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Lunes, 11 de Diciembre de 2017

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Un caso emblemático en EEUU

Debate universal: ¿Puede un chef negarse a hacerle el pastel de boda a una pareja gay?

Debate universal: ¿Puede un chef negarse a hacerle el pastel de boda a una pareja gay?
- Foto: AFP
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  • AFP
  • Miércoles, 06 de Diciembre de 2017 a las 3:47 p.m.

Los nueve jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos se mostraron divididos el martes en el caso de un chef pastelero que se negó a hacer una torta de bodas para una pareja homosexual

¿Es un pastel de boda una forma de expresión artística que se puede rechazar por motivos religiosos a una pareja homosexual? La insólita pregunta fue debatida este martes en la Corte Suprema en Washington, con importantes consecuencias para la sociedad estadounidense.

En este caso emblemático se enfrentan un repostero del estado de Colorado, Jack Phillips, y dos hombres actualmente casados, Dave Mullins y Charlie Craig.

La transacción comercial frustrada se remonta al 19 de julio de 2012. Nadie se imaginó entonces que cinco años más tarde se hablaría del asunto en el más alto tribunal de Estados Unidos y que los protagonistas estarían en las portadas de la prensa nacional.

Invocando su fe cristiana, Jack Phillips explicó muy francamente en su pastelería "Masterpiece Cakeshop", en los suburbios de Denver, que no podía aceptar un pedido de Mullins y Craig.

Ambos presentaron entonces una demanda basados en una ley del estado de Colorado que prohíbe cualquier discriminación en comercios que atienden al público.

Luego el caso fue engordando y adquiriendo una gran carga política y emocional debido a que afectaba principios valiosos para los estadounidenses: la libertad religiosa, la igualdad sexual y la libertad de expresión, protegida por la Primera Enmienda de la Constitución.

Los abogados del repostero aseguran que el pastel representa la institución del matrimonio y que transmite pues un mensaje, contrariamente a un simple 'croissant'.

"Jack atiende a todos los que ingresan a su comercio, cualquiera sea su historia y su medio social. Pero, como cualquier artista, no puede dar cualquier mensaje", explica a la AFP el abogado de Jeremy Tedesco, principal defensor de Phillips.

Libertad artística

"¿Debe ser obligado un fabricante de camisetas ateo a producir camisetas con la leyenda 'Dios existe'? ¿Puede un redactor de discursos demócrata ser obligado a escribir un discurso para un político republicano y viceversa?", se pregunta el abogado.

Del lado de Dave Mullins y Charlie Craig evitan caer en la trampa del debate jurídico sobre lo que puede representar o no una torta y denuncian una discriminación sexual.

"Este caso no atañe a la libertad artística. No pedimos una obra de arte. Hemos padecido un rechazo basado en lo que somos, fuimos públicamente humillados a causa de lo que somos", asegura a la AFP Mullins, quien llegó a Washington junto a Craig.

Legiones de abogados y lobbistas hicieron estas últimas semanas campaña en favor de la pareja o del repostero.

Phillips es apoyado por gobernadores de una veintena de estados del país, decenas de legisladores y por grupos de cristianos conservadores. Pero sobre todo sumó a su causa al gobierno de Donald Trump, quien afirma que el pastelero no puede ser obligado a poner su talento para violar sus propias creencias religiosas.

La pareja homosexual es defendida por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) y numerosas organizaciones convencidas de que una derrota en el terreno de los derechos de los homosexuales sería seguida por otros retrocesos en materia de derechos civiles.

Floritas, peluqueros

"La religión fue utilizada en el pasado para defender la esclavitud, la segregación, la discriminación", asegura Dariely Rodriguez, de Lawyers Committee for Civil Rights Under Law (Comité de Abogados por los Derechos Civiles).

Según Rodriguez, el caso Masterpiece Cakeshop es comparable a otro que se remonta a 1968, en el que el propietario de una cadena de restaurantes especializados en barbacoas se negaba a atender a negros a causa de sus creencias religiosas.

Si Phillips logra ser absuelto en nombre de su libertad artística, advierte Rodríguez, esta "se aplicará a todos los comercios al margen de este contexto de un matrimonio (gay): se aplicará a los comercios de comidas, las peluquerías, las tiendas de ropa. No tendría fin".

