor posible para el país en los aspectos político, económico y social. Y si no, que nos pasen factura. Que a Vicente Díaz le apliquen toda la censura social que quieran. Si estos acuerdos no cuentan con el respaldo de la nación, que nos castiguen con los votos, que no es mi caso porque no soy ni seré candidato para un cargo, pero sí a quienes tienen aspiraciones electorales.

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