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Miércoles, 13 de Diciembre de 2017

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El ídolo que impuso el rock en el país de la "chanson", recibirá un homenaje nacional

Desde el Palacio del Elíseo hasta el hogar más humilde, los franceses lloran a Hallyday

Desde el Palacio del Elíseo hasta el hogar más humilde, los franceses lloran a Hallyday
El presidente Emmanuel Macron y su esposa Briguitte, conocieron la noticia a las 2 de la madrugada y el mandatario francés emitió un comunicado desde el Palacio del Elíseo - Foto: sudouest.fr
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  • EFE
  • Miércoles, 06 de Diciembre de 2017 a las 1:13 p.m.

El presidente Macron encabezó las reacciones por la muerte de Johnny Hallyday. "A través de las generaciones, se incrustó en la vida de los franceses", dijo el mandatario. Televisoras y emisoras de radio dedican su programación a la vida del roquero

Intérprete de canciones que forman parte del patrimonio popular francés, enorme figura mediática, estrella musical y del espectáculo, Johnny Hallyday (Jean-Philippe Smet, su verdadero nombre), el hombre que importó el rock al país de la "chanson" francesa, que falleció este martes por la noche a los 74 años de edad víctima del cáncer de pulmón que padecía, es llorado por sus compatriotas.

Ningún rincón del país permaneció ajeno a la pérdida de un monumento nacional, desde el palacio del Elíseo -donde el presidente, Emmanuel Macron, fue alertado a las dos de la madrugada de la noticia- hasta el más humilde hogar del país, donde cada ciudadano tarareaba algún tema que hizo grande su voz poderosa.

Fue su cuarta esposa Laeticia, 32 años menor que él, la mujer con quien pasó los últimos años de su vida, incluido el calvario de su cáncer, quien hizo pública la noticia en un comunicado.

Una de las imagenes recientes de Hallyday, ya deteriorado por el cáncer de pulmón / Foto: Reuters

"Hasta el último instante plantó cara a esta enfermedad que le corroía desde hace meses, dándonos una lección de vida extraordinaria", escribió la viuda, admirada por una vida entregada "a la escena, a su público, a quienes le adulan y le aman".

"A través de las generaciones, se incrustó en la vida de los franceses", reaccionó enseguida el jefe del Estado, Emmanuel Macron, el primero en abrir la catarata de reacciones a la que siguió al unísono el mundo del espectáculo, de la cultura y de la música.

En el largo comunicado emitido por el Elíseo apenas media hora después de que la esposa del cantante, Laeticia, diera cuenta de su deceso, Macron rindió homenaje a quien, según su propio relato, "hizo entrar una parte de los Estados Unidos en nuestro panteón nacional".

"De Johnny Hallyday no olvidaremos ni el nombre, ni el pico, ni la voz, ni sobre todo las interpretaciones que, con ese lirismo bruto y sensible, pertenecen ahora plenamente a la historia de la canción francesa", destacó el jefe del Estado.

De su carrera recordó Macron que había "importado" la "actitud rock'n'roll" de Estados Unidos, lo que le convirtió en "el ídolo de los jóvenes en los años 60 y una figura de la generación yeyé", pero también que no se quedó allí, sino que ha sabido grabarse en la vida de los franceses y que "los conquistó con una generosidad de la que dan testimonio sus conciertos".

La localidad de Marnes-la-Coquette, en la periferia oeste de París, donde pasó sus últimas horas, se fue llenando de incondicionales ávidos de rendir un último homenaje a su ídolo, mientras el país prepara un gran homenaje nacional en cooperación con la familia. Un importante dispositivo de seguridad con una decena de furgones de agentes antidisturbios se estableció desde la madrugada junto a la residencia del cantante, "La Savannah", mientras iban llegando los primeros admiradores.

Nadie quedó indiferente a la figura de un cantante que en los años 60, cuando en la Francia del general De Gaulle reinaba la "chanson" a ritmo de acordeón, elevó a los escenarios la guitarra eléctrica de su admirado Elvis Presley, toda una revolución en el panorama conservador de la época.

Hallyday en el cumpleaños de Line Renaud donde compartió con el matrimonio presidencial Macron / Foto: voici.fr

Su música, su forma de vestir, su rebeldía juvenil, sacudieron a toda una generación con su potente voz, que con el paso delos años fue incorporando nuevos tonos, el blues o las baladas ligeras, para marcar medio siglo de la música francesa siempre subido a la cresta de la ola.

Cada nuevo disco era un evento, hasta superar los 100 millones de copias vendidas, cada concierto la garantía de un llenazo por muy grande que fuera el aforo, hasta superar los 30 millones de espectadores.

Francia adoraba a Johnny, que supo mantenerse actual, adaptarse al paso de los años hasta arrastrar a cuatro generaciones de adeptos, grabar más de 1.000 canciones y coleccionar todos los premios posibles.

Las televisiones detuvieron sus programaciones para repasar su vida, al igual que las radios repetían sus éxitos e internet y las redes sociales se llenaban de homenajes.

El sentimiento belga

También el metro de Bruselas está reproduciendo durante todo el día de este miércoles y en todas sus estaciones, canciones del rockero francés, pero que era hijo del actor, cantante y bailarín belga Léon Smet.

"Pondremos sus canciones durante todo el día y en todas las estaciones" con una frecuencia de "un título suyo por cada tres o cuatro canciones", explicó a EFE una portavoz de la sociedad STIB que gestiona el suburbano de la capital belga.

Johnny Hallyday, nacido en París en 1943 con el nombre de Jean-Philippe Smet, se crió en París con su tía belga, Hélène, y mantuvo esa nacionalidad belga hasta que en 1961, a los 18 años, optó por la francesa.

No obstante, en 2006 inició los trámites para obtener de nuevo la nacionalidad de su padre (quien lo abandonó siendo muy niño) por "razones sentimentales", si bien se cuestionó que su intención no fuera mudarse a Bélgica por razones fiscales pues en ese país vecino a Francia no se aplica un impuesto sobre la fortuna.

Un año después, contrariado por las suspicacias fiscales que había levantado su intención de volver a convertirse en belga, proyecto que anunció cuando residía en Suiza, decidió abandonar el proyecto y mantener la nacionalidad francesa.

El rockero ofreció su último concierto en Bélgica el pasado mes de junio, cuando actuó en el multiusos Palais 12 de Bruselas y cientos de "moteros" le dedicaron un improvisado homenaje.

Ni los políticos se resistieron a su música

Johnny se entregaba en los conciertos y así atrajo a todos los públicos, desde la Francia más acomodada a la más humilde. Pero su popularidad no se resintió por su compromiso político con la derecha -apoyó a los presidentes conservadores Valéry Giscard d'Estaing y Nicolas Sarkozy y fue muy cercano a Jacques Chirac- ni por sus continuos conflictos con el fisco, que le llevaron a fijar su residencia primero en Suiza y más tarde en Estados Unidos para pagar menos impuestos.

Con el entonces candidato Hollander, Hallyday en una de sus últimas apariciones públicas / Foto: voici.fr

En los últimos años de su vida el país admiró también su combate contra el cáncer, que afrontó subido a los escenarios, sobre los que se mantuvo hasta el pasado verano, hasta que su salud se degradó de forma definitiva.

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