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Viernes, 21 de Septiembre de 2018

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Vida

Ambos planetas nos regalan una sabiduría a través del sufrimiento y la purificación

Plutón y Saturno, los dioses del karma, nos enfrentan a experiencias aleccionadoras

Plutón y Saturno, los dioses del karma, nos enfrentan a experiencias aleccionadoras
- Imagen: Pixabay.com
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  • Magdalena Madera
  • Domingo, 19 de Agosto de 2018 a las 9:29 a.m.

Por una parte, Saturno nos pide más esfuerzo, disciplina y poder ver nuestras limitaciones, pero pone frente a nosotros recursos para enfrentar las crisis, mientras que Plutón nos plantea un cambio interior profundo, pese a lo doloroso que sea

Plutón y Saturno son los dos planetas con mayor carga kármica, ya que cristalizan profundamente los hechos y las emociones del pasado. Son los regentes del destino, y si llegamos a conocerlos profundamente en nuestras vidas, también aprenderemos a moldear nuestro destino de acuerdo con las leyes cósmicas.

Siempre que estos dos planetas estén conectados en la carta natal, habrá una misión kármica predestinada muy especial que cumplir. Los aspectos que estos dos planetas hagan con el resto de las lumarias, revelarán cuál es esa misión.

No hay nada divertido ni alegre en los tránsitos y progresiones de Plutón, y poco importa lo que uno se conozca a sí mismo psicológicamente. No se puede prevenir el sufrimiento, porque siempre va a haber una parte en nuestra profundidad que permanezca oculta ante nosotros mismos. Si una persona no tiene conocimiento de sí misma, puede que no se dé cuenta de lo que está pasando, pero de todas formas percibirá a nivel inconsciente, con mucha fuerza, el momento en que Plutón está incidiendo o se aleja del punto crítico en su carta natal.

Generalmente hay una gran descarga de energía que acompaña a los movimientos de Plutón. Las cosas que han estado estancadas, adormecidas, o que han terminado hace tiempo, resucitan y estallan. Las pasiones que provocan estas descargas de energías pueden ser intensamente creativas y, aunque se pueda percibir el valor en este tipo de experiencias, suelen ser momentos dolorosos, confusos, de desorientación y por lo tanto temibles. Es muy raro que ocurran sin que llegue a haber algún tipo de sacrificio o tengamos que perder algo, ya que uno esté dispuesto a eso o no, igualmente ocurrirá. En estos casos, uno se encuentra con lo injusto y brutal de la vida, incluso los caracteres muy escorpianos, acostumbrados a sacar lo positivo de Plutón, tienen radicales y dolorosas experiencias.

Nada es suficiente en un tránsito de Plutón, hay que llegar hasta el fondo, no hay descanso, aunque como dura tanto tiempo, a veces puede parecer que se relaja la presión produciéndose un alivio momentáneo que es solo el resultado de haber superado una etapa antes de afrontar la siguiente.

La necesidad de los finales y comienzos, la destrucción y desmembramiento del pasado, no pueden ser apaciguados por la razón o por la voluntad. La muerte y la pasión plutoniana dejan una huella irrevocable en el despertar de la persona, ya sea a nivel corporal o psíquico. Este despertar solo ocurre al atravesar la oscuridad plutoniana que puede manifestarse como enfermedad, crueldad, obsesión, ardor, frialdad, en resumen: dolor.

Como nos los explica Jung, una vez que ya no queda nada en el exterior, tenemos que enfrentarnos con lo que no queremos reconocer dentro de nosotros mismos, y ese camino solo puede ser recorrido por uno mismo. Al parecer, Plutón gobierna todo lo que no se piensa y no se quiere cambiar, y esto es particularmente doloroso en una época en la que pensamos que todo puede ser resuelto con las técnicas espirituales adecuadas y siguiendo al maestro correcto.

Es irónico que justamente en la aceptación genuina de lo que no se puede cambiar esté la clave para el verdadero cambio dentro de la psique humana. Plutón es el símbolo de la retribución del destino, y rige los lugares donde la voluntad no sirve.

Lo peor que puede hacerse con Plutón en tránsito es no reconocer lo que está sucediendo y negarse a aceptar la propia incapacidad e impotencia ante los hechos.


Saturno impone la disciplina

Saturno es más claro, directo y nos obliga a ser conscientes. Queramos o no, con Saturno siempre reconocemos las dificultades. Por eso un tránsito de este planeta da la oportunidad de tomar una decisión de forma realista. Durante estos tránsitos, es importante no dejarse llevar por el fracaso o la depresión. Saturno es el planeta del karma consciente, del bloqueo que se reconoce fácilmente, pero no por eso debemos rendirnos o dejarnos arrastrar por la negatividad. Saturno simplemente nos pide más esfuerzo, más disciplina y poder ver nuestras propias limitaciones. Pone frente a nosotros recursos para enfrentar las crisis, es todo lo contrario de Plutón, el cual te da la impresión de que puedes vencerlo cuando realmente es imposible, porque Plutón actúa desde el inconsciente.

Plutón te obliga a ser humilde, mientras que Saturno te obliga a reconocerlo, que con esfuerzo y disciplina todo se puede lograr.

Saturno simboliza el proceso psíquico, así como la cualidad del tipo de experiencia. La posición de Saturno en el signo y la casa son el área donde el individuo siente coartada su autoexpresión, donde seguramente se siente frustado o con dificultades, y tiene que hacer un mayor esfuerzo para superar las cristalización kármica heredada para llegar a la madurez y el sentido que tiene su vida. Lo que ocurre es que uno tiene que dar más de sí mismo, por todo esto Saturno es designado como el señor del karma.

Saturno se asocia con circunstancias dolorosas que no parecen estar conectadas con alguna debilidad o falta por parte de la persona. Saturno representa la moral cultural heredada, y nos confronta a valorar nuestra moral actual y a comparar ambas con conciencia. Es el patriarca que si se respeta nos protege, y si no, nos tiraniza. Las experiencias frustantes que se conectan con Saturno - Sol son obviamente necesarias. Los seres humanos solo se ganan su libre albedrío a través de su autodescubrimiento y esto no se intenta hasta que las cosas se hayan vuelto tan dolorosas que no tenemos otra alternativa.

El oro de la vida humana es encontrar un sentido a nuestra existencia y esa es la lección kármica que Saturno nos regala.

Las personas con mas problemas kármicos son las que tienen aspectos entre Saturno y la Luna, ya que las experiencias de la infancia han sido definidas de acuerdo con las reglas de Saturno.

Los aspectos entre Saturno - Sol tienen una carga social kármica muy específica y también indica una transformación del inconsciente colectivo.

Saturno y Plutón, en la mitología tienen algo en común, ambos se asocian con la oscuridad, con la destrucción, con las profundidades del caos del cual surge una nueva vida y florece una nueva consciencia. Plutón es el verdadero amigo de Saturno y no su enemigo, al estar conectado, dan más fuerza al inconsciente, a los poderes mágicos del cosmos, así como también profundiza las lecciones kármicas.

Los dos planetas simbolizan procesos de la psique. Ambos planetas nos llevan a la oscuridad, y ambos regalan una sabiduría a través del sufrimiento y la purificación. Ambos se relacionan con el sufrimiento de la consciencia, crecimiento que está siempre acompañado de luchas como reflejos de su propio proceso inconsciente.

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