Pero el abogado del repostero rechaza la analogía racial.

"La raza no tiene nada que ver con lo que define a un matrimonio. El matrimonio considerado como la unión entre un hombre y una mujer es una creencia anclada en las mayores religiones del mundo –el judaísmo, el islam y el cristianismo– en todas las épocas, culturas y razas", afirma Tedesco.

Tras la audiencia solemne de este martes, la Corte Suprema fallará a más tardar a fines de junio de 2018.

Corte Suprema de EEE dividida

Los nueve jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos se mostraron divididos el martes en el caso de un chef pastelero que se negó a hacer una torta de bodas para una pareja homosexual.

Los cuatro magistrados progresistas parecían convencidos de que el repostero del estado de Colorado tenía que atender a todos sus clientes, independientemente de su orientación sexual.

Pero los jueces conservadores del máximo tribunal de justicia del país escucharon el argumento de que al pastelero no se le podía obligar a usar su talento creativo para transmitir un "mensaje" contrario a sus convicciones cristianas.

El asunto enfrenta a la pareja formada por Dave Mullins y Charlie Craig con el chef repostero Jack Phillips, quien rechazó prepararles el pastel de boda el 19 de julio de 2012.

El emblemático caso pone en juego principios valiosos para los estadounidenses, como la libertad religiosa, la igualdad sexual y la libertad de expresión, protegida por la Primera Enmienda de la Constitución.

El juez conservador Anthony Kennedy, un católico gracias a quien se impuso en 2015 la legalización del matrimonio gay en todo Estados Unidos, probablemente juegue un papel crucial en la decisión.

La solemne audiencia de casi 90 minutos tuvo lugar el martes mientras manifestantes de ambos bandos, cristianos conservadores y militantes LGBT, se congregaban frente al gran edificio de columnas de mármol blanco en el centro de Washington.

¿Un pastel es arte?

La primera pregunta debatida fue si un pastel podría ser una forma de expresión artística que representa la institución del matrimonio. "El objetivo principal de todo alimento es ser comido", dijo la magistrada progresista Sonia Sotomayor.

Pero la abogada del pastelero, Kristen Waggoner, argumentó que su cliente era un artista que confeccionaba formas elaboradas y que sus piezas eran "esculturas temporales".

Noel Francisco, procurador general de Estados Unidos, eminente cargo del Departamento de Justicia, también se ha pronunciado a favor del pastelero.

"No creo que se pueda forzar a un escultor afroestadounidense a esculpir una cruz para el Ku Klux Klan", dijo Francisco en alusión al grupo supremacista blanco.

Esta postura genera "consecuencias inaceptables", dijo por su parte David Cole, el abogado de la pareja homosexual. "Una panadería podría negarse a vender un pastel de cumpleaños a una familia negra, desaprobando la celebración de la vida de los negros".

La discusión del martes estuvo plagadas de suposiciones y comparaciones más o menos distantes del pastel de boda. Algunos ejemplos:

¿Cómo podría un pastelero enviar un mensaje a través de su arte, y no hacerlo el chef de un restaurante, una florista, un maquillador o el editor de un menú gastronómico?

Si el pastelero acuerda ponerle a su pastel una fecha para celebrar un aniversario, ¿puede negarse a registrar en una torta un evento impactante, como la Noche de los Cristales Rotos de la Alemania nazi?

¿Debería obligarse a Jack Phillips a dibujar el arco iris asociado a los homosexuales en una de sus creaciones?

En espera hasta junio

Volviendo al meollo del asunto, el abogado de la pareja gay insistió en que el confitero se había negado a hacer el pastel ante la única mención de que era para su boda.

"No se llegó a pedirle un diseño, ni un mensaje", dijo Cole, quien también aseguró "no dudar de la sinceridad de las creencias" del pastelero.

De traje y corbata y tomados de la mano, Mullins y Craig posaron para los numerosos medios presentes en la Corte Suprema.

El chef pastelero también viajó a Washington. "Amo mi arte porque convierto un pastel en un lienzo en el que expreso ideas, celebro eventos y traigo alegría", dijo Phillips.

La Corte Suprema debe fallar sobre el tema el próximo junio, un mes a menudo asociado con las bodas.

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